La suma de los votos depositados por los aragoneses en la urnas este pasado domingo deja distintos escenarios que cada partido político deberá de comenzar a asumir. Acumulando un porcentaje de participación que ronda el 70% y con el escrutinio casi completado a falta de un 2%, la claridad de los resultados otorga diferentes conclusiones en torno a las cuales las formaciones deberán empezar a trabajar. Véase un PP que no suma lo que quisiera y que se torna débil ante un rival en crecimiento constante como es Vox, un PSOE que viene viendo cómo la aceptación entre el electorado comienza a caer seriamente y una izquierda como la que representan IU, Sumar y Podemos que parece no despertar la movilización que sus representantes quisieran.

Estas elecciones autonómicas, convocadas de manera anticipada por Jorge Azcón, vuelven a suponer un duro golpe para el Partido Socialista. Un choque con los resultados que, en esta ocasión, es todavía más aspero, ya que, a diferencia de lo ocurrido en Extremadura, Pilar Alegría si era una apuesta decidida del PSOE para liderar el proyecto en esta región española. Posicionada como uno de los agentes que conforman el entorno cercano de Pedro Sánchez, la zaragozana era impulsada por su formación política como la figura indicada para reunir el número suficiente de votos con los que poder conformar un Gobierno en esta comunidad autónoma.

Sin embargo, las urnas no han mostrado acuerdo con esa perspectiva de los socialistas. Sumando 18 escaños, el PSOE pierde cinco representantes en la cámara parlamentaria aragonesa respecto a los comicios anteriores y empata su peor resultado histórico en unas elecciones autonómicas en esta región.

Ahora, empezará un nuevo juego, al igual que en Extremadura, entre los populares y los de Abascal. Una nueva estrategia con la cual, aparentemente, buscarán no quedar mal ante su electorado al pactar una formación con la otra. Por ello, aunque finalmente se den la mano y conformen coaliciones de gobierno en ambas comunidades autónomas, a nivel comunicativo, de cara al público, probablemente busquen también en Aragón alargar todo lo posible la firma del acuerdo, para intentar que no afecte a las elecciones de Castilla y León del próximo 15 de marzo.

Tarden más o tarden menos en conformar el Gobierno autonómico, Pilar Alegría era consciente en la noche de este domingo de que tendrá que ejercer la labor de oposición en Aragón, pues la suma de los partidos de izquierdas reúne 28 escaños, seis por debajo de los 34 necesarios para disponer de la mayoría absoluta. Ante este panorama, la socialista aceptaba su nuevo rol y mostraba ante los suyos estar dispuesta a labrar el camino tanto para mejorar el futuro cercano como para cambiar las opciones de su partido de cara a unas nuevas elecciones. 

De esta manera, Alegría, ante los postulados de los partidos vencedores en la elecciones aragonesas, aseguraba que su equipo va a ejercer "una oposición seria y una oposición responsable, una oposición que va a seguir, por supuesto, velando por esa defensa de nuestros servicios públicos y también, por supuesto, velando por el respeto y la convivencia como valores fundamentales que siempre nos han definido a los aragoneses".

En este sentido, la líder de los socialistas en Aragón aseguraba que el PSOE es la alternativa progresista en esta región española, la opción que se abre para los vecinos de este territorio ante "la crispación y los recortes". Así, defendía que comienza ahora un proceso en el que trabajar "con más fuerza si cabe para dar la vuelta a los resultados de esta noche y a recuperar, como nos corresponde, esa confianza mayoritaria de todos los aragoneses y todas las aragonesas".

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