La Universidad Complutense de Madrid (UCM) no ha estado exenta de polémicas en la semana en la que sus docentes han denunciado el boicot y la censura de los decanos al referéndum contra los recortes de financiación impulsados por el gobierno de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Aunque la cita con las urnas prevista para este jueves 16 de abril no es vinculante, varios órganos de dirección en Facultades como la de Psicología, Derecho o Ciencias Económicas, abogan por torpedear un acto simbólico y democrático que emana del grueso de la comunidad universitaria madrileña.
“Han prohibido y eliminado la publicidad que habíamos puesto”, lamenta una profesora e integrante de la Plataforma por la Pública de la UCM consultada por la redacción de ElPlural.com.
Sin embargo, los representantes complutenses contrarios al plebiscito sostienen que supondría “una vulneración de la seguridad jurídica y de la eficacia de la actuación administrativa, permitiendo vías de hecho ajenas al Derecho Administrativo”.
🗳 REFERÉNDUM EN LA UCM – JUEVES 16 DE ABRIL
— UCM por la Pública (@UCMporlaPublica) March 26, 2026
La Universidad Complutense y la Comunidad de Madrid quieren imponernos el llamado “Plan Económico y Financiero”, que realmente es un PLAN DE RECORTES.
✂️ Recortes y sobrecarga en condiciones laborales@ComunidadMadrid @MMZarzalejo pic.twitter.com/O7F6oGZsSY
“Se equivocan quienes piensan que vamos a mirar pasivamente a los injustificados recortes de nuestro derecho a la educación y de nuestro futuro”, martillean desde la Plataforma por la Pública de la UCM. “Por ello, el referéndum sigue este jueves, la concentración el viernes, y el domingo la manifestación”, recuerdan, constatando que “la mejor defensa de nuestros derechos es ejercerlos”.
Asimismo, han apuntado que tanto el Tribunal Constitucional como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos "reconocen claramente que la instalación de mesas de petición, información o encuesta está amparada por los derechos de reunión y manifestación, en su modalidad de concentración o reunión estática".
Coincidiendo con ello, varios alumnos/as, exalumnos/as y profesores/as de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM han promulgado la mala praxis de algunos docentes que, presuntamente, no reparan en ocultar su discriminación hacia personas racializadas y minorias culturales que son presionadas y alentadas a estrechar vínculos personales dentro y fuera de la universidad.
Y, en efecto, varios estudiantes y antiguos alumnos describen dinámicas de relación marcadas por el abuso de poder, el trato desigual y comportamientos que, según relatan, habrían generado situaciones de incomodidad, humillación y desconveniencia.
Las similitudes y confluencias entre los testimonios estudiantiles ratifican “la incomodidad y la dificultad de rechazar este tipo de situaciones inapropiadas, especialmente en público”.
“Hay alumnos que acuden a profesores que saben que los van a proteger y que ponen en conocimiento de las instituciones esa mala praxis”, confiesa una profesora de la facultad.
“El alumnado cuenta con todo el apoyo de gran parte del profesorado porque sabemos que están ante una situación de vulnerabilidad donde hay un abuso de poder”, reza la docente consultada. “Se conocían esas prácticas y nos consta que se ha intentado poner los topes necesarios aunque, lamentablemente, la burocracia de la UCM es lenta”, resuelve.
“Los alumnos están completamente protegidos por los profesores que somos conocedores de su situación (...) Los ponemos inmediatamente en alerta ante los órganos pertinentes y los protegemos de la mejor manera posible”, concluye esta misma fuente.
La Facultad responde
Por su parte, la Facultad reafirma, “como no puede ser de otra manera, su compromiso con la defensa de los derechos del estudiantado y del profesorado en coherencia con los principios de igualdad, respeto y convivencia que deben regir la vida universitaria”.
Cuando tienen conocimiento de cualquier caso contrario a estos valores, dicen desde la Facultad, “se adoptan las medidas pertinentes y se pone en marcha el protocolo conforme a la normativa que garantiza en todo momento la confidencialidad de denunciantes y denunciados”.
“Abogamos por la transparencia y mantenemos una posición de tolerancia cero ante cualquier conducta contraria a los derechos de las personas (...) Trabajamos por asegurar un entorno seguro e inclusivo para toda la comunidad universitaria”, remarcan fuentes de máxima responsabilidad en el centro.
A pesar de ello, ningún aludido/a ―incluido el Gabinete de Comunicación de la UCM― ha querido corroborar, negar o matizar los testimonios de sus estudiantes hasta el momento.