La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha utilizado su comparecencia en la Comisión de Defensa del Congreso para combinar dos mensajes: una disculpa a los ciudadanos de Ceuta que se hayan sentido desprotegidos durante la crisis migratoria de finales de julio y una defensa rotunda de la soberanía española sobre las dos ciudades autónomas frente a cualquier amenaza exterior.

Robles ha comenzado su intervención recordando a las personas fallecidas durante la entrada masiva de migrantes de los pasados 30 y 31 de julio, una crisis en la que las autoridades todavía no disponen de una cifra definitiva de muertos. La ministra ha hablado de casi un centenar de fallecidos entre la frontera y el mar y ha trasladado su “dolor” y “solidaridad” con las víctimas y sus familias.

La responsable de Defensa ha puesto también el foco en la población de Ceuta, después de semanas marcadas por las críticas a la respuesta del Gobierno y por la sensación de inseguridad expresada por parte de los vecinos. Robles ha reconocido haber conocido “de primera mano” la angustia existente en la ciudad y ha pedido disculpas a quienes consideren que el Estado no estuvo suficientemente presente durante los momentos más graves de la crisis.

“Quiero pedir disculpas a todos aquellos que puedan haberse sentido o que incluso hoy sigan sintiéndose abandonados o no suficientemente acompañados”, ha afirmado.

La ministra ha asegurado que esa situación no volverá a repetirse y ha defendido las medidas adoptadas desde finales de julio, entre ellas el refuerzo de las barreras físicas y la instalación de nuevas balizas de señalización en la frontera. También ha señalado que el Gobierno trabaja para conseguir una mayor implicación de la Unión Europea en la protección de la frontera exterior a través de Frontex.

"Ceuta y Melilla son España"

El tono de Robles se ha endurecido al abordar cualquier cuestionamiento de la soberanía española sobre Ceuta y Melilla. La ministra ha repetido en varias ocasiones una fórmula que ya había utilizado durante su visita a Ceuta el pasado 12 de agosto, cuando lanzó uno de los mensajes más contundentes del Gobierno desde el inicio de la crisis. Entonces aseguró que a las dos ciudades autónomas “no se las toca” y que cualquier agresión contra ellas debía entenderse como una agresión contra España.

En el Congreso ha insistido en esa misma idea. “Que nadie tenga la menor duda: Ceuta y Melilla son España”, ha señalado antes de recuperar una expresión que ha convertido en uno de sus principales mensajes políticos durante las últimas semanas: “No es que sean españolas, son españolísimas”.

Robles ha reivindicado además a las dos ciudades como ejemplos de convivencia entre culturas y religiones y ha advertido de que el Gobierno no permitirá que esa convivencia ni la integridad territorial española sean cuestionadas. “Cualquier agresión o intento de agresión a Ceuta o Melilla lo son a España entera”, ha advertido, antes de remarcar que la soberanía y la integridad territorial de España son “intocables”.

La ministra ha situado la defensa de ambas ciudades como una responsabilidad del conjunto del Estado y ha asegurado que cualquier vulneración obtendrá una respuesta “con firmeza” y siempre dentro de la legalidad.

Sus palabras llegan en un contexto de fuerte debate político sobre el papel de Marruecos en la crisis fronteriza. La entrada masiva de finales de julio se produjo desde territorio marroquí y ha vuelto a colocar bajo presión una relación bilateral en la que el control migratorio constituye uno de los elementos centrales. Robles, sin atribuir directamente al Gobierno marroquí la organización de los hechos, ha utilizado durante las últimas semanas un tono sensiblemente más duro que otros miembros del Ejecutivo.

Una política migratoria que no dependa solo de España

Más allá del mensaje sobre soberanía, Robles ha defendido que una crisis de estas características no puede abordarse únicamente desde la política nacional. La ministra ha reclamado avanzar hacia una “política migratoria integral y coordinada” dentro de la Unión Europea que permita combinar el control efectivo de las fronteras con el respeto de los derechos fundamentales.

La responsable de Defensa ha defendido una gestión “eficaz y firme” de los límites exteriores de la UE, pero ha subrayado que esa política debe mantener como prioridad la protección de la vida de quienes intentan llegar a territorio europeo.

El planteamiento coincide con la intención del Gobierno de aumentar la participación comunitaria en Ceuta y reforzar el papel de Frontex, en un momento en el que la crisis de finales de julio ha vuelto a demostrar hasta qué punto la frontera española con Marruecos constituye también una de las fronteras exteriores de la Unión.

La cuestión migratoria continúa ocupando buena parte de la agenda política después de que decenas de miles de personas accedieran irregularmente a Ceuta a finales de julio. El Gobierno ha iniciado esta semana una serie de comparecencias parlamentarias para explicar su actuación, mientras persisten las críticas de la oposición sobre la previsión de la crisis, la coordinación entre administraciones y la relación con Marruecos.

Robles cierra filas con el Ejército y la Guardia Civil

La ministra ha aprovechado también su intervención para defender la actuación de los profesionales desplegados durante la crisis. Ha agradecido el trabajo de la Policía Nacional, la Guardia Civil, las Fuerzas Armadas, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) desde el inicio de la entrada masiva.

Robles ha destacado su “entrega, profesionalidad, prudencia y máxima voluntad de servicio” y ha reivindicado especialmente el vínculo histórico y operativo de las Fuerzas Armadas con Ceuta y Melilla, que ha definido como “una de las expresiones máximas de la españolidad” de ambas ciudades.

La titular de Defensa ha recordado además los límites legales de la intervención militar en este tipo de crisis. El artículo 8 de la Constitución atribuye a las Fuerzas Armadas la misión de garantizar la soberanía e independencia de España y defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional, pero el control ordinario de las fronteras y la aplicación de la legislación de extranjería corresponden a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Por ello, Robles ha insistido en que el Ejército no sustituye a la Policía ni a la Guardia Civil, sino que actúa dentro de sus competencias y presta apoyo cuando las autoridades responsables lo requieren.

Según ha explicado, ese mecanismo se activó durante la tarde del 30 de julio, cuando la Delegación del Gobierno en Ceuta solicitó la colaboración de las Fuerzas Armadas. El jefe del Estado Mayor de la Defensa impartió entonces directrices para apoyar al Ministerio del Interior mediante tareas de presencia, vigilancia y disuasión.

La comparecencia de Robles abre una semana en la que varios ministros deberán rendir cuentas ante el Congreso sobre la gestión de una crisis que continúa teniendo consecuencias políticas y humanitarias casi un mes después. La ministra ha querido dejar dos mensajes antes de entrar en ese debate: que el Estado debe asumir las críticas de quienes se sintieron abandonados y que, frente a cualquier duda sobre la soberanía, Ceuta y Melilla forman parte de una línea que el Gobierno asegura no estar dispuesto a permitir que nadie cruce.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora