El 23 de diciembre de 2011, viernes, se celebró el primer Consejo de Ministros del recién formado Ejecutivo que presidía Mariano Rajoy. Quien redacta esta crónica estaba presente en el Palacio de la Moncloa y asistió a la rueda de prensa, la primera, que daba la nueva portavoz del Gobierno, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

En las afueras del recinto, un pequeño grupo de personas, gritos y pancartas incluidas, se manifestaban recordando al Gobierno su compromiso. Ante la situación, uno de los periodistas le preguntó a la portavoz: "Al llegar aquí, al Complejo del Palacio de La Moncloa, había una pequeña manifestación de antiabortistas -"defensores de la vida", ponía en las pancartas- que piden la derogación de la actual Ley del Aborto. Quería saber si es una prioridad, si lo van a hacer, cuándo lo harían".



"El presidente del Gobierno y el PP también, cumplen sus compromisos"
La contestación de la vicepresidenta dejaba pocas dudas. Al menos, vistos los acontecimientos, no debió dejarle ninguna a Gallardón:
"Sobre el segundo de los asuntos que usted me preguntaba, el Partido Popular llevaba en su programa una modificación de la Ley del Aborto en el sentido de preservar el derecho a la vida y garantizar la situación de las menores. Es conocido que fue un compromiso público del entonces candidato a la Presidencia del Gobierno y que el presidente del Gobierno es persona, y el Partido Popular también, que cumple sus compromisos".

Desde entonces, insistimos, primer Consejo de Ministros del Gobierno del 'presidente que cumple sus compromisos', en los meses siguientes se mantuvieron declaraciones repetidas por parte de Rajoy y de Soraya de mantenimiento de su compromiso electoral.

Gallardón, insistente hasta empezar a resultar 'molesto'
Como les hemos informado repetidamente en ELPLURAL.COM, erre que erre, Gallardón pareció encontrar en este asunto de la ley del aborto una razón hasta personal a la que dedicarse en cuerpo y alma, porque seguía el camino que había iniciado su padre. Pero no lo hacía solo. O eso pensaba él.

Porque es verdad que cada vez las manifestaciones de presidente y vicepresidenta eran cada vez más evasivas. Es más, empezaron a esconderse a la hora de justificar el lentísimo proceso de aprobación de la ley en la excusa de que "faltaban los informes de los órganos consultivos". Gallardón, sin embargo, no parecía sentir los cambios de viento. Lo cual debía incomodar cada vez más a sus 'jefes'.



El susto de las europeas y las encuestas, el 'fin' del 'aborto de Gallardón'
Pero sólo cuando el PP obtuvo una 'desastrosa victoria' en las pasadas elecciones europeas, las encuestas de Pedro Arriola, el 'mago' en cuyas predicciones Rajoy confía ciegamente, y que venían ya advirtiendo de que el asunto del aborto era un tema explosivo, cogieron verdadero cuerpo las resistencias contra 'su ley'. El PP no podía arriesgarse a perder todos los votos de centro que este asunto podía costarle. Y comenzaron a producirse silencios ya manifiestos por quienes habían sido inspiradores y palmeros de Gallardón, que dejaban ya sólo al ministro de Justicia en la defensa de 'su' ley.

Ya en una situación muy comprometida, en los primeros días de julio, Alberto Ruiz-Gallardón jugó a emplazar a sus 'jefes', aunque con cierto 'miedo': "creo que estoy en condiciones de decirles que el proyecto se aprobará antes de que termine el verano".

Luego tuvo que explicar que el verano no acababa hasta finales de septiembre... Pero como les dijimos en exclusiva en este periódico, viendo que ni siquiera esa prórroga de arrastrar el estío hasta los últimos días de septiembre iba a ser suficiente, comenzó a lanzar ante todo quien le escuchaba, del partido o de fuera del partido, la amenaza: o aprobaban su ley, o dimitía. Una información en la que además se contaba cómo Gallardón ponía nombre a la culpable de abortar su ley, Soraya Sáenz de Santamaría, la misma que en su primera rueda de prensa dijo que "el presidente del Gobierno es persona, y el Partido Popular también, que cumple sus compromisos".

Gallardón, un hombre solo
Este miércoles, cuando en el Congreso, después de ser preguntado por la diputada Carmen Montón, Gallardón recibió tímidos aplausos de su bancada, se giró agradeciéndolos, como el enfermo terminal a quien van a visitar viejos amigos, aún sea por cumplir.., y los periodistas tuvieron que perseguir por los pasillos a sus compañeros de Gobierno para preguntarles si le apoyaban, si le veían aislado... Y no todos eran contundentes, ni mucho menos, en sus contestaciones. Gallardón, mientras, casi a la carrera, salía del Congreso limitándose a despedirse de los periodistas, que le preguntaban sobre su posible dimisión, solo.

Ya muy lejos queda que, en su primera rueda de prensa, la vicepresidenta dijo que la reforma de la ley del aborto era un compromiso de Rajoy, y del PP, y que ambos "cumplen sus compromisos". Y muy cerca, las visistas de la misma Soraya al Vaticano, donde ya ha explicado que en los próximos meses el Tribunal Constitucional, activando el recurso que presentaron en 2010, servirá para 'remendar' lo que ellos por razones electorales no pueden hacer, modificar la actual ley de interrupción del embarazo.

Francisco Medina, director adjunto de ELPLURAL.COM, en Twitter es @ffmedina3