Cada 17 de mayo se celebra el Día Mundial del Reciclaje, una fecha para concienciar sobre la importancia de reducir residuos y avanzar hacia modelos de producción más sostenibles. En un contexto marcado por la presión sobre los recursos y las nuevas exigencias ambientales, el reciclaje gana peso como herramienta estratégica para la industria y la economía circular. En este escenario, Veolia, como socio estratégico en economía circular en España, impulsa proyectos que transforman residuos plásticos en materias primas secundarias de calidad.
La economía circular ha dejado de ser un concepto asociado exclusivamente a la sostenibilidad para entrar de lleno en el debate industrial europeo. En un contexto marcado por la volatilidad de los mercados, la presión sobre los recursos naturales y la necesidad de reducir la dependencia exterior, los residuos empiezan a entenderse como una fuente estratégica de materias primas.
Coincidiendo con el Día Mundial del Reciclaje, el sector afronta una etapa de transformación en la que el plástico reciclado deja de verse únicamente como un residuo tratado para convertirse en un recurso industrial estratégico. En este escenario, Veolia, uno de los agentes de referencia de la economía circular en España, impulsa distintos proyectos orientados a reforzar el reciclaje de plástico y la producción de materias primas secundarias.
Parte de esa transformación está canalizándose a través del PERTE de Economía Circular, uno de los programas estratégicos impulsados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) para acelerar la transición hacia modelos productivos más sostenibles.
La convocatoria, dotada con 150 millones de euros, seleccionó 115 proyectos entre más de 200 propuestas presentadas por empresas de toda España. El objetivo es impulsar iniciativas capaces de modernizar procesos industriales, reducir residuos y favorecer el aprovechamiento de materias primas secundarias.
Entre las compañías elegidas figura Veolia, que ha obtenido financiación para cinco proyectos centrados en reforzar tecnológicamente sus instalaciones de reciclaje de plástico. La inversión permitirá avanzar en procesos de tratamiento más eficientes y ampliar las posibilidades de recuperación de materiales que hasta ahora resultaban difíciles de reciclar.
El plástico ocupa una posición central en el cambio de modelo industrial que impulsa la economía circular. No solo por su impacto ambiental, sino porque la normativa europea obliga ya a incorporar porcentajes mínimos de material reciclado en determinados envases y productos. La industria necesita más plástico reciclado, pero también materiales de mayor calidad y procesos capaces de recuperar residuos cada vez más complejos.
Uno de los proyectos más relevantes se desarrolla en la planta de Torremejía, en Badajoz, especializada en reciclaje de PET apto para contacto alimentario. La instalación se ha convertido en una de las referencias nacionales en recuperación de este material, especialmente utilizado en botellas y envases.
El gran reto tecnológico está ahora en abordar residuos plásticos que tradicionalmente planteaban dificultades para el reciclaje mecánico, como el PET bandeja o determinados envases opacos. Este tipo de materiales suele acabar fuera del circuito de reutilización por la complejidad de su composición o por las limitaciones técnicas para obtener un material reciclado de calidad suficiente.
Las inversiones previstas permitirán mejorar los sistemas de clasificación y lavado, incorporar herramientas de monitorización en tiempo real y avanzar hacia procesos asociados al reciclado químico. El objetivo es aumentar la capacidad de recuperación de estos residuos y evitar que terminen destinados a valorización energética.
Además de ampliar el volumen de plástico recuperable, las mejoras buscan elevar la calidad del plástico reciclado y reducir la generación de microplásticos durante el tratamiento industrial. Un aspecto especialmente relevante en un momento en el que fabricantes y envasadores deben adaptarse a las nuevas exigencias europeas sobre contenido mínimo de plástico reciclado en envases: un 25% en 2025 y un 30% en 2030.
La modernización impulsada por el PERTE también alcanza las instalaciones de Alcalá de Guadaira y Los Palacios, en Sevilla, especializadas en el tratamiento de plástico industrial, agrícola y posconsumo.
El trabajo se centra en mejorar las propiedades de las granzas de polietileno reciclado para ampliar aplicabilidad en sectores como el packaging, así como en optimizar los procesos de filtrado y lavado para el tratamiento de residuos plásticos de origen agrícola.
Detrás de estos proyectos existe un objetivo más amplio: consolidar una cadena de valor capaz de reincorporar el plástico reciclado a nuevos ciclos productivos con estándares de calidad suficientes para responder a las necesidades de la industria.
El crecimiento de la capacidad de reciclaje en España ha situado al país entre los referentes europeos del sector. Sin embargo, el verdadero desafío pasa ahora por asegurar que esos materiales recuperados vuelvan efectivamente al mercado.
La transición hacia una economía circular depende tanto de la capacidad industrial para reciclar como de la creación de demanda suficiente para las materias primas secundarias. Por eso, cada vez cobra más importancia el desarrollo de soluciones de ecodiseño, certificaciones de reciclabilidad y herramientas que permitan integrar plástico reciclado en nuevos productos con garantías técnicas y comerciales.
En este contexto, Veolia, junto con la Fundación de la Universidade da Coruña y ANARPLA, ha desarrollado una guía práctica destinada a facilitar la incorporación de plástico reciclado en los procesos de contratación pública. La iniciativa busca ayudar a las administraciones a introducir criterios ambientales y requisitos de contenido reciclado en licitaciones vinculadas a sectores como la construcción, el mobiliario urbano, los parques y jardines o los productos textiles.
La guía anticipa además algunos de los requisitos que prevé incorporar la futura legislación europea sobre economía circular y pone el foco en el potencial de la contratación pública como herramienta de transformación del mercado. La compra pública representa alrededor del 14% del PIB de la Unión Europea, lo que la convierte en una palanca clave para impulsar la demanda de materiales reciclados y consolidar nuevas cadenas de valor industriales.