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España

La lucha por el último escaño: en qué provincias estarán en juego las elecciones

El reparto provincial vuelve a situar a Madrid, Cádiz y las circunscripciones pequeñas en el centro de la batalla electoral: cientos de votos pueden decantar el último diputado y alterar el equilibrio

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una entrevista en la CNN en Nueva York. EP.

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Las elecciones generales del próximo 29 de noviembre no se decidirán únicamente en el recuento nacional de votos. El resultado dependerá de 52 contiendas provinciales y de ciudad autónoma, con magnitudes electorales muy diferentes y posibilidades desiguales de obtener representación. En unas circunscripciones bastará con disputar el último cociente para alterar el reparto; en otras, la concentración de votos de las principales candidaturas dificultará que las fuerzas medianas entren en el Congreso.

El tablero oficial ya está definido. El Real Decreto 806/2026, publicado en el Boletín Oficial del Estado el 6 de octubre, mantiene los 350 diputados de la Cámara baja, pero modifica la representación de dos provincias: Madrid pasa de 37 a 38 escaños y Cádiz baja de nueve a ocho. Las otras 50 circunscripciones conservan la distribución de 2023.

El ajuste madrileño aumenta el número de puestos en disputa en la provincia con mayor censo electoral, mientras que la reducción gaditana eleva la importancia relativa de cada diputado en una circunscripción andaluza donde PP, PSOE y Vox compiten por la representación. No significa que un partido concreto vaya a beneficiarse automáticamente: el efecto depende de los votos obtenidos por todas las candidaturas y de su distribución.

Las reglas del tablero: 52 circunscripciones y un reparto desigual

La Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) establece que cada provincia tiene asignados inicialmente dos diputados, mientras que Ceuta y Melilla eligen uno cada una. Los 248 escaños restantes se distribuyen entre las provincias en función de su población. El resultado es un mapa que combina circunscripciones de dos o tres diputados con otras que reparten varias decenas.

Madrid elegirá 38 representantes; Barcelona, 32; Valencia, 16; Alicante y Sevilla, 12 cada una; y Málaga, 11. Murcia repartirá diez. En el extremo contrario, Soria elegirá dos diputados y ocho provincias —Ávila, Cuenca, Guadalajara, Huesca, Palencia, Segovia, Teruel y Zamora— repartirán tres. Ceuta y Melilla tendrán un escaño cada una.

La magnitud de la circunscripción condiciona la proporcionalidad. En Madrid o Barcelona, donde se distribuyen numerosos puestos, una formación puede obtener representación con una cuota de voto relativamente menor que la que necesitaría para entrar en una provincia de tres o cuatro diputados. En estas últimas, pequeñas variaciones en el apoyo a los principales partidos pueden determinar qué candidatura se lleva el último representante.

La normativa establece, además, un umbral del 3% de los votos válidos emitidos en cada circunscripción para participar en el reparto. Superado ese requisito, los escaños se adjudican mediante el sistema D'Hondt, que divide los votos de cada candidatura entre números sucesivos y asigna los puestos a los cocientes más elevados.

Las provincias pequeñas: pocos escaños, grandes consecuencias

El análisis de DatosRTVE sobre las generales del 23 de julio de 2023 mostró cómo las circunscripciones de menor tamaño favorecieron la concentración de la representación en PP y PSOE, mientras Vox y Sumar encontraron más dificultades para transformar sus porcentajes nacionales en diputados. Sumar obtuvo 31 escaños con el 12,3% de los votos, pero perdió representación en varias comunidades pese a lograr porcentajes superiores a su media nacional en determinadas provincias. Vox consiguió 33 diputados, con una representación territorial también condicionada por el tamaño de las circunscripciones.

La lección para el 29-N es que las provincias que reparten entre tres y cinco diputados pueden resultar decisivas para las formaciones que aspiran a disputar el último puesto. Guadalajara constituye un ejemplo ilustrativo: pese a repartir solo tres escaños en 2023, permitió a Vox conseguir representación. En cambio, Sumar no logró entrar en numerosas circunscripciones pequeñas y medianas, aunque su porcentaje nacional superaba el 12%.

