Enarbolar el 'No a la guerra' en un mundo en conflicto, plantarle cara a Donald Trump frente a una ultraderecha servil cada vez más desbocada, y reivindicar el socialismo cuando el orden basado en reglas está en cuestión, están resultando movimientos cada vez más ventajosos para Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno ha entendido cómo perder ese miedo que habitaba en España a tener una postura diferente a la de nuestros aliados, como la que ha defendido desde que comenzó la guerra en Oriente Próximo. Y esto le refuerza, tanto a nivel internacional como uno de los líderes socialistas más influyentes del mundo, como de puertas para dentro, como muro de contención del avance de Vox en las últimas elecciones.

Sánchez seguirá reforzando esa imagen en las próximas semanas, con un acto que aspira a convertir Barcelona en la capital global del socialismo. En una fecha determinante -17 y 18 de abril-, a las puertas de la campaña electoral en Andalucía y a un mes de que se abran las urnas, España acogerá el Global Progressive Mobilisation (GPM), un foro mundial que anfitrionará el presidente y que reunirá a líderes socialistas de todo el mundo, miembros del Gobierno y personalidades en un espacio para reivindicar, tanto la importancia de las políticas de izquierdas en el contexto actual, como el liderazgo de España para conseguirlo.

Algunos de los socialistas más influyentes en la escena internacional estarán allí. Sánchez se rodeará, entre otros, de los presidentes de Brasil, Lula da Silva, y de Colombia, Gustavo Petro; una imagen que manda un potente mensaje a la ultraderecha mundial: Tres de los líderes más beligerantes frente a Donald Trump compartiendo espacio. También está confirmada la asistencia de los mandatarios de Uruguay, Yamandú Orsi, Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, del Consejo Europeo, Antonio Costa y del Partido de los Socialistas Europeos, Stefan Löfven.

También habrá nombres españoles con peso a nivel internacional, como es el de la vicepresidenta de la Comisión Europea Teresa Ribera, o el del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Por parte del Ejecutivo arroparán a Sánchez el nuevo vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, y los ministros de Exteriores, José Manuel Albares, Transformación Digital, Óscar López, y la titular de Inclusión y portavoz del Gobierno, Elma Saiz. Les recibirá a todos el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni.

Sánchez se reivindica como "alternativa necesaria"

En el evento confluirán tres de las convenciones de partidos socialistas del mundo. La Internacional Socialista, la más global y que preside Pedro Sánchez; la Alianza Progresista, que lidera el exvicecanciller alemán Sigmar Gabriel; y el Partido de los Socialistas Europeos de Stefan Löfven. Fue en el Congreso de este último, precisamente, donde se tejió la GPM. El objetivo de esta es, según fuentes socialistas, "demostrar, de nuevo, que las políticas progresistas no solamente funcionan en España, sino que además son la respuesta que el mundo necesita".

Un mensaje claro al panorama internacional: ante las bombas, las amenazas y los ultras, socialismo, con Sánchez como la "alternativa necesaria" al avance de la ultraderecha. Lo confirmó este lunes la portavoz adjunta del PSOE, Enma López: "Es una convención que va a ser única y donde España, de nuevo, va a mostrar el liderazgo internacional que tiene, una movilización histórica para un momento histórico".

El presidente reivindicará así su papel como contrapunto de Donald Trump y Benjamin Netanyahu, y como guia de la postura que ahora sigue el resto de Europa: "Les puedo garantizar una cosa: el ejemplo de Pedro Sánchez resuena en todo el mundo. Su respuesta valiente, su 'No a la guerra', esa capacidad de ser coherente y de plantarse ante todas las guerras inspira al resto del mundo", señaló López.

A un mes para un vuelco en Andalucía

Ya a nivel interno, la GPM servirá a Sánchez como exhibición de fortaleza del Partido Socialista, de cara a las elecciones de Andalucía que se celebrarán un mes más tarde, el 17 de mayo. En el PSOE saben que las encuestas, ahora mismo, no favorecen, y quieren ir con todo para tratar de dar un vuelco en 30 días. No esta previsto, eso sí, que participe en el foro la candidata socialista en Andalucía, la hasta el viernes vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, pero el evento servirá para reforzar la posición del partido a nivel nacional.

Rodeado de líderes socialistas internacionales, sus ministros y otras figuras influyentes, Sánchez reivindicará el PSOE como "dique de contención" de la ultraderecha. Sabe que Vox está muy fuerte en las encuestas, que apuntan a que el partido de Santiago Abascal será segunda fuerza en algunas provincias andaluzas, y por ello este discurso es más conveniente que nunca: "Lo que pretenden precisamente es algo que no van a conseguir, que es desmovilizar", señaló López sobre las encuestas. La cumbre también servirá para retratar a un Partido Popular "perdido", señalan, con un Alberto Núñez Feijóo cuyo "único proyecto político consiste en quitar a Pedro Sánchez", algo que retrató, aseguran, su abstención en la votación del paquete de medidas anticrisis el pasado jueves en el Congreso.

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