El posible apoyo de Bildu a los Presupuestos Generales del Estado, que se aprobarán el próximo 29 de diciembre,  ha centrado el marco político de las últimas semanas y con él las críticas de la derecha y la extrema derecha.

Pero no solo, ‘viejo PSOE’ y algunos socialistas que se encuentran actualmente en las filas del partido tampoco ven con buenos ojos el anunciado apoyo de la formación abertzale.

Por un lado tenemos a los Felipe González, Alfonso Guerra, Guillermo Fernández Vara o Emiliano García-Page, que consideran inadmisible sacar las cuentas adelante con Bildu y al otro, los Pedro Sánchez, José Luis Ábalos o Adriana Lastra, que califican el acercamiento de “responsable” o “éxito democrático”.

El argumento empleado por dirigentes de uno y otro signo para afear la actual postura de PSOE y Unidas Podemos frente a Bildu es que la formación vasca es heredera de ETA y nunca ha pedido perdón por los atentados, las muertes y las víctimas (3.000, 864 y más de y 7.000 respectivamente) que la banda terrorista perpetró entre 1968 y hasta 2010. ¿Pero es esto cierto?

Escisiones del PNV e Izquierda Unida, entre las filas del partido

Lo primero que hay que saber es que Euskal Herria Bildu (EH Bildu) no responde a un único partido, sino que es el resultado de diferentes formaciones y escisiones en el País Vasco, en sintonía con Navarra y junto a representantes independientes que no provienen de ningún partido. Las formaciones que componen Bildu en su origen son:

-Eusko Alkartasuna (EA): Fue fundado en 1986 como escisión del PNV, aunque han seguido colaborando posteriormente.

Su separación con el partido que ahora preside Andoni Ortuzar tiene que ver con las diferencias entre quienes pedían anteponer las instituciones comunes vascas frente a la foralidad tradicional de la formación.

Cabe destacar que EA participó del Pacto de Ajuria Enea por la paz y contra el terrorismo de 1988.

-Alternatiba: Es una escisión de Ezker Batua-Berdeak, referente de Izquierda Unida en el País Vasco.

El actual portavoz de Bildu en el Congreso, Oskar Matute, se presentó a la dirección del partido apoyado por otros grupos que respaldaban el abandono del tripartito con PNV y EA, al considerar que este limitaba su proyecto de izquierdas.

-Sortu: Creado en 2011, sí se adscribe a la corriente abertzale agrupada en otros partidos como Herri Batasuna, (única formación que no firmó el Pacto de Ajuria Enea). Aunque se postuló en contra de ETA, fue ilegalizada, acusada de ser la heredera del brazo político de esta.

Un año después fue legalizada por el Tribunal Constitucional con un solo voto de diferencia al considerar que la sentencia anterior vulneraba el derecho de asociación en su vertiente de libertad de creación de partidos que recoge la Constitución.

-Aralar: Aunque su creación está ligada al abogado navarro y dirigente de Herri Batasuna, Patxi Zabaleta, el partido desestima la lucha armada para conseguir la independencia.

De hecho, el propio Zabaleta se había mostrado en desacuerdo con algunas actuaciones de Batasuna y de ETA en numerosas ocasiones. La formación fue disuelta en 2017, por lo que ya no se encuentra dentro de EH Bildu, aunque algunos de sus antiguos miembros siguen en el partido como independientes. Es el caso de Jon Iñarritu, uno de los rostros más reconocibles de Bildu: miembro fundador de Aralar que ya fue diputado entre 2011 y 2015 con Amaiur y que ha vuelto a la Cámara Baja en esta legislatura tras haber osado, en la anterior, por el Senado como representante de Bildu designado por el Parlamento Vasco.

El actual partido agrupa, por lo tanto, a tres formaciones: una escisión de PNV, una de Izquierda Unida y a Sortu, además de otros miembros independientes que formaron parte de Aralar.

Bildu es la unión de cuatro formaciones políticas
Logotipo de los cuatro partidos que conforman Bildu
 

Representantes polémicos

A día de hoy, el partido cuenta con 21 diputados en el Parlamento Vasco y  5 en el Congreso de los Diputados. Tres de los primeros estuvieron vinculados a ETA: Iker Casanova, condenado a once años de prisión en 2002 por el juez Baltasar Garzón por participar en el proceso 18/98, Ikoitz Arrese, uno de los miembros de la organización juvenil Segi ilegalizada en 2002, o el secretario general de Sortu, Arkaitz Rodríguez. Este último fue titular de varios medios semanas atrás al afirmar que Bildu iba a Madrid “para tumbar definitivamente el régimen”.

