El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez inicia este lunes una visita oficial a Argelia con un doble objetivo: consolidar la normalización de las relaciones diplomáticas entre ambos países tras la crisis provocada por el giro español sobre el Sáhara Occidental y reforzar la cooperación económica, especialmente en el ámbito energético.
El viaje, el segundo que realiza el presidente del Gobierno al país magrebí tras el de octubre de 2020, simboliza el cierre de uno de los episodios diplomáticos más delicados de los últimos años entre Madrid y Argel. En La Moncloa consideran que se ha abierto una nueva etapa marcada por la recuperación de la confianza mutua y la voluntad de ambas partes de mirar hacia el futuro.
Del choque diplomático al deshielo
La relación entre España y Argelia sufrió un duro revés en marzo de 2022, cuando Sánchez trasladó al rey Mohamed VI el respaldo del Gobierno español al plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental, calificándolo como "la base más sólida, creíble y realista" para resolver el conflicto.
La decisión provocó una inmediata reacción de Argelia, principal apoyo internacional del Frente Polisario. El Gobierno argelino retiró a su embajador en Madrid, suspendió el Tratado de Amistad entre ambos países y congeló buena parte de las relaciones comerciales mediante el bloqueo de las transacciones bancarias.
Sin embargo, el distanciamiento comenzó a reducirse de forma progresiva. En diciembre de 2023 regresó el embajador argelino a España y, un año después, se levantaron las restricciones comerciales. El pasado mes de marzo, durante la visita del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, el presidente Abdelmayid Tebune confirmó oficialmente la reactivación del Tratado de Amistad.
La invitación de España como país de honor en la Feria Internacional de Argel celebrada el pasado mes de junio fue interpretada por ambos gobiernos como la confirmación definitiva de esa nueva etapa.
El gas, prioridad absoluta
Aunque el conflicto del Sáhara puede estar presente durante las conversaciones, el verdadero eje del viaje será la cooperación económica y, sobre todo, la energía.
Argelia continúa siendo el principal suministrador de gas de España, una posición que mantuvo incluso durante los momentos de mayor tensión diplomática gracias al cumplimiento de los contratos entre las empresas energéticas de ambos países. Ahora el Gobierno quiere dar un paso más.
El Ejecutivo pretende incrementar el suministro de gas procedente de Argelia, especialmente a través del gasoducto Medgaz, que conecta directamente ambos países y permite transportar el combustible a un coste menor que el gas natural licuado (GNL) transportado en barco.
Desde Moncloa explican que existe voluntad compartida para aumentar hasta un 10% el volumen de gas que llega por esta infraestructura, aprovechando que todavía dispone de capacidad disponible.
Paralelamente, también se estudia incrementar la llegada de gas natural licuado por vía marítima, con el objetivo de reforzar la seguridad energética española en un contexto internacional marcado por la guerra en Ucrania y las tensiones en Oriente Próximo, especialmente por la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz.
La visita también busca impulsar la presencia empresarial española en Argelia. El Gobierno quiere aprovechar la recuperación de las relaciones para favorecer nuevas inversiones en sectores estratégicos como las infraestructuras, la gestión del agua o las energías renovables, ámbitos en los que las empresas españolas cuentan con una amplia experiencia.
Además, el Ejecutivo pretende reducir el importante déficit comercial existente con Argelia, provocado por el elevado volumen de importaciones energéticas.
Tras el desplome de las exportaciones españolas durante la crisis diplomática, el comercio bilateral ha comenzado a recuperarse con fuerza. En 2025 las ventas españolas al país norteafricano superaron los 2.100 millones de euros, reduciendo de forma significativa el déficit comercial respecto a ejercicios anteriores.
Sánchez viajará acompañado por la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, así como por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
La delegación incluirá también representantes de algunas de las principales compañías energéticas españolas, entre ellas Repsol, Naturgy, Moeve y Enagás, además de otras empresas interesadas en ampliar su actividad en el mercado argelino.
Durante la jornada, el presidente del Gobierno mantendrá reuniones con el presidente Abdelmayid Tebune y con el primer ministro, Sifi Ghrieb, en las que, además de abordar la cooperación energética, intentará desbloquear algunos de los litigios que todavía afectan a empresas españolas presentes en el país.
Con este viaje, el Ejecutivo aspira a consolidar definitivamente el deshielo diplomático y convertir una relación marcada en los últimos años por la tensión política en una alianza estratégica basada en la seguridad energética, el comercio y la inversión.
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