Por primera vez desde el juicio contra el juez Baltasar Garzón por la memoria histórica, víctimas del franquismo hablarán ante la justicia española. Las tres hijas de un asesinado en la represión del alzamiento militar de 1936,  lo harán en calidad de perjudicadas el juzgado de instrucción número 1 de Almazán (Soria) en el proceso en el que se investigan los asesinatos de diez civiles de la localidad de Barcones. La jueza, ha aceptado buena parte de las diligencias de prueba solicitadas por la Asociación Soriana Recuerdo y Dignidad (ASRD). También ha pedido se localice a cuatro de los presuntos responsables de estas muertes o en su caso sus certificados de defunción.

Para Iván Aparicio, presidente de esta asociación memorialista de Soria, “el triunfo es ya que el proceso esté abierto y que se vaya a llamar a las familias. La única vez que hablaron las víctimas fue en el juicio de Baltasar Garzón”.

El testimonio de la hija del concejal
“Entre los testimonios que ha aceptado la jueza figura el de Amelia, la hija  de Juan Pablo Rica Gutiérrez, sastre y Concejal de Cultura del ayuntamiento de San Esteban de Gormaz. Amelia fue la primera de los familiares que solicitó a la asociación la recuperación de los restos mortales de su padre. Pero desgraciadamente falleció un mes antes de que llegáramos hasta Juan Pablo. Su relato se grabó en video y ahora seguirá batallando por su padre más allá de la muerte.

Solicitaron la ayuda judicial
Esta causa, iniciada mediante una denuncia de esta asociación  el 12 de julio de  2013,  pasó distintos vericuetos legales hasta que fue sobreseída provisionalmente al no conocerse los autores de los hechos. Pero, en un escrito presentado el pasado 15 de marzo pasado por la asociación de Memoria Histórica de la mano del abogado Eduardo Ranz, se apuntaban varios nombres indicando la imposibilidad de investigar, como asociación civil, más allá de lo comunicado y solicitando la ayuda judicial.

Generales y gobernadores
 “La juez ha tenido a bien aceptar los indicios presentados el pasado 1 de junio por la ASRD y a través de la Policía Judicial  ordena localizar y citar a declarar, en caso de que sigan vivos, a los Generales Germás Gil y Yuste y Miguel Cabanellas Ferrer, así como al jefe de la Comandancia Militar de Soria, Rafael Sevillano, y al Gobernador Civil, Ramón Enrique Casado García, todos ellos en activo en 1936”, explica el presidente de la ASRD.

500 asesinatos sin ser frente de guerra
Además, se pide al  Archivo Histórico Provincial de Soria y al Centro Documental de Memoria Histórica de Salamanca que remitan toda la documentación que obre en su poder sobre los crímenes denunciados y sus circunstancias. Soria no fue frente de guerra pero aún así se produjeron más de medio millar de asesinatos de civiles.

Seis vecinos localizados
El pasado 1 de noviembre, se entregaron a sus familias los cuerpos de seis vecinos de San Esteban de Gormaz exhumados en Barcones e identificados genéticamente.  Los rescatados eran Juan Ballano Pérez, (agricultor de 31 años), Juan Pablo Rica (concejal, de 54 años), Bernabé Esteban Benito ( jornalero de 37 años), Mariano González Carracedo (ferroviario de 35 años), Cándido Muyo Arranz (agricultor de 25 años) y Máximo Redondo García (guardabarreras de 37 años).

Los cuatro de CNT
Otros cuatro se encuentran aún desaparecidos. Son  Arsenio Martínez, Tomás Cué, Antonio Lafuente y Fermín González, todos vecinos de Soria y miembros de CNT. Algunos de ellos estaban en la cárcel acusados de sedición por haber intentado presuntamente volar un viaducto. Tres de ellos se encontraban en la cárcel de Almazán. Antonio en la de Burgo de Osma con los otros seis cuyos restos  ya han sido rescatados.

Atados de dos en dos
 El 14 de agosto de 1936 falangistas y guardia civil fueron  a la prisión de Burgo y se llevaron en un camión a cinco de ellos y también a Antonio. De camino, se toparon con Máximo Redondo García que estaba huido y al que también detuvieron. Un segundo vehículo recogió a los de  la prisión de Almazán  llevándose a tres de los que ahora están desaparecidos.  Los dos camiones se juntaron en Barcones, en el límite de la provincia con Guadalajara.  Allí les hicieron bajar del camión atados de dos en dos.

Las fuerzas vivas, presentes.
En la ejecución estuvieron representadas todas las fuerzas vivas: falangistas, guardias civiles, voluntarios, el cura de Barcones y el cura de Soria que también iba en el camión. Ante la negativa a recibir ayuda espiritual,  Arsenio les dijo: “el que quiera que se confiese, que no pasa nada, que nos van a matar”. Parece que los seis de Burgo de Osma  decidieron confesarse, quizás por si el cura les salvaba. Pero los cuatro de CNT, no.

El niño Matías lo vio todo
 Los separaron en dos grupos. Matías Bonilla que tenía entonces nueve años, lo vio todo escondido junto a dos amiguitos. Ahora, a los 90, ha sido uno de los testigos básicos para localizar las fosas y relatar lo ocurrido. Cuenta que Arsenio, alineado junto a los otros tres anarquistas, habló a sus verdugos: “vosotros no sois culpables, sólo  sois un instrumento. Espero que la  España que queréis construir sea como la que he soñado yo, una España de hermandad y de buenas personas”. Así murió.

Cazado a tiros
Les tocó el turno a los otros seis. Bernabé intentó huir y echó a correr por el campo. Matías cuenta que le cruzaron a tiros, que le mataron por en medio del campo, “como a un conejo”. De este modo mataron a todos. Las fosas las cavaron los del pueblo en la tierra blanda del prado. Seis a un lado, cuatro al otro. Los vivos callaron hasta hace poco.

La primera reparación ante el juez
Ese silencio se romperá definitivamente ante la juez. Dice Baltasar Garzón, uno de los últimos damnificados del franquismo que “la primera reparación para las víctimas es poder expresar lo que les ha ocurrido ante un tribunal”. Es posible que así sea en Almazán.

La difícil justicia
 Por su parte,  María Garzón, la directora de la Fundación Baltasar Garzón, que trabaja para conseguir una Comisión de la verdad,  lo analiza así: “Parece mentira que un derecho tan básico como es el de que unas familias relaten ante un juez las circunstancias de la muerte de su ser querido y pidan que se investiguen los hechos, pueda ser tan difícil de llevar a la práctica.  Es necesaria la reflexión acerca de que nos cause asombro y alegría el que la titular de un juzgado cumpla con su obligación. Algo no funciona bien en la justicia”.