Hace una semana que el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, pulsó el botón rojo. Las elecciones andaluzas no serán un nuevo caucus de las derechas sino un prólogo de las generales. “Un superdomingo como campo de pruebas, sin fuego real, pero con interesante telemetría” ―en palabras de Iván Redondo―.
Tras la lucha por San Telmo y sus consecuencias electorales y políticas habrá un año de silencio periférico hasta la primera vuelta técnica de los comicios por la Moncloa: las municipales de mayo de 2027. Para entonces, la batalla andaluza estará en el rincón del olvido.
El Partido Popular de Andalucía lleva tiempo siguiendo su propia hoja de ruta: la de caricaturizar a la candidata socialista María Jesús Montero. Desde el Parlamento andaluz y español, en redes sociales y medios de comunicación, sobre su perfil político, físico y personal.
La que fuera vicepresidenta primera de Hacienda no terminó de sacarle brillo a una quita de la deuda y una financiación autonómica que beneficiaban a su tierra. Los colaboradores de Moreno impusieron un relato de agravio comparativo difícil de desquitar en pequeñas y medianas poblaciones, mientras su líder apostaba por el centralismo impostado de la “vía andaluza”.
Andalucía aparece como el momento de la verdad, el del retrato definitivo de la política española tras los derbis de Extremadura, Aragón y Castilla y León. El mapa de fuerzas quedará entonces dibujado, de modo que todos llegan a la cita con cierta presión. No obstante, todas las formaciones afrontan con confianza estos comicios.
Según la última encuesta de GAD3 para el diario ABC, el Partido Popular seguiría siendo, con diferencia, la fuerza dominante en Andalucía. Aunque retrocedería en porcentaje de voto (43,6%) se mantendría en una horquilla compatible con la mayoría absoluta (54-57), clave para gobernar en solitario.
‼️Estimación (GAD3) - 🗳️Elecciones Autonómicas de Andalucía:
— Electodatos (@electodatos) March 29, 2026
➡️💧Juanma Moreno baja pero podría conservar la mayoría absoluta, la 🔴izquierda mejora resultados y 🥦VOX estancado.
💧PP: 43,6% (54/57)
🌹PSOE: 23,8% (29/30)
🥦VOX: 13,6% (14/15)
🍆PorA: 6,7% (5)
💐AA: 6,1% (4/5) pic.twitter.com/RBkHY2JtH1
Este escenario coincide con la tendencia general de las encuestas en 2026: victoria del PP pero con riesgo de perder parte del colchón logrado en 2022 en favor de Santiago Abascal. El propio Moreno ha reconocido que su principal amenaza no es tanto la izquierda o la ultraderecha como la abstención de su electorado.
La estrategia de Génova y San Telmo pasa por reforzar el perfil moderado del presidente y evitar la dependencia de Vox. Una vez que se abran las urnas concluiremos si fue suficiente.
El bloque progresista muestra signos de recuperación respecto a otros sondeos recientes, especialmente el PSOE (23,8%), que se situaría en torno a los 30 escaños. Este repunte rompe parcialmente la dinámica de hundimiento que reflejaban encuestas previas, donde los socialistas marcaban mínimos históricos (27-28). El desembarco de Montero, la coyuntura internacional y la inercia de los últimos comicios regionales oxigenan a los socialistas más reticentes.
El PSOE quiere recuperar parte de los 550.000 votantes que apostaron por sus siglas en las elecciones generales de 2023, pero que se quedaron en casa en las autonómicas previas. Para ello, el propio Pedro Sánchez volverá a volcarse en la región, como ya hizo en Castilla y León con buen resultado. "Nuestro principal activo movilizador es Sánchez, y para conseguir esa movilización abrumadora, el presidente del Gobierno es fundamental", explican desde la dirección socialista.
A su izquierda, Por Andalucía (5) y Adelante Andalucía (5) consolidan una base modesta (en torno al 13% si concurrieran juntas ambas listas) pero relevante. Aunque fragmentado, este espacio lograría mantener representación suficiente. Sin embargo, no existirían posibilidades matemáticas de gobernar junto a los socialistas.
La Izquierda Unida de Antonio Maillo quiere mostrar en Andalucía un perfil distinto al del resto de la izquierda española, ya que entienden que las demandas de los votantes de izquierdas tienen que ver, como recoge el Centro de Estudios Andaluces, con la priorización de políticas económicas y sociales. Quieren dirigentes con capacidad de gestión que se centren en el día a día
Por otro lado, de repetirse el resultado sobre el censo que obtuvo Vox en Castilla y León, hablaríamos de 800.000 votantes para Manuel Gaviria, mientras que, si el patrón fuera el de Extremadura, estaríamos sobre los 660.000. Además, hay que recordar que Macarena Olona, en el 2022, no llegó al medio millón. La encuestadora fija el crecimiento de Vox en torno a los 14-15 diputados y el 13,6% de los votos.
Más allá de los números, estas elecciones tienen una lectura estatal. Andalucía, con casi siete millones de votantes, actúa como “termómetro político” de España . El resultado influirá tanto en el liderazgo del PP de Alberto Núñez Feijóo como en la estrategia del Gobierno de Sánchez.
A pesar de que la convocatoria de mayo puede hacer más cortos y soportables electoralmente los efectos negativos de la guerra, pueden dejarse notar en la campaña. Además, el presidente andaluz, con su anticipación, ha evitado a Puigdemont por las calles de Girona –combustible para Vox–. Desde esas bases, invita a los andaluces a optar por la “estabilidad o el lío”.