Finalmente, habrá “lío” en Andalucía. El Partido Popular de Juan Manuel Moreno Bonilla pierde la mayoría absoluta y queda capturado por la ultraderecha tras bajar cinco diputados respecto a los comicios de 2022. El todopoderoso barón del sur ha perdido “el califato de la moderación andaluza” y deberá asumir el precio de una investidura sin la famosa “mayoría suficiente de estabilidad”. 

La victoria ‘popular’ es clara pero el fracaso es absoluto: la única mayoría absoluta que estaba en juego en los caucus de las derechas se ha desintegrado. La “vía andaluza”, dirección Moncloa, murió antes de nacer. La pena y la frustración inundaron la calle San Fernando 39 de Sevilla tras una buena campaña electoral, y las botellas se volvieron a encorchar con la inmovilidad del escaño 53.

Actualmente, Alfonso Rueda (47,7%), Isabel Díaz Ayuso (47,3%), Gonzalo Capellán (45,4%), María Guardiola (43,2%) y Fernando López Miras (43%), todos ellos presidentes autonómicos por el PP, tienen mayor respaldo electoral que Moreno (41,5%), quien retrocedió este domingo 1,61 puntos

Feijóo confiaba en que Andalucía, la comunidad más poblada y la que más escaños aporta en unas elecciones generales, siguiese bajo un gobierno ‘popular' y sin depender de Santiago Abascal. "Esperamos desde el Partido Popular que escuchen" que los ciudadanos quieren "prioridad nacional", fue el primer mensaje que lanzó Manuel Gavira a Moreno para reivindicar el lema que han usado en campaña.

Por su parte, el Partido Socialista se hunde en su peor resultado histórico con María Jesús Montero como capitana del barco andaluz, pese haber obtenido 55.000 apoyos más que Juan Espadas hace cuatro años. 

La exvicepresidenta primera y exministra de Hacienda, quien tardó en abandonar el Gobierno, ha sido incapaz de revitalizar una campaña decepcionante, pese a la notable presencia de ministros, expresidentes de la Junta, y de José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez.

Insisten en el PSOE en que Andalucía “no es un plebiscito” para Sánchez a la vez que han apelado a los 580.000 andaluces que votaron a las siglas socialistas en las elecciones generales de 2023 pero que, un año antes, en las autonómicas de 2022, se quedaron en casa y se abstuvieron.

La izquierda alternativa y plurinacional de Adelante Andalucía (AA), con permiso del que se presume será presidente de la Junta, es la triunfadora moral del 17-M. Los de José Ignacio García, que ‘sorpasaron’ a la candidatura de Por Andalucía (Izquierda Unida, Sumar y Podemos), han sumado seis de los cinco diputados que ha perdido el PP-A. “Si hubiéramos ido juntos, habríamos sacado peor resultado”, confiesa García.

AA ha duplicado sus resultados en votos y cuadriplicado sus escaños en el Parlamento, siendo segunda fuerza en Cádiz y destacando entre el electorado entre los 18-35 años.

La importancia de estas elecciones en clave nacional venía ya marcada por los candidatos de los principales partidos. Sin embargo, y cada vez más, cada elección autonómica tiene su propio marco mental y voto dual. “Lo que sucedió ayer en Andalucía se queda en Andalucía”, augura Iván Redondo.

Las marcas autonómicas han sido refugio para parte de la izquierda y también explicación de abstención en unas potenciales generales. “Pero el PSOE todavía puede recuperar ese espacio si se reconstruye la conexión territorial”, advierte el líder del Grupo Redondo.

María Jesús Montero debe quedarse en Andalucía. Tiene que salir a ganar las municipales en 12 meses y construir desde este resultado, incluso siendo insuficiente (...) Aquí hay base política para levantar un proyecto competitivo si se consolida el liderazgo”, asegura el estratega político. No obstante, las elecciones no las gana la oposición: “las gana o las pierde la Junta”.

El código rojo a la izquierda, explica Redondo, obliga a ganar en las urnas en votos, escaños y revitalizar a sus socios, recuperando la idea de España como “Estado plurinacional del sur de la Unión Europea”. “En el 2027, Sánchez debe salir a competir por la victoria como siempre, por mucho que en estas andaluzas el PSOE haya tocado fondo”. 

Vox puede abrir una ventana al PP para la reelección, pero conviene vigilar las políticas públicas que se contrastan con la llamada “prioridad nacional”. Moreno aseguró en campaña que se presentaría a la investidura sin negociar con Vox al tiempo que Abascal descartaba una abstención gratuita.

"Lo logramos en Extremadura, en Aragón y en Castilla y León, y ahora en Andalucía, enfatizó Santiago Abascal, tras remarcar el "éxito sin precedente" de su formación y su candidato que, según dijo, ha logrado que el Partido Popular "pierda escaños" en unas elecciones "se ha vuelto a convertir a Vox en decisivo por cuarta vez”.

Pese a los comicios andaluces, como bien recuerda el periodista Juanma Lamet, el diferencial determinante no lo marca la frontera de Despeñaperros, “sino el Ebro”: río arriba, el bloque de Sánchez le sacó en 2023 47 escaños al de Feijóo: 32 en Catalunya, 14 en Euskadi y uno en Navarra. “Del Ebro para abajo, la derecha sumó 43 más y murió en la orilla”. 

Quedan 12 meses para las municipales y autonómicas ―la primera vuelta técnica de las elecciones generales―, “y ahí se puede empezar otro ciclo político”, barrunta Redondo. “El PSOE puede ganar primero las municipales y después las generales. La noche del 17-M deja más partido abierto de lo que algunos creen”, concluye el primer director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno de Sánchez.

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