Era el gran reclamo. Los periodistas apostados frente al pase de micros colocado a las puertas de Ferraz miraban de reojo aguardando a la llegada del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, barón territorial más crítico del partido que ya había advertido en días previos de cuáles serían sus demandas. En este comité federal, máximo órgano del partido entre congresos, marcado por las diferentes causas judiciales que acechan al Ejecutivo -los 24 años de cárcel para José Luis Ábalos, la imputación de Zapatero, el caso Leire, la retirada del pasaporte a Begoña Gómez y la espera de la sentencia sobre David Sánchez, entre otras-, el secretario general de los socialistas castellanomanchegos propone dos salidas al descrédito mediático, civil y moral que radiografía por el horizonte judicial que acecha al presidente Sánchez: adelanto de elecciones generales o cuestión de confianza

Dos recetas, dos peticiones y dos sentencias que fuentes cercanas a García-Page han advertido tanto en público como en privado durante toda la semana. Este mismo martes, durante un foro mantenido en Toledo junto al expresidente Felipe González, ambos marcaron claramente cuáles eran sus postulados reclamando medidas drásticas para frenar la sangría electoral que ellos atisban si nada cambia. Este sábado, y siendo uno de los últimos secretarios generales autonómicos en someterse al control y los interrogantes de la prensa, el presidente castellanomanchego dejaba clara su evidente minoría orgánica y su diferente parecer con todos aquellos que le habían precedido. 

“La verdad es que es un comité federal que se produce después de un año. Quizá algunos piensen que no ha pasado nada en este último año. Ya entonces dije que desde mi punto de vista era necesario dar la palabra a la ciudadanía”, arrancaba Page, que contextualizaba sus peticiones tiempo después. “Es el peor momento de la historia reciente del PSOE. Las cosas no iban bien antes del aluvión de casos de corrupción, pero ahora mismo España entera se pregunta simplemente cuándo”, sentenciaba posteriormente. 

Pero no se quedaba ahí. El presidente regional, el que más tiempo ha pasado frente a los periodistas a su entrada al comité federal, ha reclamado un debate amplio, claridad en las explicaciones y mucha autocrítica: “Debemos anteponer los intereses del PSOE de mañana a los de cualquier dirigente. Hoy espero, al menos, una cierta tranquilidad de que mi partido no va a ser imputado como organización. Esto sería terrorífico. Espero poder salir con la tranquilidad de que el partido está limpio”. “Son muchos, no pocos, los que nos han traicionado. Debemos plantear un muro insoslayable frente a la corrupción. Espero que haya autocrítica, claridad y respuestas. Las esperan los ciudadanos y las esperamos muchos”.

Aterrizando los debates, y preguntado concretamente por algunas de las causas que rodean a la formación, García-Page reconocía estar dolido por la causa que rodea al expresidente y reclamaba querellarse frente a personas como la fontanera Leire Díez que han sacudido las estructuras del partido: “Todo tendrá su tiempo. Las normas deben ser aplicadas conforme a un principio de igualdad a todos los militantes. Me duele muchísimo todo lo que está pasando con Zapatero. Espero que todo esto no sea cierto, porque de serlo es un auténtico socavón que no se merecen los militantes”. 

Para finalizar, y criticando abiertamente el “arrodillamiento” frente a partidos “xenófobos y ultraderechistas” como Junts, García-Page reclamaba dignificar al partido y tomar medidas drásticas: “Si lo hemos hecho todo bien, no tengamos miedo a dar la voz a la palabra a la ciudadanía (…). Yo no me represento nada más que a mí mismo. Comparto lo que le dijo Sánchez a Abascal: los líderes que no toleran la crítica son autoritarios. Debería haber mucha crítica si lo que no hay es autocrítica”.

Los críticos: Page… y nada más 

Uno de los puntos de interés que rodeaban a este comité federal, convocado un año después del último y con la corrupción, de nuevo, como tema central del debate, era medir el alcance verdadero del sector crítico del PSOE. Comunicados, militantes díscolos e incluso algún movimiento inesperado como el de Enma López presentándose a las primarias contra Reyes Maroto para pelear por la alcaldía de Madrid, planteaban un interrogante: ¿está Pedro Sánchez perdiendo el control del partido?

Nada más lejos de la realidad. Con el habitual debate que caracteriza a los comités federales, y pese al tono especialmente crítico y lógico por las grandes causas de corrupción que golpean al corazón del socialismo, el resto de barones territoriales contraponían su confianza como salvavidas frente a críticas tan directas como las de Page. “Daremos nuestro apoyo a Pedro Sánchez y al proyecto socialista que lidera. Este comité será el punto de partida para las próximas generales”, reivindicaba Pilar Alegría en nombre de los socialistas aragoneses. “No sé qué calles pisan aquellos que dicen que no podemos pisar las calles. A mí la gente me dice que le diga a Pedro Sánchez que aguante y que estamos con Begoña”, indicaba, en la misma línea, Diana Morant como secretaria general del PSPV. 

Mensajes perfectamente orquestados que llegaban desde todas las federaciones socialistas: “Confiamos en los compañeros que hay en el Gobierno y en nuestro secretario general”, indicaba Adriana Lastra. “Las legislaturas duran cuatro años”, presagiaba Francina Armengol. “Sabemos muy bien lo que son PP y vox, No entienden el día a día de lo que pasa en la calle y por eso se inventa prioridades nacionales”, abundaba Carlos Martínez. "Estamos por esta España plural y diversa. Ni nos callan ni nos doblegan. No tenemos miedo a nada”, sentenciaba Salvador Illa.

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