El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo ha puesto al Partido Popular en modo electoral. Aunque el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reiterado en varias ocasiones que las próximas elecciones generales se celebrarán cuando corresponde, en 2027, la dirección nacional del PP ya ha comenzado a mover ficha para llegar con la maquinaria plenamente engrasada a cualquier escenario.
La hoja de ruta diseñada por la dirección nacional del PP también contempla una intensa agenda de reuniones internas para reforzar la coordinación entre las distintas estructuras territoriales. En las últimas semanas, Génova ha reunido a presidentes de diputaciones, responsables autonómicos y portavoces parlamentarios con el objetivo de unificar el discurso y preparar la estrategia con la que la formación pretende afrontar el próximo ciclo electoral.
El primer paso llegará el próximo 18 de julio, cuando Feijóo reunirá en Santiago de Compostela a los candidatos del partido a las alcaldías de las capitales de provincia para su proclamación oficial. Tras el verano, previsiblemente en septiembre, será el turno de los candidatos a las presidencias de las comunidades autónomas que celebrarán elecciones en mayo de 2027.
En Génova aseguran que el objetivo es evitar que vuelva a repetirse el escenario de 2023, cuando el adelanto electoral decidido por Sánchez sorprendió al PP en plena negociación de gobiernos autonómicos con Vox. Desde entonces, la dirección popular ha asumido que debe estar preparada para una convocatoria anticipada, aunque el Ejecutivo la descarte de forma reiterada.
Pese a ello, la estrategia del PP parte más de una hipótesis interna que de una realidad política. Mientras el Gobierno insiste en completar la legislatura, en las filas populares crece la idea de que el Ejecutivo podría adelantar los comicios si la situación parlamentaria se complica, especialmente en caso de no sacar adelante unos nuevos Presupuestos Generales del Estado.
Una campaña basada en el desgaste del Gobierno
Más allá de la designación de candidatos, la dirección del PP ya ha comenzado a coordinar a alcaldes, presidentes provinciales y portavoces autonómicos con un objetivo claro: mantener al partido en campaña permanente durante los próximos meses. La estrategia pasa por reforzar el papel de los alcaldes como principal activo electoral del partido y convertir el desgaste del Gobierno en el eje central de su discurso político.
De hecho, fuentes de la dirección popular reconocen que dedicarán los próximos meses a intensificar las críticas contra el Ejecutivo y a presentar a sus socios parlamentarios como corresponsables de su gestión. "Es un Gobierno podrido. Están de corrupción hasta el tuétano", han afirmado fuentes del equipo de Feijóo.
El propio Feijóo ya ha trasladado a los dirigentes territoriales la necesidad de mantener al partido "tensionado" y preparado para unas elecciones que, oficialmente, ni siquiera tienen fecha cercana. El movimiento del líder popular evidencia que el PP ha optado por instalarse nuevamente en un escenario de posible adelanto electoral, pese a que no existen indicios de que el Gobierno vaya a modificar el calendario previsto.
En paralelo, dirigentes históricos como José María Aznar continúan elevando el tono del discurso al presentar las próximas elecciones como un momento decisivo para el futuro del sistema político español, una estrategia con la que el PP busca mantener movilizado a su electorado mientras intenta consolidarse como alternativa de gobierno.
Con la proclamación de candidatos ya en marcha y una oposición centrada en erosionar al Ejecutivo de Pedro Sánchez, el Partido Popular inicia una larga precampaña con la vista puesta en 2027, aunque buena parte de su estrategia siga construyéndose sobre la posibilidad de unas elecciones anticipadas que, por ahora, el Gobierno descarta.
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