Arkaitz Rodríguez: "Vamos a Madrid a tumbar definitivamente el régimen"
 

Además de ellos, son varios los representantes o cargos públicos del partido que han focalizado la polémica por su pasado vinculado a la lucha armada.

El primero y más controvertido es, sin duda, Arnaldo Otegi. El actual líder y máximo representante de Batasuna ha sido encarcelado hasta en cinco ocasiones acusado de participar en el caso Bateragune, en el secuestro del responsable de Michelín o en la causa de las herriko tabernas, investigada por el entonces juez, Fernando Grande-Marlaska.

La última vez fue condenado a 10 años de prisión por intentar reconstruir Batasuna, de los cuales solo cumplió seis años y medio. En su defecto, se encuentra inhabilitado para cargo público hasta 2021.

Otegi firmó el Pacto de Estella (1988) que llevó a ETA a prometer una tregua “indefinida” y se reunió en secreto con el PSE-EE para facilitar un proceso de paz. Ya en 2011 fue una figura decisiva en el abandono de las armas por parte de la banda.

Su figura en sí ha abierto grietas en la política actual al ser repudiada por unos y considerada indispensable para el fin de ETA por otros. En este segundo grupo se enmarcan el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, o el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

El coordinador general de Bildu, Arnaldo Otegi. Europa Press.
El secretario general de EH Bildu, Arnaldo Otegi
 

También han sido acusados de colaborar en o para la banda terrorista el exalcalde de Lloido, Pablo Gorostiaga;  Adolfo Araiz, Rufino Etxeberria, Hasier Arraiz y Bergoi Madernaz.

Prácticamente todos ellos han hecho carrera en Herri Batasuna o la están haciendo en Sortu, por lo que pertenecen al núcleo duro de EH Bildu.

El partido rechaza la violencia en sus estatutos

A pesar de la historia de una de las escisiones, el partido en su conjunto expresa en sus inicios la voluntad de recurrir únicamente a la vía democrática para defender sus ideales.

Es cierto que dentro del partido anteponen el término ‘rechazo’ al de ‘condena’, al considerar que este segundo tiene connotaciones religiosas y jurídicas. La excepción más reseñable tiene lugar con la entrada de Sortu al partido. En esta ocasión el resto de formaciones sí le pidieron al sucesor de Herri Batasuna condenar a ETA.

En el mismo sentido, el partido vasco defiende desde su nacimiento la voluntad de contribuir de manera democrática “a la definitiva y total desaparición de cualquier tipo de violencia, en particular, a la organización”, así como a separarse “de las consecuencias de toda violencia y terrorismo, en pro de la paz, la justicia y la reconciliación de la sociedad vasca”.

Desde una de las escisiones con pasado menos radical, Oskar Matute no ha dudado nunca en rechazar las actuaciones violentas. El ahora portavoz en el Congreso había pedido anteriormente a la banda empezar a respetar “la voluntad mayoritaria de la ciudadanía vasca” y la exigió abandonar “definitivamente” las lucha armada.

EA y Aralar también se refirieron en varias ocasiones a la violencia ejercida por ETA y pidieron a esta el cese de las armas cuando todavía estaba en activo.

Estatutos de Bildu
Estatutos de Bildu
 

¿Ha pedido perdón a las víctimas?

Aunque otros partidos aún lo reclaman, Bildu sí ha pedido perdón a las víctimas de ETA, aunque prefiere hablar de más víctimas (donde también incluyen a las del GAL y otras víctimas del "terrorismo de Estado").

El propio estatuto de la formación se refiere así “al reconocimiento y reparación de todas las víctimas originadas por las múltiples violencias” que han tenido lugar en País Vasco “en las últimas décadas”.

 En 2019, tuvo lugar un momento histórico en el Congreso, y es que Bildu acudía por primera vez al homenaje de las víctimas del terrorismo, aunque nuevamente prefirió hablar de éstas en su conjunto.

Si nos centramos nuevamente en Arnaldo Otegi, un año después de que ETA abandonara las armas  y coincidiendo con el nacimiento de EH Bildu, pidió perdón y dijo que lo sentía “de corazón” si desde su posición política había añadido "un ápice de dolor, sufrimiento o humillación a sus familias".

El Congreso de los Diputados guarda un minuto de silencio por las víctimas del terrorismo (2019)
 

Actualmente, el partido abertzale sigue avanzando en su intento por desvincularse completamente de la banda armada, a pesar de los resquicios que algunas fuerzas políticas aprovechan para volcar sobre él todas las críticas y ante la evidencia de que una parte de su entramado, aunque minoritario, tiene un pasado asociado a la izquierda vasca más radical.