El incendio forestal declarado este sábado en la Vall d’Uixó, en Castellón, continúa fuera de control después de una noche en la que las llamas han duplicado su perímetro. Las primeras estimaciones sitúan la superficie afectada por encima de las 4.300 hectáreas, con un frente de aproximadamente 40 kilómetros que ha penetrado en el parque natural de la Sierra de Espadán.

La gravedad de la situación mantiene desalojadas a alrededor de 16.000 personas de municipios, barrios y urbanizaciones. Ninguno de los vecinos evacuados podrá regresar por el momento a su domicilio y las autoridades consideran improbable que los retornos puedan comenzar durante este domingo. Betxí y la Vall d’Uixó, por su parte, continúan confinados.

El balance ha sido actualizado tras la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado celebrada en el Puesto de Mando Avanzado. El presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha reconocido que el escenario sigue siendo “difícil” y que las condiciones meteorológicas continuarán complicando los trabajos de extinción.

En torno a 450 efectivos combaten las llamas sobre el terreno y el dispositivo espera contar a lo largo de la jornada con unos 20 medios aéreos. La principal dificultad se encuentra en uno de los flancos activos, situado en una zona escarpada y de difícil acceso para las brigadas terrestres, lo que convierte la intervención de aviones y helicópteros en una pieza esencial de la estrategia.

Una madrugada decisiva para proteger la Vall d’Uixó

Durante la noche, el operativo concentró buena parte de sus esfuerzos en frenar el avance de las llamas hacia el casco urbano de la Vall d’Uixó. La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, ha explicado que existió una amenaza clara de que el incendio alcanzara la localidad, pero los equipos desplegados consiguieron contener ese frente durante la madrugada.

Morant ha descrito el fuego como un incendio de sexta generación, una denominación utilizada para episodios de enorme intensidad, rápida propagación y comportamiento difícil de predecir. La ministra ha vinculado la creciente virulencia de estos fenómenos con la emergencia climática y ha defendido la necesidad de reforzar los servicios públicos de prevención y extinción.

El incendio permanece en el nivel 2 del plan autonómico de emergencias, por lo que la dirección corresponde a la Generalitat. La Unidad Militar de Emergencias se incorporó al operativo durante el sábado y, según Morant, aproximadamente la mitad de los recursos movilizados dependen de la Administración General del Estado, entre la UME, la Guardia Civil, la Policía Nacional y los medios aéreos.

Dieciséis municipios, barrios y urbanizaciones desalojados

Continúan evacuados Aín, Alcúdia de Veo, Artesa, Alfondeguilla, Tales, Eslida, la Vilavella, Artana, Sueras, Villamalur, Torralba del Pinar, Ayódar, Fuentes de Ayódar y Chóvar, además de varias urbanizaciones de Betxí y zonas de la Vall d’Uixó.

Más de 560 personas permanecen alojadas en los espacios habilitados en Onda, Segorbe, Nules y Moncofa. El resto de los evacuados ha encontrado acomodo en segundas residencias o domicilios de familiares y conocidos.

Las autoridades han insistido en que nadie debe intentar volver por su cuenta. Aunque abandonar una vivienda resulta especialmente duro, la evacuación permite a los equipos actuar sin exponer a los vecinos ni distraer recursos destinados a combatir el fuego. Seis personas han necesitado atención sanitaria desde el inicio de la emergencia y tres permanecen hospitalizadas por inhalación de humo.

El Seprona investiga un origen no natural

La investigación sobre el inicio del incendio continúa abierta y se encuentra en manos del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil. La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, ha señalado que los primeros indicios permiten descartar, en principio, que el fuego surgiera por causas naturales.

Esta conclusión preliminar no permite todavía determinar si hubo intencionalidad ni atribuir responsabilidades. Los investigadores deberán esclarecer también la relación entre los distintos focos detectados durante las primeras horas.

Mientras avanzan las pesquisas, los equipos de emergencia afrontan una jornada marcada por el viento, las altas temperaturas y la escasa humedad. La prioridad continúa siendo proteger los núcleos habitados, frenar la expansión por la Sierra de Espadán y consolidar las líneas trabajadas durante una madrugada en la que el incendio volvió a demostrar su enorme capacidad de propagación.

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