La clausura del XXXVIII Seminario Internacional de Seguridad y Defensa, celebrado este jueves en Toledo, ha servido al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, para realizar una amplia reflexión sobre la situación política de España y Europa, el auge del populismo y los desafíos que afrontan las democracias occidentales en un escenario internacional marcado por la incertidumbre.
Durante su intervención, Page ha destacado el valor de un encuentro que acumula ya casi cuatro décadas de trayectoria y ha asegurado que su continuidad constituye un ejemplo de pensamiento estratégico frente a las dinámicas cortoplacistas que, a su juicio, dominan actualmente la política. “Treinta y ocho años haciendo esta experiencia ya es un mensaje en sí mismo”, ha afirmado.
En este sentido, ha sostenido que iniciativas de este tipo ayudan a combatir “dos males” que afectan a las democracias actuales: el cortoplacismo y el populismo.
El presidente autonómico ha señalado que la política atraviesa una etapa especialmente condicionada por la inmediatez y ha lamentado la dificultad para mantener debates de fondo a largo plazo. “La política adolece quizás de la manifestación más extrema del populismo rampante, de un cortoplacismo tremendo”, ha manifestado.
Asimismo, ha defendido que la seguridad no debe analizarse únicamente desde una perspectiva militar, sino también desde la estabilidad institucional y social. “Lo más caro es lo que cuesta la inseguridad”, ha asegurado, antes de reclamar la recuperación del sentido común en el debate público.
La crisis de 2008 y el auge de los populismos
García-Page ha situado el origen de buena parte de los fenómenos populistas actuales en la crisis económica y financiera de 2008. Según ha explicado, aquel periodo provocó una profunda ruptura de las certezas que habían caracterizado las décadas anteriores tanto en España como en el conjunto de Europa. “Nos caímos del guindo todos”, ha afirmado al recordar el impacto social y político que tuvo aquella crisis.
El presidente regional ha sostenido que la recesión favoreció la aparición de discursos simplistas frente a problemas complejos. “En Europa se desbarató buena parte de nuestro sistema de certezas y entró un populismo de tipo social y económico”, ha indicado.
En este contexto, ha citado expresamente a Podemos como una de las expresiones de ese fenómeno político en España, aunque ha recordado que movimientos similares surgieron en otros países europeos. “Hay que seguir perseverando hasta que se quede en ‘pudimos’, porque finalmente el populismo no conduce a nada. Es un autoengaño”, ha afirmado.
No obstante, ha considerado que ese primer populismo ha perdido fuerza con el paso de los años, aunque ha advertido de la aparición de nuevas manifestaciones que, a su juicio, se han instalado incluso dentro de las instituciones.
El peso de los sectores más radicales
Durante su intervención, Page también ha mostrado su preocupación por la creciente influencia de las posiciones más extremas dentro de las organizaciones políticas. “Es muy complicado que las organizaciones que al final deciden en nombre de todos tengan más peso los ultras que el conjunto”, ha señalado.
Para ilustrar esta situación, ha recurrido a una comparación futbolística. “Es como si las decisiones del Real Madrid no las decidiera el consejo de administración, sino los Ultras Sur”, ha comentado.
A su juicio, esta dinámica afecta a buena parte de los partidos políticos y dificulta la consolidación de posiciones moderadas. En este sentido, ha lamentado que resulte cada vez más complicado sostener un discurso estable en el tiempo. “Es muy complicado que se abra paso simplemente mantener un discurso más de una semana, más de un mes y ni digamos más de un año”, ha afirmado.
Asimismo, ha identificado el independentismo como una tercera variante de populismo que emergió con fuerza tras la crisis económica. “'España nos roba' no deja de ser una salida más populista a un planteamiento de ansiedad”, ha sostenido.
Europa, defensa y estabilidad
Una parte importante de su intervención ha estado centrada en el futuro de la Unión Europea. Page se ha declarado “profundamente europeísta” y ha defendido el proyecto comunitario frente a quienes cuestionan su utilidad. “Europa es una construcción compleja que no niega la diversidad; al contrario, considera la diversidad una riqueza”, ha afirmado.
Aunque ha reconocido problemas relacionados con la burocracia comunitaria, ha defendido que Europa tiene muchos más motivos para presumir de sus logros que para centrarse en sus dificultades.
Asimismo, ha advertido de que existen actores internacionales interesados en debilitar el proyecto europeo y ha considerado que esa presión exterior es una muestra de la relevancia que mantiene la Unión Europea en el contexto global.
En materia de seguridad, García-Page ha defendido avanzar en una mayor integración europea y ha planteado la posibilidad de abrir el debate sobre la creación de una estructura militar común. “Nos tendría que llevar a plantearnos si no es más útil, además de tener ejércitos nacionales, tener un ejército europeo”, ha señalado.
Pese a las críticas al contexto político actual, el presidente castellanomanchego ha cerrado su intervención con un mensaje optimista sobre el futuro de España y Europa. “Tengo una visión optimista de España”, ha asegurado.
Page ha defendido que el país no siempre valora adecuadamente los avances alcanzados durante las últimas décadas y ha reclamado una mayor confianza colectiva. “Necesitamos entre todos invertir un poquito en nuestra autoestima”, ha afirmado.
Como ejemplo, ha destacado el éxito de la Transición democrática, el desarrollo de las infraestructuras y el progreso experimentado por el país en los últimos cincuenta años. “España tiene que plantearse menos discutir lo que es y, si quieren ustedes discutir, acordar lo que hacer”, ha concluido.
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