Este jueves, la portavoz del Gobierno municipal del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, se sentará en el banquillo en el Juzgado de lo Penal número 6 acusada de un delito contra los sentimientos religiosos por participar en una protesta en la capilla de la Universidad Complutense.

Los hechos ocurrieron el 10 de marzo de 2011. Por aquel entonces, Rita Maestre tenía 21 años y formaba parte de Contrapoder, la asociación estudiantil que cinco años atrás habían fundado Pablo Iglesias e Iñigo Errejón a imagen y semejanza de los centros sociales italianos.

Podemos nació en la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, y más en concreto en la sede de esta asociación, que sirvió especie de laboratorio social, en el que bajo el método de ensayo y error, los actuales líderes de Podemos fueron perfeccionando su futuro producto político.

La facultad era “un semillero de ideas, un arsenal”, ha reconocido al respecto Errejón, convencido de que “quien quiere transformar las cosas necesita un poco de osadía, atreverse a cuestionar lo que existe (…) Sin esa parte de militancia juvenil y sin la Universidad sería muy difícil entender Podemos”. La clave era sorprender a través de nuevas formas de movilización a los poderes fácticos del Estado, para lo que era imprescindible convertirse en noticia.

De la mano de Contrapoder nacieron los primeros escraches en nuestro país. En 2008 organizaron un boicot al popular Josep Piqué contra los vuelos ilegales de la CIA. En octubre de 2010, decenas de alumnos mostraron tarjetas rojas a Rosa Díez bajo la consigna de “fuera fascistas de la Universidad” al mismo tiempo que tres (entonces desconocidos) profesores del Departamento III de Políticas (Pablo Iglesias, Carolina Bescansa y Ariel Jerez) advertían en un artículo de que “habría mayores iniciativas” si la líder de UPyD regresaba a las inmediaciones de la facultad. Perfeccionada la táctica, desde Contrapoder idearon en 2011 el famoso asalto a la capilla.

Cartel de Contrapoder



El asalto a la capilla de la Complutense
Ubicada en el campus de Somosaguas, la presencia de una capilla en la Universidad Complutense siempre había sido cuestionada por Contrapoder. Su oposición a la existencia de centros de cultos en las universidades públicas se constató de nuevo en un ciclo de conferencias sobre feminismo que en la mañana del jueves 10 de marzo de 2011 diferentes colectivos organizaron en la facultad de Políticas.

Acabadas las ponencias, desde Contrapoder iniciaron esa mañana una “procesión” hasta la capilla, con el objetivo de simbolizar “el papel sumiso que se le otorga a la mujer desde la Iglesia” y de paso protestar ante los privilegios “franquistas” que, a su entender, la institución seguía disfrutando en un Estado laico.

“Allí hicieron un círculo de mujeres y/o lesbianas y leyeron un comunicado en el que se explicaba cómo la Iglesia actúa como una institución que promulga unos valores machistas y heteropatriarcales (…) Tras la lectura, la mayoría de las que allí estaban decidieron desnudarse de cintura para arriba mostrando los mensajes que tenían escritos en sus torsos, con la intención de reivindicar la reapropiación de sus cuerpos y la identidad de cada una. En ese momento, entre lemas y consignas feministas, algunas mujeres empezaron a besarse visibilizando el lesbianismo”, explicaron en su día las alumnas que participaron en la protesta.

Como perseguían desde Contrapoder, la protesta en la capilla obtuvo enorme repercusión mediática. Incluso más de la deseada. El Arzobispado de Madrid presentó una queja formal ante la Universidad Complutense de Madrid. La caverna mediática presentó lo ocurrido como “ataque al cristianismo” similar al “genocidio” que sufrió la Iglesia en la Guerra Civil. El Partido Popular, a través de Francisco Granados, pidió la cabeza del rector de la Complutense, Carlos Berzosa, quien se vio obligado a condenar una y otra vez lo ocurrido en el campus universitario. Paralelamente, asociaciones ultracatólicas se preguntaban en público “qué hubiera hecho Cristo con esas zorras” y colectivos de extrema derecha como el centro Tomás Moro o Manos Limpias acudieron a la Justicia para denunciar lo ocurrido.



 

La detención de Ristra Maestre
Se daba el caldo de cultivo perfecto para que en la madrugada del 19 de marzo, la Policía detuviese a cuatro jóvenes por el asalto a la capilla. Los agentes se sirvieron de la imágenes que las propias manifestantes subieron a la red para difundir su protesta y que ante el revuelo creado, retiraron sin poder impedir que fuesen difundidas en multitud de medios de comunicación.

“Eran las 9 de la mañana. Mis padres ya se habían ido a trabajar y no volví a hablar con ellos hasta que salí de comisaría. Estaban en shock (…) Cuando llamó la policía al telefonillo intuí que venían a por mí, había cierto revuelo con el tema y las mujeres del grupo estábamos paranoicas. Antes de abrir la puerta yo ya estaba vestida. Tras la experiencia en comisaría, que no fue especialmente desagradable, salvo por el hecho de estar detenida, no pensé jamás en abandonar el activismo”, explicó recientemente en El País Rita Maestre.

Desde entonces, sus imágenes en la protesta persiguen a la actual portavoz del Gobierno municipal del Ayuntamiento de Madrid. De nada ha servido el apoyo que siempre ha recibido de sus excompañeros de Contrapoder y ahora de Podemos (el propio Pablo Iglesias la defendió horas después de salir de comisaría elogiando su “audacia y compromiso democrático” a través de un artículo en el que otorgaba a Maestre y sus correligionarias -pese a sus polémicos topless-, “más razón que un santo”).

De nada han servido las disculpas pronunciadas por la propia Maestre y ni siquiera la absolución concedida por el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, consciente de que "a veces, a una edad determinada, todos hacemos cosas que después descubrimos que no debieran hacerse así o que deberíamos respetar otras cosas".

“Es una persecución en toda regla. Rita es caza de pieza mayor para los que no perdonan que Podemos, con el apoyo del PSOE, haya expulsado al PP del Gobierno del Ayuntamiento de Madrid”, señalan a ELPLURAL.COM desde el entorno de la dirigente de Podemos. Pase lo que pase en el juicio que se celebrará este jueves, los amigos y familiares temen que Maestre siga siendo presentada como la “novia satánica”  y “asalta capillas” de Iñigo Errejón.