La guerra desatada en Oriente Próximo tras las operaciones militares estadounidenses e israelíes ha intensificado las tensiones diplomáticas internacionales y ha abierto un nuevo frente político en Occidente, especialmente en Europa. 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha arremetido contra los países que, a su juicio, “no han colaborado” tras los bombardeos sobre Irán y Líbano, situando en el punto de mira a países como Francia, Alemania, España e Italia, incluida su hasta ahora aliada personal y política, la primera ministra, Giorgia Meloni.

Durante la entrevista, Trump se ha mostrado muy duro con la mandataria italiana por su inacción en la guerra y la acusó de pretender que "Estados Unidos haga el trabajo por ella".

"Ya no es la misma persona, e Italia no será el mismo país. La inmigración está matando a Italia y a toda Europa", sentenció Trump, tras confirmar que no hablan "desde hace mucho tiempo".

Las palabras del mandatario estadounidense han provocado una reacción inmediata en Italia, donde incluso la oposición ha salido en defensa del Ejecutivo. Figuras destacadas del centro-derecha y la oposición han cerrado filas con Meloni en un gesto poco habitual en el actual clima político.

El ex primer ministro Paolo Gentiloni calificó las declaraciones de Trump como “inaceptables” y pidió unidad nacional: “Habrá tiempo para echar en cara los errores, ahora defendamos a Italia”, escribió en la red social X.

En la misma línea se expresó la líder de la oposición, Elly Schlein, quien subrayó que las diferencias internas deben quedar en segundo plano ante ataques externos. “Somos oponentes políticos de Meloni, pero todos los ciudadanos italianos no aceptarán ataques contra nuestro gobierno y nuestro país. A los estadounidenses: nosotros los italianos no tomamos bien los ataques extranjeros”, afirmó.

La polémica se produce en un contexto internacional marcado por la creciente inestabilidad política, económica y diplomática, donde la implicación directa de Estados Unidos e Israel ha elevado la presión sobre sus aliados europeos. En este escenario, las palabras de Trump no solo han tensado la relación con Roma, sino que también han reavivado el debate sobre el papel de Europa en el conflicto.

Mientras tanto, en España, el conflicto ha servido para intensificar la crítica política interna, con un Partido Popular plenamente desnortado y una ultraderecha feroz que ha esquivado la defensa de los intereses españoles y europeos.

"Ojalá la oposición española aprendiera de vosotros... pero es difícil. Nuestra oposición es de ultraderecha. Poco o nada bueno se puede esperar", dice un usuario. 

Otro añade: "La oposición italiana defiende a su primera ministra cuando la ataca Trump. Se llama patriotismo. De puertas afuera, también en Bruselas, los italianos no son del partido, son todos azurri. Luego el caso español, donde el patriotismo no pasa de la pulserita".

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