En estas provincias, el llamado voto útil puede adquirir una importancia especial. Cuando quedan pocos puestos por distribuir, las candidaturas con posibilidades de alcanzar los cocientes más elevados concentran buena parte de la representación, mientras que los votos de formaciones situadas más atrás pueden no traducirse en diputados.

El coste del escaño: por qué no existe una cifra fija

La media de votos por diputado permite comparar el rendimiento electoral de las distintas circunscripciones, pero no determina cuántos votos necesita una candidatura para obtener un representante. En las generales de 2023, Madrid registró una media aproximada de 96.700 votos por escaño; Barcelona, 82.700; Valencia, 89.100; Alicante, 74.400; y Málaga, 71.000, según los datos de referencia facilitados para este análisis.

Estas cantidades son promedios, no umbrales electorales. El número efectivo de votos necesario para conseguir el último escaño depende de la participación, del reparto entre partidos y de los cocientes obtenidos por las candidaturas rivales. Por eso, una formación puede quedarse sin diputado con miles de votos más que otra que sí logra representación en una circunscripción diferente.

El ejemplo más expresivo de 2023 se produjo en Girona. Según el análisis de DatosRTVE, el PP se quedó a 363 votos de arrebatar a Junts el último escaño en juego. Una diferencia mínima en términos absolutos que, sin embargo, habría modificado la distribución de la representación provincial.

Este tipo de resultados explica por qué las provincias con pocos diputados merecen una atención especial durante la campaña: el porcentaje nacional de una candidatura no permite anticipar por sí solo su capacidad para obtener representación en cada territorio.

Las grandes circunscripciones: Madrid, Barcelona, Valencia y Andalucía

Las provincias más pobladas concentran una parte sustancial del Congreso. DatosRTVE destacó que Andalucía, Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana, Galicia y Castilla y León reunían alrededor del 70% de la población y distribuían 233 de los 350 diputados en 2023.

Madrid será especialmente relevante en 2026 por la incorporación de un escaño adicional. El cambio aumenta la magnitud de la circunscripción y abre un nuevo puesto en el reparto, pero no permite anticipar qué partido lo obtendrá. La respuesta dependerá de la distribución de votos entre las candidaturas y de los cocientes que resulten del escrutinio.

Barcelona, con 32 diputados, ofrece un escenario distinto al de las provincias pequeñas: la mayor cantidad de representantes facilita una traducción más proporcional de los votos en escaños y permite que más fuerzas compitan por entrar en el reparto. Valencia, Alicante, Sevilla y Málaga también serán relevantes por su peso demográfico y por la pluralidad de partidos con opciones de representación.

En Cádiz, por el contrario, la reducción de nueve a ocho diputados modifica las condiciones del reparto respecto a 2023. La pérdida de un puesto puede alterar las posibilidades de las candidaturas situadas en el límite de la representación, aunque el efecto concreto solo podrá determinarse a partir de los resultados electorales.

Las provincias de resultado más estable y las excepciones territoriales

El comportamiento histórico también ofrece pistas, aunque no garantías. Sevilla constituye un caso singular: DatosRTVE señaló que el PSOE había sido la fuerza más votada en las elecciones generales en la provincia desde 1977, una continuidad que convierte a este territorio en una referencia para analizar la resistencia electoral socialista en Andalucía.

Sin embargo, que una provincia haya mantenido durante décadas una pauta de voto no significa que su resultado futuro esté asegurado. La evolución demográfica, la participación y los cambios en la oferta política pueden alterar los equilibrios. En 2023, el PP fue la primera fuerza en 38 provincias, además de Ceuta y Melilla, mientras el PSOE encabezó el resultado en diez, según el balance territorial recogido por DatosRTVE.

Cataluña mostró otra dinámica: el PSC fue la fuerza más votada en las cuatro provincias, mientras ERC y Junts conservaron representación y el PP mejoró sus resultados respecto a 2019. En Galicia, el PP reforzó su dominio territorial y obtuvo 13 diputados. Andalucía, por su parte, registró una victoria popular en el conjunto autonómico, aunque el PSOE mantuvo la primera posición en Sevilla. Estos antecedentes muestran que el mapa estatal se construye a partir de comportamientos provinciales diferentes, no de una única tendencia nacional.

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