El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Sanidad, Mónica García, participan este lunes en Ginebra en la 79ª Asamblea Mundial de la Salud, una cita que llega en un momento de especial sintonía entre España y la Organización Mundial de la Salud. La agenda institucional, centrada en la gobernanza sanitaria global, la atención primaria, las enfermedades raras y la salud de las mujeres, se produce apenas unos días después de que la OMS haya respaldado públicamente la respuesta española ante la crisis del hantavirus vinculada al crucero MV Hondius.

La Asamblea Mundial de la Salud, que se celebra del 18 al 23 de mayo en Ginebra, es el principal órgano de decisión de la OMS y reúne a delegaciones de los Estados miembros para fijar prioridades, revisar políticas sanitarias y abordar los grandes desafíos de salud pública internacional. En ese marco, España llega con un perfil reforzado tras semanas en las que la cooperación con el organismo internacional se ha intensificado por la gestión del brote de hantavirus, un episodio que ha puesto a prueba la coordinación entre administraciones, organismos multilaterales y sistemas sanitarios nacionales.

Mónica García abre la agenda española a las 09.00 horas con su asistencia al plenario de la Asamblea. A mediodía, la ministra participa en un encuentro de alto nivel patrocinado por España entre miembros de la Organización Panamericana de la Salud y OMS-Europa para abordar el papel de la atención primaria. Ya por la tarde, intervendrá en un evento paralelo sobre enfermedades raras, un año después de la resolución internacional en esta materia, y cerrará la jornada con una intervención en un acto sobre menopausia organizado por Global Health Strategies y el Ministerio de Sanidad.

Sánchez, por su parte, intervendrá a las 17.15 horas en el Palacio de las Naciones, acompañado por la ministra. Su presencia eleva el rango político de la delegación española y subraya la voluntad de Moncloa de situar la salud global como un eje de acción exterior, especialmente después de una emergencia sanitaria que ha devuelto al debate público la importancia de la vigilancia epidemiológica y de la cooperación internacional.

El hantavirus como prueba de estrés

La crisis del MV Hondius ha marcado la relación reciente entre España y la OMS. El organismo informó el 7 de mayo de un brote de casos de hantavirus vinculados al crucero, con ocho casos notificados inicialmente y tres fallecimientos, aunque no todos estaban confirmados como infecciones por hantavirus en ese momento. La situación obligó a activar protocolos internacionales, coordinar cuarentenas y gestionar el desembarco de pasajeros en Tenerife, con especial atención a los contactos de riesgo y a la evolución clínica de los afectados.

La OMS ha insistido en que el riesgo global continúa siendo bajo y ha evitado equiparar este episodio con una amenaza pandémica, aunque también ha pedido mantener un control estricto durante el periodo de seguimiento. Este punto resulta clave para entender el tono de la previa de este lunes: España acude a Ginebra no solo como Estado miembro, sino como actor que acaba de intervenir en una crisis sanitaria internacional bajo el paraguas del Reglamento Sanitario Internacional.

La propia OMS destacó en un mensaje dirigido a la población de Tenerife que la actuación se realizó conforme a ese marco jurídico internacional, que obliga a identificar el puerto más cercano con capacidad médica suficiente para garantizar la seguridad y la dignidad de las personas a bordo. En ese mismo mensaje, el organismo señaló que Tenerife cumplía ese criterio y que España lo honró.

Ese reconocimiento ha sido utilizado por el Gobierno para contraponer la cooperación técnica y multilateral frente a la polémica política interna. Mientras algunas administraciones y partidos han cuestionado la gestión de la crisis, Sanidad y Moncloa han defendido que la respuesta española permitió ordenar una situación compleja, reducir riesgos y garantizar asistencia sanitaria.

Una relación reforzada con la OMS

La visita de Sánchez y García a Ginebra se enmarca, por tanto, en una relación que va más allá del episodio del hantavirus. España ha recibido en los últimos tiempos diferentes reconocimientos de la OMS por elementos centrales de su sistema sanitario y de sus políticas públicas. El Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud, impulsado por la OMS Europa, ha subrayado que el Sistema Nacional de Salud español ofrece una cobertura prácticamente universal, financiada mayoritariamente mediante impuestos y con asistencia predominantemente pública y gratuita en el punto de atención.

También en el ámbito europeo, la OMS ha señalado avances de España en retos como la contención del aumento de la obesidad, una de las grandes preocupaciones en salud pública de la región. Estos reconocimientos se suman al aplauso más reciente por la gestión del operativo del MV Hondius, que el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, valoró junto a Pedro Sánchez en una comparecencia en la que ambos pusieron el foco en la ciencia, la coordinación y la responsabilidad pública.

El Gobierno quiere proyectar esa imagen en la Asamblea Mundial de la Salud: la de una España alineada con el multilateralismo sanitario, defensora de la atención primaria y partidaria de reforzar los instrumentos comunes ante emergencias. La participación de Mónica García en el encuentro sobre atención primaria encaja especialmente con esa estrategia, ya que la OMS-Europa sitúa el refuerzo de la atención primaria como una pieza central para avanzar hacia sistemas más resilientes, equitativos y capaces de responder a crisis futuras.

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