Desde que, a finales del mes de febrero, estallara la guerra en Oriente Próximo por los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán, la postura del Gobierno de España ha sido contundente y tajante contra la guerra y contra el asedio al país persa. Una posición defendida desde el principio que le ha costado a Pedro Sánchez las amenazas de la Casa Blanca, pero también el aplauso de buena parte de la comunidad internacional. Sin embargo, este domingo el jefe del Ejecutivo español alzaba la voz contra Israel por vetar la celebración del Domingo de Ramos en Jerusalén.

La policía israelí impidió el acceso al Santo Sepulcro al patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, en pleno Domingo de Ramos, día grande en la religión cristiana por ser el pistoletazo de salida de la Semana Santa. Con motivo de ello, Sánchez publicó un mensaje en X (antes Twitter) para denunciar que las autoridades de Israel estaban impidiendo a los católicos celebrar este destacado día en el calendario religioso. “Netanyahu ha impedido a los católicos celebrar el Domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén. Sin explicación alguna. Sin razones ni motivos. Desde el Gobierno de España condenamos este ataque injustificado a la libertad religiosa y exigimos a Israel que respete la diversidad de credos y el derecho internacional. Porque sin tolerancia es imposible convivir”, rezaba Sánchez en su mensaje.

Sin embargo, estas palabras ya han tenido réplica por parte del ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Saar, quien, también a través de esta red social, ha publicado otro mensaje en el que acusa al presidente del Gobierno de “incitar el odio” contra Israel. "Sánchez nunca pierde la oportunidad de incitar al odio contra Israel", señala el titular de Exteriores israelí en este mensaje. Asimismo, Saar ha añadido que “cuando un misil iraní impactó cerca de la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén”, Sánchez “no dijo nada”. "Sánchez, que ni siquiera desea a los ciudadanos españoles 'Feliz Navidad', nunca pierde la oportunidad de incitar al odio contra Israel", ha añadido el ministro israelí.

Cabe subrayar que la denuncia de Sánchez se produjo después de que el Patriarcado Latino de Jerusalén compartiera un comunicado en el que describió lo sucedido como un episodio “sin precedentes”. Según esta institución, la Policía israelí interceptó la comitiva privada encabezada por Pizzaballa cuando se dirigía al Santo Sepulcro, obligándola a dar media vuelta sin permitir el acceso al templo.

A razón de ello, el Patriarcado calificó la actuación como “manifiestamente irrazonable y desproporcionada”, poniendo de relieve el impacto simbólico que tiene una medida de estas características en plena Semana Santa. Así, en su nota, advirtió de que lo ocurrido constituye “un grave precedente” que ignora la sensibilidad de millones de creyentes en todo el mundo, con la mirada puesta en Jerusalén durante estas fechas.

Por su parte, desde el lado israelí, tanto el Gobierno de Netanyahu como las fuerzas policiales justificaron la decisión en base a motivos de seguridad. Según su versión, la restricción responde a directrices del Ejército en el contexto del conflicto con Irán, un escenario de tensión creciente que ha llevado a extremar las medidas en distintos puntos estratégicos.

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