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España

El Gobierno termina la semana de la vivienda sin decretos, con las calles ardiendo y pensando en las urnas

Sánchez se toma el fin de semana para decidir y en Moncloa creen que PP, Vox y Junts pagarán en las urnas su 'no' a los decretos

Jaime Fernández
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sale del Congreso de los Diputados. EP

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sale del Congreso de los Diputados. EP

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La semana de la vivienda ha terminado de la peor manera posible para los millones de personas que esperaban que, este viernes, del Congreso de los Diputados saliera el 'sí' a algo. Los decretos de vivienda que el Gobierno presentó el martes han recibido multitud de críticas. Los miles de acampados en la Puerta del Sol y las plazas de toda España los consideraban propuestas de mínimos, pero les dieron su apoyo como punto de partida para empezar a solventar el principal problema del país. 

Ni eso ha conseguido el Gobierno, que se marcha de la Cámara Baja señalando con el dedo al Partido Popular, Vox y Junts por haber tumbado ambos decretos; y esperando a que las movilizaciones masivas convocadas para el fin de semana por toda España no pidan también las cabezas del Partido Socialista y Sumar. 

Desde Moncloa aseguran que ahora comienza el momento de analizar el escenario. El Congreso ha tumbado todos sus extremos. El paquete más grueso, que incluía limitar las compras especulativas, suspender desahucios, prorrogar alquileres y apoyar el acceso y la construcción de la vivienda; lo han tumbado PP, Vox y Junts. La medida en discordia -y la que contaba con más apoyo en las calles-, la prórroga automática de los alquileres, también ha sumado los votos en contra del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y Coalición Canaria (CC). 

Sánchez sopesa adelantar las elecciones

El escenario en las próximas horas y días, afirman desde el Gobierno, es buscar la mejor vía para paliar las consecuencias de que estas medidas no hayan pasado el filtro parlamentario. Ya suele ser complicado para la coalición extender una manta que cubra el amplio arco ideológico del bloque de investidura. La diferencia, en este caso, es que el impacto social del desahucio de Maricarmen, que ellos mismos sitúan como el punto de inflexión, ha convertido esta sesión extraordinaria de viernes en la que podría sentenciar la legislatura. 

Es este el motivo por el que el entorno de Pedro Sánchez, según varios medios, ya no oculta que las próximas horas serán para decidir si se adelantan las elecciones. El presidente sabe que la derogación de estos reales decreto-ley no es una anécdota, y que marca un antes y un después en la que él mismo definió como la legislatura de la vivienda. 

Todo dependerá de las calles, que apuntarán con el dedo a todos los responsables. Los discursos de este viernes de la ministra socialista de Vivienda, Isabel Rodríguez, y del ministro de Derechos Sociales de Sumar, Pablo Bustinduy, han puesto todo el foco en la derecha nacional y catalana por votar en contra.

En Moncloa ven una absoluta irresponsabilidad por parte del PP y Junts que, como reflejan las encuestas, hayan votado en contra de medidas que van en la dirección sobre el mercado de la vivienda que respaldan la gran mayoría de sus propios votantes. Las palabras de Sánchez, que ha tomado la palabra por sorpresa justo antes de la votación, han sido claras: "Hagan lo correcto, porque si no la historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que imaginan". 

El PP asegura que Feijóo espera ansioso a las urnas

Habrá que ver si ese plazo de juicio se cumple el domingo 29 de noviembre, que es la primera fecha que se baraja en caso de adelanto electoral. Quien la espera ansioso, aseguran las fuentes del PP consultadas, es Alberto Núñez Feijóo, que nada más terminar la sesión ha reunido a los medios para empezar a tomar posición en lo que, de abrirse las urnas, será un plebiscito entre rentistas e inquilinos. 

Todo apunta a que así lo planteará el Gobierno, al que el líder popular ha exigido que disuelva las Cortes y convoque elecciones anticipadas. Feijóo ha tomado los propios datos del Ministerio de Vivienda para esgrimir que con Sánchez es con quien menos vivienda se ha construido, y ha insistido, como ha hecho en el hemiciclo su vicesecretario Juan Bravo, en que los propios decretos de vivienda que su partido ha tumbado no habrían impedido el desahucio de Maricarmen. 

