En una entrevista concedida a elPeriódico, Esperanza Aguirre ha vuelto a escena con la misma mezcla de franqueza, ironía y olfato político que la ha caracterizado durante décadas. Sentada en su casa, en pleno centro de Madrid, la expresidenta madrileña ha hablado sin filtros, como acostumbra, dejando titulares que han reabierto viejas heridas dentro del Partido Popular.
Aguirre ha repasado su trayectoria con una naturalidad que solo da el haberlo sido casi todo. “Genio y figura”, parece encarnar todavía. Ha recordado que fue la primera mujer ministra de Educación (1996-1999), la primera presidenta del Senado (1999-2002) y presidenta autonómica elegida en las urnas (2003-2012), pero lejos de recrearse en el pasado, ha dejado claro que sigue activa: “¿Que si de la política se sale? Yo sigo y seguiré en política mientras Dios me dé salud”.
El tono de la conversación, según se desprende de sus palabras, ha sido cercano pero cargado de intención. Entre recuerdos, llamadas de dirigentes populares y reflexiones, Aguirre ha reivindicado la etapa de José María Aznar José María Aznar con una frase que resume su visión del partido: “José María Aznar unificó el PP. Estábamos todos cómodos y unidos en el partido”.
Ajuste de cuentas con Rajoy
Pero donde realmente ha elevado el tono es al hablar de Mariano Rajoy. Sin rodeos, ha afirmado: “Aznar pasó el partido a Rajoy unificado y con todos cómodos y tranquilos y Rajoy se lo pasó a Pablo Casado dividido en tres”. Una sentencia directa, sin matices, que ha evidenciado que la vieja tensión entre ambos sigue intacta.
No se ha quedado ahí. Aguirre ha sido aún más contundente al analizar el origen de nuevas formaciones políticas: “Vox existe porque Rajoy incumplió nuestro programa entero”. La frase, pronunciada tal cual, ha resonado como un reproche tardío pero firme hacia la gestión del expresidente.
También ha reconocido que estuvo cerca de disputarle el liderazgo en el congreso de Valencia de 2008: “En las elecciones autonómicas de 2007, yo arrasé, y en el congreso de Valencia de 2008, mucha gente me animó a presentarme, pero no lo hice”. Sin embargo, ha matizado que realmente no habría podido hacerlo: “No habría podido presentarme porque Rajoy controlaba casi todos los avales”. En ese punto, su relato ha dibujado un partido mucho más cerrado de lo que se percibía públicamente.
Elogios a Ayuso y cercanía con Feijóo
En contraste, su valoración de Isabel Díaz Ayuso ha sido entusiasta y sin reservas. “Ayuso es la mejor sin duda; mejor que yo, porque sabe dar la batalla cultural”, ha declarado. No es habitual que una figura de su peso reconozca así a una sucesora, y quizá por eso sus palabras han tenido más fuerza.
Además, Aguirre ha desvelado una anécdota reveladora sobre Alberto Núñez Feijóo: “El consejero de Sanidad era Alberto Núñez Feijóo, ¡que había aceptado!”. Según su relato, Rajoy ha frenado ese nombramiento con una frase tajante: “Alberto tiene que ir a Galicia a suceder a Fraga”. Una decisión que, vista con perspectiva, ha cambiado el rumbo político del actual líder del PP.
La entrevista también ha dejado espacio para sus posiciones ideológicas. Sobre el feminismo, ha explicado: “Soy feminista en el buen sentido de la palabra porque defiendo la igualdad ante la ley de los hombres y las mujeres; y estoy en contra de quitar a los hombres la presunción de inocencia”. Una definición que ha marcado distancia con el discurso dominante.
En el tramo final, Aguirre ha lanzado una advertencia política mirando al presente. Sobre el Valle de los Caídos, ha dicho sin ambages: “Cargarse el Valle de los Caídos va a ser la traca final de Pedro Sánchez. ¡Ya lo verás!”. La frase, casi pronunciada con media sonrisa, ha condensado su estilo: provocador, directo y calculadamente polémico.