Las declaraciones del presidente de Argentina, Javier Milei, durante un acto político celebrado este fin de semana en São Paulo han desencadenado una crisis diplomática de gran alcance con Brasil, considerada ya como la más grave entre ambos países, al menos desde que el argentino llegara al poder y pudiendo tornarse la más tensa desde el retorno de la democracia en la década de los ochenta. La escalada comenzó después de que el líder del Gobierno de Argentina dirigiera duros insultos contra el presidente brasileño, Lula da Silva, y contra el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes.
Durante un acto de apoyo a la candidatura del senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y aspirante de la derecha brasileña a las próximas elecciones presidenciales, Milei calificó a Lula de "ladrón" y "presidiario". Además, arremetió contra el magistrado Alexandre de Moraes, al que llamó "basura calva", después de que este le denegara autorización para visitar a Jair Bolsonaro, condenado a 27 años y tres meses de prisión por liderar el intento de golpe de Estado que sacudió Brasil entre 2022 y 2023.
La respuesta del Gobierno brasileño no se hizo esperar. Brasilia llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y convocó al embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, para trasladarle una protesta formal. Se trata de una medida inédita en las relaciones diplomáticas entre ambos países desde el restablecimiento de la democracia y refleja la gravedad con la que el Ejecutivo de Lula ha recibido las palabras del presidente argentino.
Desde el Partido de los Trabajadores (PT), formación de Lula, también llegaron críticas contundentes. Su presidente, Edinho Silva, calificó de "inadmisible" que un jefe de Estado extranjero ataque públicamente a las instituciones brasileñas y aseguró que Milei ha demostrado en repetidas ocasiones no estar "a la altura del cargo" que ocupa.
Pese a la contundente reacción de Brasil, todo apunta a que el Gobierno argentino no modificará su posición. Desde la Cancillería de Buenos Aires evitaron valorar las decisiones adoptadas por Brasilia y se limitaron a señalar que se trata de medidas soberanas del país vecino. La postura recuerda a la mantenida en 2024 durante la crisis diplomática con España, cuando Milei calificó de "corrupta" a Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez, lo que motivó la retirada de la embajadora española sin que Argentina respondiera con una medida similar.
Lejos de rebajar el tono, Milei volvió a cargar contra el Gobierno brasileño horas después al asegurar que Brasil financió parte de una supuesta campaña internacional contra Argentina. En una entrevista radiofónica también acusó a México y al Partido Demócrata de Estados Unidos de participar en esa presunta ofensiva.
La crisis amenaza ahora con deteriorar la relación entre las dos mayores economías de Sudamérica y principales socios del Mercosur. El enfrentamiento personal entre Milei y Lula, que nunca han mantenido una relación fluida, se produce además en un momento de creciente polarización política en Brasil, donde el oficialismo y la derecha se preparan ya para unas elecciones presidenciales que volverán a enfrentar dos proyectos ideológicos completamente opuestos.
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