El argumento es que el primer texto, en el artículo que prohibía desahuciar a personas vulnerables hasta 2028, incluía una salvedad. Si la Administración ofrecía una "alternativa habitacional" al inquilino, y este la rechazaba "sin causa justificaba", los jueces podían ordenar levantar la suspensión del desalojo. En el caso de Maricarmen, la Comunidad de Madrid le ofreció alojarla en una residencia pública a kilómetros de su casa como "alternativa" al piso en la capital en el que vive desde hace siete décadas, y del que un fondo buitre la desahució la pasada semana a sus 87 años. 

Moncloa descarta que Junts les haya traicionado

Este era uno de los argumentos del PP para votar en contra de los dos decretos. En el caso de Junts, era más complicado. Hasta este jueves, todo apuntaba a que los nacionalistas catalanes iban a permitir la convalidación del primero de los textos, aunque fuera con su abstención. Así se planteaba en Moncloa, donde Isabel Rodríguez, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros en la que los presentó, aseguró que ese decreto se había negociado "durante meses" con todos los grupos del bloque de investidura. 

Despejado el apoyo de Podemos, que ha votado a favor de los dos por mandato de los movimientos sociales, y del PNV, que anunció a primera hora su apoyo al primero; los ojos quedaban el jueves en la reunión de la dirección de Junts a pocas horas de la votación. Los catalanes decidieron, según ellos por unanimidad, tumbar los dos decretos. 

Por tanto, el Gobierno llegaba al Congreso a reprochar, y no a defender. Rodríguez ha recordado en la tribuna que el primer texto contiene "el 90%" de las medidas propuestas por los nacionalistas. Lo cierto es que las bonificaciones fiscales y la protección al pequeño propietario, que mosqueaban en las izquierdas, eran las rebajas que llevaban a imaginar que este decreto si sobreviviría al parlamento. 

No ha sido así, por lo que la ministra, Bustinduy y Sánchez han convertido sus intervenciones en un señalamiento, sobre todo al PP, pero también a Junts. También el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que ha cargado muy duramente contra la derecha catalana sacando de nuevo el billete de 50 euros que, asegura, es su bandera. 

Pese a la sorpresa, en Moncloa descartan que Junts les haya engañado. Creen, al igual que algunas fuentes de los socios de izquierdas, que su traición ha sido a los ciudadanos catalanes que sufren el problema de la vivienda, al igual que la del PP y Vox. Sobre un posible interés político en tumbar los decretos, recalcan que, durante el discurso de Miriam Nogueras, la portavoz de Junts se centraba en el fondo de los decretos, y no en cuestiones políticas. Les reprochan también que era imposible que se pactara un conjunto de medidas con ellos, al estar involucrados también el resto de los socios de investidura, y afirman: "Lo de hoy es significativo, y lo veremos en las urnas", dicen las fuentes del Gobierno. 

Todos los ojos en Sumar, y en Bustinduy

Así, la semana termina con los ojos puestos en muchos sitios. En Moncloa, Sánchez se tomará ese periodo de reflexión para decidir si estos días históricos, en los que Sol se ha vuelto a llenar de tiendas de campaña y los partidos se han sentado a la carrera para dejar claro que el Congreso actual no sirve para aprobar medidas progresistas, conducen a las urnas. 

En el otro costado del Ejecutivo, Sumar afronta un momento delicado. Si el presidente convoca elecciones, la coalición afrontará los primeros días de precampaña sin candidato. El Frente Amplio –nombre elegido por los cuatro partidos, Izquierda Unida, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar; para concurrir juntos a las generales- se reúne el domingo, sin que haya trascendido el más que imaginable motivo de ese 'cónclave'. 

De hecho, entre los otros partidos de la izquierda está presente, según sus fuentes, la preocupación porque, a día de hoy, no haya una opción definida a la izquierda del PSOE. La marcha de Yolanda Díaz sigue sin haberse traducido en la elección de un nuevo candidato, y los candidatos no terminan tampoco de estar claros. 

El favorito de la mayoría ha hablado este viernes desde la tribuna del Congreso, para defender el decreto de la prórroga automática de los alquileres. Bustinduy también ha señalado al PP, Vox y Junts, pero lo ha hecho poniendo voz a los movimientos que escuchaban atentos desde la Carrera de San Jerónimo, a mitad de camino entre el Congreso y la Puerta del Sol. " Pueden gritar muy alto 'España' o 'Cataluña', pero van a votar contra su pueblo para ondear la bandera del rentismo", les ha dicho el ministro.

El domingo podría consagrarse como el candidato que espera la izquierda desde principios de año. Para ello, Pablo Bustinduy tendrá que convencer a la única persona que no quiere que sea él, que se llama Pablo Bustinduy.