La jueza que investiga la causa de la muerte del fundador de Mango, Isak Andic, ha solicitado ampliar la investigación en analizar la posible influencia de “terceras personas” en los hechos, entre ellas la psicóloga familiar, según recoge el auto judicial compartido este miércoles.
El auto del Juzgado de Instrucción número 5 de Martorell (Barcelona), adelantado por El País, considera “idóneas, necesarias y proporcionadas” las diligencias solicitadas por los Mossos d'Esquadra, atendiendo a la gravedad del caso. En este sentido, la magistrada acuerda investigar la posible intervención de la psicóloga familiar, mediante el análisis de conversaciones y mensajes, así como la eventual participación de otras personas.
Asimismo, la jueza ha requerido a la compañía telefónica de Jonathan Andic —hijo de la víctima y único investigado por homicidio— que facilite “todas las comunicaciones” realizadas entre el 21 y el 26 de marzo de 2025, fechas que coinciden con un viaje exprés a Quito (Ecuador), donde el investigado aseguró que le robaron el teléfono móvil.
La instructora justifica esta solicitud señalando que, ante el conjunto de indicios existentes, son necesarias diversas comprobaciones para esclarecer las circunstancias de la muerte de Isak Andic en 2024 y “poder determinar con exactitud la posible participación” tanto de su hijo como de terceras personas que pudieran haber intervenido.
De igual forma, tal y como ya expuso en el auto de prisión provisional eludible bajo fianza, la jueza sostiene que los indicios detectados apuntan a que la versión ofrecida por el hijo “no se corresponde con la realidad” y que, por tanto, “no se puede descartar que exista una participación activa, premeditada y preparada” en la muerte de su padre.
El único investigado
Jonathan Andic continúa siendo, por el momento, el único investigado. No obstante, la jueza ha solicitado también a su compañía telefónica el registro de las comunicaciones entrantes y salientes realizadas entre el 1 y el 17 de diciembre de 2024, con el fin de aclarar el caso y “arrojar luz” sobre la propuesta a la excursión que acabó realizando su padre y determinar si en ese proceso participaron otras personas.
A través de esta solicitud, la magistrada busca comprobar si el hijo, el cual era la única persona que acompañaba a Isak Andic cuando cayó mortalmente por un barranco en Collbató (Barcelona), mantuvo contactos con más personas de las que reconoció en su declaración y en qué momento se produjeron.
Siguiendo esta vertiente de investigación, la jueza también ha solicitado información a las seis compañías de telefonía móvil con cobertura en la zona de Collbató para esclarecer la presencia de Jonathan Andic los días 7 y 10 de diciembre, así como para determinar si junto a él se encontraban otras personas “que pudieran tener relación con los hechos los días 7, 10 y 14 de diciembre de 2024”.
La herencia de Andic
Por otro lado, la instructora ha ordenado a los Mossos d’Esquadra a acceder a las conversaciones de mensajería de la víctima entre el 1 y el 14 de diciembre de 2024, con la intención de comprobar si existieron intercambios relacionados con cuestiones económicas vinculadas a la herencia, como la posible creación de una fundación, y las implicaciones que ello podría tener en el reparto patrimonial.
Esta diligencia ya quedó reflejada por parte de la jueza en el auto de ingreso en prisión eludible bajo fianza, en el que señalaba que el investigado mostraba una “obsesión” por el dinero, hasta el punto de solicitar a su padre una herencia en vida.
En relación con el vínculo entre padre e hijo, que Jonathan Andic describió como “una relación sin desavenencias”, la jueza sostiene que el análisis de los mensajes de WhatsApp refleja una situación distinta. Según el auto, Isak Andic accedió a adelantar parte de la herencia para mantener la relación con su hijo, un contexto en el que pudo influir la psicóloga familiar.
Contradicciones en la investigación
Entre las “incongruencias” detectadas, la magistrada destaca, en primer lugar, que la propuesta de realizar la ruta por Montserrat, en la zona de Collbató, fue realizada por Jonathan Andic el 9 de diciembre, cinco días antes del accidente, y no dos semanas antes como declaró inicialmente. Además, la hora fijada era las 7.15, un dato relevante dado que en invierno aún es de noche.
Jonathan Andic aseguró que era “habitual” salir a caminar con su padre, pero la jueza recoge que el personal de servicio de Isak Andic negó que esa práctica fuese frecuente, una circunstancia que quedó corroborada tras analizar las conversaciones del móvil de la víctima de los últimos diez años.
En segundo lugar, el investigado afirmó conocer bien la zona porque se la habían explicado unos amigos y que había realizado la ruta en cuatro ocasiones. Sin embargo, los lectores de matrículas de Collbató solo detectaron su vehículo privado en tres fechas concretas de diciembre: los días 7, 10 y 14, coincidiendo este último con el día del fallecimiento, sin constar otros registros con vehículos a su nombre.
Por último, en relación con la caída, Jonathan Andic ofreció versiones diferentes. En su primera declaración afirmó que caminaba tres o cuatro metros por delante de su padre, que se había detenido a hacer fotos, extremo que queda desmentido al constar que la última imagen se tomó a las 12.17 y el suceso se produjo a las 12.28, según la Unidad Central de Informática Forense. En una segunda declaración indicó que oyó un ruido de piedras y vio caer un bulto, mientras que en la llamada al SEM afirmó que vio caer a su padre y escuchó sus gritos. “Son tres versiones completamente contradictorias”, concluye la jueza.
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