Las dos voces más críticas del socialismo español, Emiliano García-Page y Felipe González, han elevado el tono contra la dirección del PSOE y contra la estrategia de presentar los casos de corrupción que afectan al partido como una ofensiva externa. El presidente de Castilla-La Mancha y el expresidente del Gobierno han coincidido en reclamar explicaciones a Pedro Sánchez tras la condena a José Luis Ábalos y Koldo García, y han defendido el respeto a la sentencia del Tribunal Supremo frente a quienes han cuestionado la credibilidad de Víctor de Aldama, a la vez que han vuelto a exigir elecciones anticipadas. 

Ambos han participado en Toledo en un coloquio organizado por la Federación Empresarial de Toledo (Fedeto) con motivo de su 50 aniversario y conducido por la periodista de Telecinco Ángeles Blanco. La cita ha llegado apenas un día después de conocerse la sentencia del caso mascarillas, que ha condenado a 24 años de cárcel al exministro y exsecretario de Organización del PSOE José Luis Ábalos, a 19 años a su exasesor Koldo García y ha dejado en libertad a Víctor de Aldama por su colaboración con la Justicia. También se ha celebrado en la víspera de la comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso por los casos de corrupción que acechan al partido.

Felipe González ha sido tajante al valorar la resolución judicial. El expresidente ha defendido que la sentencia está "bien hecha" y es "correcta", y ha pedido no alimentar una visión distorsionada del funcionamiento de los tribunales. En ese sentido, ha reprochado que se cuestione ahora la credibilidad de Víctor de Aldama cuando en otros casos de corrupción, especialmente los que afectaron al Partido Popular, sí se ha dado valor a quienes se arrepintieron y colaboraron con la Justicia.

"Tan creíble como los otros", ha venido a señalar González, en una reflexión dirigida a quienes dentro del PSOE han intentado presentar la declaración de Aldama como una maniobra judicial o política contra el partido. El expresidente ha reclamado coherencia y ha defendido el respeto a la sentencia del Supremo, en contraste con algunas reacciones que han tratado de desplazar el foco desde los hechos probados hacia el papel del confidente.

En la misma línea, García-Page ha asegurado que le han llamado más la atención las reacciones a la sentencia que la propia resolución judicial. El presidente castellanomanchego ha afirmado que la sentencia le suscita el mismo respeto que aquella que propició la caída del Gobierno de Mariano Rajoy por la corrupción del PP, y ha advertido de que conviene tener cuidado al cargar contra Aldama.

"Me cuidaría mucho de poner el dedo en la llaga de Aldama, no sea que los españoles acaben pensando que hay miedo a confidentes", ha señalado Page, que ha recordado además que existen figuras de colaboración con la Justicia que deben ser reguladas y encauzadas, pero no desacreditadas en función de a quién afecten sus revelaciones. A su juicio, solo deben estar preocupados quienes hayan hecho algo malo.

El presidente de Castilla-La Mancha también ha defendido el papel de los jueces, especialmente el del Tribunal Supremo, aunque ha matizado que considera desproporcionado el auto del juez Juan Carlos Peinado respecto a la mujer de Pedro Sánchez, Begoña Gómez. En todo caso, ha subrayado que el propio sistema judicial cuenta con herramientas correctoras y ha evitado sumarse a un cuestionamiento general de la Justicia.

"Tenemos derecho a saber"

Uno de los momentos más duros del coloquio ha llegado cuando se ha preguntado a ambos si la condena a Ábalos supone una condena política al sanchismo y qué debería hacer ahora Pedro Sánchez. García-Page ha respondido que no se trata de cualquier caso, porque tanto Ábalos como Koldo García, y también Santos Cerdán en otro de los frentes abiertos, forman parte del núcleo fundador de la etapa política del actual presidente del Gobierno.

"No es cualquier caso", ha advertido Page, que ha recordado la condición de Ábalos como ministro, hombre de confianza de Sánchez y figura decisiva en la etapa que se abrió tras las primarias socialistas. El presidente castellanomanchego ha reclamado explicaciones internas y ha afeado que el PSOE celebre este sábado un Comité Federal después de un año sin reunirlo, con una previsión de intervenciones de apenas cinco minutos.

García-Page ha sido especialmente crítico con la idea de que el partido se sitúe en el papel de víctima. "Tenemos derecho a saber y a tener respuestas", ha defendido, antes de advertir de que el problema no puede ser siempre "los demás" ni una "conspiración planetaria de la derecha". El dirigente castellano-manchego ha insistido en que debe haber alguna consecuencia democrática y ha lamentado que el concepto de responsabilidad política esté "manoseado".

Page recuerda que ya pidió elecciones hace un año

El presidente autonómico ha recordado que hace un año ya planteó en público y en privado la necesidad de un anticipo electoral o una moción de confianza, y ha señalado que ahora el escenario es incluso peor. Felipe González ha recogido esa idea y ha ido más allá. El expresidente ha afirmado que las cosas están mejor ahora que dentro de un año y ha sostenido que Sánchez debería haber convocado ya elecciones.

Para González, tanto Santos Cerdán como José Luis Ábalos fueron personas de confianza del presidente y nombradas por él, por lo que existe una responsabilidad política que no puede eludirse. El expresidente ha recordado además que fue Ábalos quien subió al Congreso a defender la moción de censura contra Mariano Rajoy tras la sentencia que afectó al PP, por lo que ha pedido aplicar ahora el mismo criterio democrático.

Felipe González ha defendido que la responsabilidad forma parte del liderazgo y ha rechazado lo que ha denominado un liderazgo "mercenario". En su análisis, las salidas pasan por la dimisión, la convocatoria de elecciones o fórmulas intermedias como la cuestión de confianza, aunque ha dejado claro que, a su juicio, el presidente del Gobierno ya debería haber llamado a las urnas. También ha ironizado con quienes se amparan en que la Constitución fija legislaturas de cuatro años, al advertir que no puede ser "lo único" que se cumpla de la Carta Magna.

Preguntados por si el PP debería presentar una moción de censura tras la sentencia, García-Page ha situado el foco en Vox. El presidente de Castilla-La Mancha ha señalado que la extrema derecha se ha convertido en la coartada perfecta para nacionalistas y sectores que se consideran progresistas, hasta el punto de servir como excusa para mantener el actual bloqueo político. A su juicio, el PP puede presentar una moción, pero resulta difícil que prospere con ese tablero parlamentario.

Felipe González también ha reclamado elecciones, aunque ha advertido de que "para mañana es tarde". El expresidente ha afirmado que España se encuentra en una situación de bloqueo en la toma de decisiones sobre los asuntos importantes y ha asegurado que tiene claro que el Gobierno debe irse. Sin embargo, también ha lanzado una crítica de fondo al PP y al conjunto del panorama político, al considerar que no existe ahora mismo un proyecto sólido de país alternativo.

El expresidente ha cerrado esa reflexión con una advertencia especialmente dura hacia el Gobierno de su propio partido. "Sé que el Gobierno de mi partido no tiene un proyecto de España", ha afirmado, en referencia a los debates abiertos sobre la plurinacionalidad y al rumbo político del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

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