La distancia de Vox con la Iglesia quedó más que evidenciada con la ausencia de Santiago Abascal, líder ultraderechista, a la misa funeral por las víctimas del accidente de Adamuz que convocó el Obispado de Huelva. Los postulados racistas y xenófobos de la formación verde les han llevado a una evidente lejanía con el Clero, que no compra el relato deshumanizante de la extrema derecha en cuanto a inmigración, pero también con las principales instituciones del Estado, que estuvieron presentes en el acto, afianzando el 'no' por sistema de los de Abascal a todo lo que tenga que ver con el Gobierno y con la Casa Real. Lejos de distanciarse de estas posturas y de recuperar el sentido de Estado del que presumían otrora, el PP ha optado por la ley del embudo: tolerar estas actitudes y guardar silencio ante ellas y, por contra, afilar todavía más la crítica al Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Los reyes Felipe VI y Letizia, el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, la vicepresidenta María Jesús Montero y los ministros Ángel Víctor Torres y Luis Planas completaron el elenco de representación institucional en el funeral, al que también asistió el propio líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. El Gobierno y la Junta decidieron aplazar el homenaje de Estado laico, que se iba a celebrar este sábado, ante las reservas de los familiares de los 45 fallecidos y sus peticiones para postergarlo. De esa foto decidió borrarse Abascal, a pesar de que se trataba, meramente, de un acto solemne y de carácter religioso en honor a las víctimas de esta tragedia, como ya hiciera en los actos dedicados a los fallecidos en la pandemia o en el homenaje de Estado por los muertos en la DANA en Valencia. Como en aquellas ocasiones, en Vox rechazan los funerales laicos, y ante los funerales católicos manifiestan que pueden asistir, pero no de forma oficial, sino de forma anónima, como un fiel más. Parece que ni de un modo ni de otro.
Deslegitimar al Gobierno a cualquier precio
La ultraderecha decide ponerse en estas posturas para evitar compartir un espacio público con el Gobierno, en su particular forma de deslegitimarlo. De paso, la ausencia de Abascal le evita una foto con la Casa Real, una institución que la ultraderecha cada vez denosta más. Y para rematar, no acudir a esta misa le permite a Abascal no trastocar su agenda en medio de la campaña electoral en Aragón, ya que el líder de Vox estará este jueves en dos actos en Caspe (Zaragoza) y en Barbastro (Huesca). En esta región, los ultraderechistas parecen haber ganado terreno según los sondeos, que les otorgan entre tres y cuatro parlamentarios más que en los anteriores comicios y les sitúan como la llave para la investidura de Jorge Azcón (PP).
El PP, por su parte, opta por una versión algo más descafeinada de la oposición al Ejecutivo a toda costa, pero la lleva a cabo de igual manera: el 'no' por decreto se ha instaurado también como una costumbre en las filas 'populares' en casi todos sus perfiles, desde los que aparentan una mayor moderación como el propio Feijóo o Moreno Bonilla hasta los más duros e incisivos, como Miguel Tellado o Isabel Díaz Ayuso. Todos los movimientos del Ejecutivo son mirados con lupa y afeados desde Génova con independencia de su naturaleza y destino. Por ende, es de esperar que un gesto que denosta al Ejecutivo, como el tomado por Vox, merezca únicamente el silencio de Feijóo y los suyos, que siguen a la ofensiva y centralizan las responsabilidades del accidente ferroviario en el propio presidente, Pedro Sánchez, y en el ministro de Transportes, Óscar Puente, al que le han pedido reiteradamente la dimisión.
"Van pasados de frenada desde siempre"
Por su parte, fuentes socialistas consultadas por este periódico ven con lamento la actitud de los 'populares' ante toda esta situación, y valoran que "van pasados de frenada desde siempre". "Hablan desde su burbuja. Cualquiera que les escuche pensará que viven en un universo que no existe. Es una realidad construida y el gran peligro es que es probable que hasta ellos mismos se crean su relato. Han querido hacer política con un accidente, que al final es el modus operandi del PP, que es aprovechar la tragedia políticamente, tanto cuando están en el gobierno como en la oposición", inciden, lamentándose, pero sin ya apenas sorprenderse ante la postura de Génova.
"Esto ha sido un accidente y un accidente se gestiona. En Adamuz no había nada incorrecto y estaba todo en orden. Apuntan alto: quieren que dimita el presidente o el ministro. Cuando se dicen estas cosas, tienen que justificarlo y no pueden hacerlo. Tienen un problema, que lo que ellos hacen o dicen no se corresponde con la realidad", reivindican desde las filas socialistas, que se cierran en banda en torno a la labor de Óscar Puente y defienden que el PP no tiene argumentos para pedir su cese.
"¿Oportunidad perdida para ellos? Ellos lo verán así, pero llamar a esto oportunidad es no haber entendido nada. Dan alas a la antipolítica y fomentan que Vox siga creciendo. El monstruo se los va a devorar y puede que ocurra en Andalucía. Habrán tenido ellos la culpa de que se los coma un monstruo al que no han hecho más que alimentar. Nos están tirando los trastos a la cabeza", sentencian las mismas fuentes, que observan el crecimiento de la ultraderecha como un síntoma parcial de la "antipolítica" del PP.