El mundo de la política no es especialmente caritativo con 'los perdedores'. No lo es en ningún partido y en ninguna época. Pero lo del PP con Carlos Floriano, hasta hace un mes su vicesecretario general y 'cara oficial', está alcanzando grados de crueldad que llevan a pensar en razones que van más allá de su proverbial torpeza para explicarse.

Floriano, único culpable
Nos explicamos. Como resumieron casi todos los medios de comunicación, la famosa gran transformación de su partido que anunció Mariano Rajoy tras el 24M se quedó en eliminar a Carlos Floriano. Quitarlo del medio y poner a 'nuevos y nuevas caras': Pablo Casado y Andrea Levy mayormente. Un parto de los montes que dio lugar al nacimiento de un ratón en medio de una gigantesca tomadura de pelo.



Es verdad que Carlos Floriano, un hombre que quizás llegó a donde nunca tendría que haberlo hecho por sus habilidades verbales, fue el jefe de campaña del 24M. Pero no lo es menos que fue el propio Mariano Rajoy, presidente no sólo en Moncloa sino también en Génova, quien le nombró para este cargo y María Dolores de Cospedal, como secretaria general, quien le nombró como su segundo. Y ni Rajoy "se ha mirado al espejo", como le pidió el barón popular en Castilla y León, Juan Vicente Herrera, ni ella ha sido destituida ni responsabilizada de manera alguna. Al menos, públicamente.

Toda la culpa ha caído en Floriano... que en realidad no ha hecho más que ser un soldado fiel que se ha comido todos los 'marrones' de los que cada vez más descaradamente huían sus dos superiores en el PP. Y esto incluye desde el caso Bárcenas, hasta la venta de los logros económicos y las necesarias reformas.

Arrinconado hasta la vejación
Pero es que lo que están haciendo ahora con el ídolo caído Floriano empieza a sobrepasar lo que podría considerarse asunción de culpas, y empieza a caer en la crueldad. Si no... véase la nota que el Grupo Parlamentario del PP ha enviado a la Presidencia de la Cámara hace una semana anunciando 'la nueva configuración de la Dirección del mismo". Y así se verá 'el hueco' que en Génova han encontrado para quien era un 'todo poderoso' hace sólo cuatro semanas....



Ya se ve. Floriano castigado a ser 'el último de la fila'. El último entre los portavoces... adjuntos. Ni siquiera han tenido el detalle de echar mano al orden alfabético para realizar la lista. No se han ahorrado ni una brizna de humillación en el tratamiento que le dispensan. Es más, incluso han llegado a quitarle también el 'grado' de vicepresidente de la Comisión de Justicia, donde le sustituye Beatriz Escudero, diputada por Segovia...

Un 'castigo' contante y sonante
Pero estos cambios no son simplemente nominales. Este castigo, el arrinconamiento, lleva una consecuencia que quizás aún le importe más al afectado. Nos referimos a las consecuencias económicas. El cargo de vicesecretario general en Génova ha significado históricamente un complemento (los famosos sobresueldos que el PP podía pagar, según el juez Ruz, entre otras cosas porque existía la caja B que llevaban sus imputados tesoreros) en torno a los 100.000 euros. Un dinero que sumaba Floriano a su sueldo como diputado y vicepresidente de la Comisión de Justicia, y que llevaba todo a superar ampliamente los 150.000 euros anuales.

La pérdida de todos esos cargos conlleva igualmente, claro, la pérdida de sus remuneraciones. O lo que es lo mismo, el castigo a Floriano se concreta en un destrozo en su nómina, que queda reducida a 'solo' unos 65.000 euros, el sueldo de un diputado de provincias con el complemento correspondiente.., más 'la propina' que le quiera dar Rafael Hernando por el cargo que le han reservado como último d elos portavoces adjuntos. Es decir, una pérdida superior al 50% de sus ingresos en dinero...

Por cierto, aunque no lo hemos podido confirmar con el PP, pese a que lo hemos intentado, es casi seguro que la caída del Olimpo de Génova también significa otra pérdida sustancial de pago en especie. Nos referimos a la pérdida del coche oficial, que tienen los vicesecretarios del partido y, aún más grave para él, la vivienda oficial que le proporcionaba el partido en Madrid (recordamos que Floriano es diputado extremeño). De confirmarse, lo que parece más que probable dados los antecedentes -que le pregunten  a González Pons-, a Carlos Floriano, a pesar de sus servicios como come marrones, en Génova le habrían deja quedado sin cargos, con la mitad del sueldo... y en la calle.