Los aliados internacionales de un partido político son muy significativos, especialmente cuando no están en el Gobierno. Con quién se junta cada líder en los foros a los que acude dice mucho al votante sobre su proyecto para el país, por lo que las citas y los calendarios se cuidan con mimo. Con todo esto en mente, Alberto Núñez Feijóo ha decidido que la mejor fotografía que se puede hacer estos días está en Perú, donde este martes toma posesión como presidenta la ultraderechista Keiko Fujimori

El líder del Partido Popular acude a Lima junto al rey Felipe VI, que va en calidad de jefe del Estado, con varios objetivos. El primero, el de reforzar América Latina como uno de sus ejes internacionales de referencia, justo cuando el continente vive un giro a la derecha con sucesivas victorias de líderes populistas, ultraconservadores o neoliberales –o todo a la vez-, con los que Feijóo se codeará en la toma de posesión de la hija del sanguinario dictador peruano en los 90, Alberto Fujimori.

El segundo objetivo del popular es recuperarle algo de terreno a Vox, que concentra el apoyo de los gobiernos latinoamericanos del bloque que lidera el presidente estadounidense Donald Trump, y en el que están, por ejemplo, el argentino Javier Milei, o el ejecutivo colombiano electo de Abelardo de la Espriella, que también acuden a la toma de posesión de Fujimori. 

La visita de Feijóo a Lima también tiene como objetivo combatir el perfil internacional de Pedro Sánchez, que le lleva meses de ventaja en consolidar su imagen de actor con relevancia global. El último curso político antes del arranque de la campaña electoral se cierra esta semana, y el líder de la oposición ve como la vuelta del verano va a ser una sucesión de cumbres internacionales para el presidente, por lo que quiere acaparar algunos de los focos. 

Feijóo blanquea a Fujimori, Noboa, Milei, Kast y De la Espriella

El problema que omite Feijóo es qué están haciendo en sus países los líderes a los que se quiere acercar desde hace semanas. En un encuentro con líderes del PP europeo, este mes de julio, el popular trató de hacer pasar a varios de ellos como una “nueva ilustración de centroderecha”, en la cual incluyó a los gobiernos de “Ecuador, Argentina, Chile, Perú, Colombia”, y pronosticó el mismo devenir para Venezuela, Cuba y Nicaragua. 

“Numerosos países iberoamericanos han apostado por alternativas políticas que reivindican las instituciones democráticas, la estabilidad y la libertad”, dijo entonces. Es la misma centroderecha con la que se codeará en la toma de posesión de Fujimori, y que incluye a los líderes latinoamericanos elegidos en los últimos años en el continente, aprovechando las desigualdades y el descontento de su población mediante el populismo y unas promesas neoliberales de prosperidad que, en la mayoría de los casos, no se han materializado. 

Siguiendo la lista de Feijóo, el presidente ecuatoriano elegido en 2023, Daniel Noboa, es el responsable de una militarización sin precedentes en el país de la llamada “guerra contra el crimen”, en la que se han denunciado detenciones arbitrarias, malos tratos, y hasta ejecuciones extrajudiciales. Siguiendo por Argentina, Javier Milei hizo prevalecer su discurso libertario para traer desde ese mismo año recortes en universidades, pensiones, empleo público y programas sociales; y un agravamiento de la pobreza y la inflación. 

Por ese mismo camino va Chile, con el nuevo gobierno de José Antonio Kast y su dura política migratoria; la promesa de retomar las armas contra las bandas criminales del electo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella; o la privatización salvaje de Keiko Fujimori. La nueva presidenta de Perú reivindica el legado de su padre, que lideró en los noventa un régimen "autoritario” como el que, en esa misma cumbre de Madrid, Feijóo le atribuyó a Pedro Sánchez en España. 

Feijóo juega a ser presidente y trata de frenar a Vox

Habrá que ver qué fotos se hace Feijóo en Lima, con quién muestra más y menos sintonía, para ver por donde caminará su estrategia a nivel internacional. El líder del PP lleva ya algunas semanas reforzando sus apariciones en eventos y medios de comunicación, como parte de su estrategia de que, para llegar a ser presidente, debe parecerlo. En este sentido, y consciente de que a partir de septiembre se activa  la cuenta atrás para las elecciones, Feijóo quiere recuperar terreno a Sánchez en su consagración como opositor internacional a Donald Trump, pero por el lado contrario. 

En ese sentido, el PP también tiene intereses a su derecha. Después de blanquear y abrir las puertas de las instituciones a Vox, en Génova quieren ahora evitar que su crecimiento les siga poniendo en jaque. Por ello, ahora llevan el coqueteo con la ultraderecha más allá de las fronteras españolas, y buscan aparecer en las fotos de esa “nueva ilustración” que defiende Feijóo, que deja ya atrás su contradicción sobre el derecho de los descendientes de exiliados españoles a optar a la nacionalidad –la llamada ley de nietos-, que defendió durante décadas para los que viven en América Latina pero que ahora critica.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora