El ruido de una moción de censura incrementa en el tablero político. Lo hace después de que el líder del principal partido de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, pidiera ayuda a los empresarios catalanes para convencer a Junts y ERC. Un movimiento que llega después de algo menos de una década de descalificaciones hacia el expresident de la Generalitat y líder de los juntaires, Carles Puigdemont. El PP pone el foco sobre los independentistas catalanes y también sobre el PNV, escenificado en las tertulias por la exdiputada popular Noelia Núñez, que recrimina a los socios su apoyo al Gobierno de Pedro Sánchez. Relato que, por otro lado, fue desmontado por la periodista y directora de Demócrata, Pilar Velasco en laSexta Xplica.

Allí, Núñez trató de justificar la posición de su partido, insistiendo en que para los populares Puigdemont sigue siendo un prófugo de la justicia”. Núñez recordó además que Pedro Sánchez empleaba ese mismo término antes de llegar a La Moncloa, intentando trasladar la idea de que el presidente es quien ha cambiado de criterio, no el PP.

Sin embargo, la periodista Pilar Velasco desmontó con claridad ese argumento, contextualizando lo que ha ocurrido en los últimos años. Explicó que Sánchez, antes de gobernar, defendía que Puigdemont debía “responder ante la justicia”, pero que una vez en el poder optó por la vía del diálogo y envió a Santos Cerdán a negociar a Waterloo. Una decisión que - recordó Velasco - se enmarcó en la búsqueda de apoyos parlamentarios y en una estrategia política sostenida, no improvisada.

Sobre la moción de censura que Feijóo intenta colocar encima de la mesa, Núñez aseguró que solo prosperaría “cuando un socio del Gobierno deje de apoyar a un Ejecutivo que es corrupto”. Para ella, “la clave” será comprobar hasta cuándo formaciones como el PNV seguirán apuntalando a Sánchez.

Feijóo, inmóvil

Pero Velasco volvió a poner orden en el tablero. Recordó que los nacionalistas vascos manejan sus propios tiempos y prioridades, y que históricamente han demostrado un amplio margen de tolerancia con los escándalos de sus socios. Según fuentes consultadas por la periodista en su día, el PNV llevaba “mucho más lejos” al PP durante la etapa de corrupción que culminó en la Gürtel, por lo que consideran que aún hoy tienen margen ante los casos que atraviesa el PSOE. “Con Ábalos en la cárcel, todavía les queda recorrido. Arrastraron la Gürtel hasta mayo de 2018”, citó Velasco.

La periodista también señaló el motivo por el que los aliados del Gobierno mantienen por ahora su apoyo: creen que la alternativa - el tándem PP-Vox - es peor. Y ahí, subrayó, está la principal derrota estratégica de Feijóo: “Sigue en el mismo punto que el 23 de julio de 2023 y con Vox al 18%”.

Velasco detalló además las incoherencias del líder del PP, quien marcó dos líneas rojas - no pactar con Puigdemont y no gobernar con Vox - y ha incumplido ambas. Primero incorporó a la extrema derecha a gobiernos autonómicos; ahora pide a Junts el apoyo para derribar a Sánchez. Un bandazo que, según la analista, transmite “confusión tanto a su electorado como a Junts” y que simboliza “los movimientos rápidos y contradictorios de Feijóo”.

Giros argumentales

La periodista recordó que ayer el líder del PP apelaba a los empresarios catalanes para que le ayudaran a presionar a favor de la moción y que mandaba mensajes a Junts en esa dirección. “Hoy, sin embargo, ya dice que prefiere elecciones y llegar al Gobierno a través de las urnas”, apuntó Velasco, subrayando el desconcierto que eso genera. Como ejemplo, citó la respuesta del secretario general de Junts, Jordi Turull, que le reprochó no haber pedido perdón por “incendiar Cataluña”.

A juicio de Velasco, Junts no apoyará la moción “en ningún caso”, aunque reconoce que el escenario es volátil: cada semana cambia el termómetro político, y la situación de Ábalos - “Habrá que ver si tiene algo más o si es solo una amenaza”, dijo - mantiene a todos los socios del Gobierno vigilantes. Aun así, remarcó que ni siquiera el PNV ha dado señales de romper: “No amenaza a Sánchez con complicarle la vida; simplemente constata que la situación se complica”.

El diagnóstico final de Velasco fue contundente: el PP no ha logrado mover el tablero y Feijóo sigue exactamente donde lo dejó la noche del 23 de julio. Y, mientras tanto, sus bandazos estratégicos han vuelto a favorecer a sus socios incómodos: los mismos a los que juró que nunca necesitaría.

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