El Ministerio del Interior, que dirige Fernando Grande-Marlaska, se apresura en actuar tras el escándalo de la imputación por agresión sexual por la que el jefe operativo de la Policía Nacional, José Ángel González, fue cesado este martes. Después de que la comisaria Gemma Barroso asumiera el puesto de directora adjunta operativa (DAO) -el máximo mando uniformado del Cuerpo- de forma interina, el futuro relevo en el cargo ocupa la conversación entre los altos cargos policiales. El director general de la Policía, Francisco Pardo, convocó este miércoles de urgencia a la Junta de Gobierno para transmitir un mensaje de tranquilidad.

Pardo es el primero en el escalafón, pero su cargo es político, no operativo. En esa reunión, no abordó quién debería relevar a González como DAO, pero los altos mandos de la Policía Nacional, comisarios y jefes de división, empiezan a hacer sus quinielas. Según El País, los uniformados apuntan a una respuesta simbólica por parte de Marlaska como mejor vía para atajar la crisis y salvar la imagen del Cuerpo. Para ello, creen que el ministro nombrará por primera vez a una mujer como jefa operativa.

Según la orden INT/859/2023, que regula la estructura de la Policía Nacional, la elección del nuevo DAO depende del ministro del Interior, a propuesta del director general, previo informe del secretario de Estado de Seguridad. Aunque no hay un plazo para suplir el cargo, la norma establece que su elección debe regirse "por el principio de celeridad". Es decir, que la crisis se atajará lo antes posible.

Gemma Barroso, última jefa de la víctima, sustituye de momento al DAO

Hasta este miércoles, la comisaria Gemma Barroso era la subdirectora general de Recursos Humanos y Formación del Cuerpo. Pero tras la dimisión forzada del DAO ha asumido de forma interina las funciones de máxima responsable operativa del Cuerpo. Hay que aclarar que este relevo no ha sido deliberado, pues es la norma mencionada la que regula que, "en los supuestos de vacante" del cargo, lo asume la persona titular de la Subdirección que ostentaba Barroso.

La ahora DAO interina es una de las principales candidatas para quedarse con el cargo. Barroso fue la última jefa de la inspectora que denunció al DAO por violación, y de hecho aparece mencionada brevemente en la querella: "Al no contestar, la víctima comunicó a la subdirectora Gemma Barroso que no se encontraba en condiciones de trabajar por salud mental, momento en el que fue puesta a disposición del equipo de apoyo psicosocial, del cual está siendo asistida y se encuentra de baja laboral con el armamento retirado, manteniéndose esta situación a la fecha de interposición de la presente querella".

Sin que haya una confirmación oficial de que será una mujer la que herede el puesto, las quinielas apuntan también a la directora de Seguridad de Presidencia del Gobierno, María Marcos, la mujer del alto mando policial más cercana a Pedro Sánchez. Entre los principales nombres barajados están también los de comisarias como la subdirectora general del gabinete técnico, Almudena Tudanca, la comisaria general de Policía Científica, María del Carmen Solís, la jefa de la División de Cooperación Internacional, Alicia Malo, la jefa de la División Económica y Técnica, Luisa María Benvenuty, y la jefa de División de Documentación, María Cristina Marí García.

Interior investiga presiones a la denunciante

Aunque el momento político es delicado, con el Partido Popular aprovechando el escándalo para pedir la cabeza de Marlaska, el ministerio que dirige trata de marcar las diferencias. Por el momento, Interior se encuentra investigando la posible implicación de otro comisarioÓscar San Juan, quien, según la querella, coaccionó a la víctima para que no denunciara los hechos.

El pasado 7 de julio, tres meses después de la supuesta violación, la agente recibió hasta cinco llamadas desde el teléfono personal del comisario, que no atendió. Días más tarde, la víctima, que se encontraba de baja, respondió a otra llamada en la que, según el relato, el mando le instó a elegir un nuevo destino profesional, indicándole que le comunicara su decisión por WhatsApp. Sin embargo, la agente rechazó la propuesta y le advirtió de que lo ocurrido tendría "las consecuencias procedentes".

En la parte política, Marlaska aseguró este miércoles en el Congreso que dimitirá si la víctima "no se ha sentido protegida". El ministro capeó las acusaciones del PP de "tapar" el escándalo, y amenazó con los tribunales a quien le señale: "Digan ustedes fuera de este hemiciclo que el ministro del Interior conocía los hechos y no actuó y entonces nos veremos en otras instancias", respondió. El Gobierno respalda a Marlaska, y señala las diferencias en la forma de actuar con el PP, que conociéndose que el alcalde de Móstoles fue denunciado por acoso sexual, y que los números dos y tres de Isabel Díaz Ayuso se reunieron con la víctima meses antes de conocerse el escándalo, mantiene a todos ellos en su puesto.

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