Los 32 países que conforman la Alianza Atlántica se darán cita la próxima semana en Ankara, capital de Turquía, los días 7 y 8 de julio. Un encuentro de alto rango internacional que estará marcado por la guerra en Oriente Medio y las aspiraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por incrementar el gasto en Defensa al 5% hasta 2035.
De nuevo, se celebrará esta reunión anual en un momento en el que el inquilino de la Casa Blanca está siendo especialmente crítico con los aliados europeos y Canadá por no sumarse al incremento de esta cifra para destinar mayores inversiones en materia militar. “En la cumbre del año pasado conseguimos el compromiso de defensa de La Haya. Ahora estamos llevando a cabo el primer boletín de calificaciones sobre ese 5% para ver dónde están nuestros aliados”, ha defendido el embajador de Estados Unidos en la OTAN, Matt Whitaker, en la víspera de la cumbre.
De esta manera, el embajador ha avanzado esta cita servirá para repartir de manera más equitativa la carga de la defensa convencional de la Alianza Atlántica de Europa, debido a que los planes de Washington de reajustar sus capacidades en el Viejo Continente y la necesidad de los aliados europeos de suplir cualquier tipo de vacío para “medir ese progreso”.
En la Cumbre de la Haya, la última celebrada, los aliados establecieron destinar el 5% de PIB a defensa antes de 2035, un objetivo que se desglosa en un 3,5% de gasto militar puro y un 1,5% en inversiones relacionadas con la seguridad.
Confrontar críticas con “hechos”
En la otra cara de la moneda, desde Europa afrontan los ataques de Trump con otra filosofía. Los aliados europeos pretenden demostrar los “hechos” en esta cita en Akara, debido a que en el último año han cumplido con su parte invirtiendo más en capacidades militares y de Defensa, asumiendo así una responsabilidad mayor.
Ciertos países, como el caso de Alemania, han avanzado recientemente inversiones militares para elevar en solo cuatro años su gasto en Defensa hasta el 3,5% del PIB. Reino Unido prevé alcanzar un 4,2% de gasto en defensa y derivados para 2035. Todo ello en un año en el que todos los miembros de la Alianza Atlántica han superado el umbral del 2% de inversión del PIB fijado en la cumbre de Gales de 2014.
En similares términos ha sucedido con el reajuste militar de Estados Unidos en Europa al reducir su participación en el 'Modelo de Fuerzas de la OTAN', el marco que determina los efectivos y recursos que estarían disponibles en caso de ataque o conflicto. El comandante supremo de la OTAN, Alexus Grynkewich, ha trasladado que los aliados han cubierto gran parte los vacíos dejados por Washington.
Bajo este marco, la parte europea espera que las críticas no empañen el objetivo de la Cumbre de Ankara, como sí lo hicieron en La Haya en 2025, buscando que prevalezca un mensaje de unidad de los 32 Estados miembro en la consecución del aumento del gasto en Defensa o del apoyo a Ucrania en el quinto año de guerra.
En lo que concierne a la postura española, cabe recordar que nuestro país fue el único en no sumarse al objetivo del 5%, sino que se quedó en el 2,1%, una cifra en la que se prometió con cumplir las capacidades y objetivos marcados sin dañar la solvencia económica. Motivo por el cual, durante este último año, el dirigente estadounidense ha dirigido mayores críticas contra el Gobierno de Pedro Sánchez por no sumarse a sus postulados en materia militar.
Conforme a la postura del secretario general de la Alianza, Mark Rutte, cabe destacar que se posicione del lado del Viejo Continente, más aún con su reciente visita a la Casa Blanca donde, aunque entendió la “decepción” de Trump por no ver cumplidos los objetivos, observó que “las cifras de las inversiones que los países de la OTAN están realizando en su propia defensa son asombrosas”.
“Le puedo asegurar que esto se debe a Rusia, pero también estoy absolutamente convencido de que ha sido gracias a usted, como presidente de Estados Unidos, al presionar de manera constante por algo que desde Dwight D. Eisenhower no se había logrado: que los europeos igualen su gasto en defensa con el de Estados Unidos”, defendió.
De compromisos a resultados
Pero la discusión no sólo se ceñirá en el ámbito de Defensa, sino que otros puntos de calado vienen marcando la agenda de Ankara. Los aliados buscarán la fórmula para hacer coincidir este aumento del gastos y capacidades en resultados concretos. Los líderes pretenden que empresas del sector aprovechen el impulso para desarrollar una capacidad industrial de defensa suficiente y sostenible.
El primer día de la Cumbre, el martes, se celebrará el Foro de la Industria de Defensa de la Cumbre de la OTAN (NSDIF26), el principal evento de alto nivel de la Alianza sobre producción, inversión e innovación en defensa transatlántica, donde altos funcionarios de la OTAN, aliados y socios, debatirán con líderes de la industria y las comunidades responsables de impulsar en la industria sus temas más apremiantes.
El apoyo a Ucrania será otro de los grandes pilares de la cumbre. Su presidente, Volodímir Zelenski, estará presente en Ankara, motivo por el que los aliados prevén formalizar un nuevo compromiso financiero de apoyo militar para este año y el próximo que podría llegar hasta los 70.000 millones de euros. En esta cuantía, se incluyen los 30.000 millones de euros dispuestos por la UE a Kiev en su préstamo para gasto en defensa. Los otros 40.000 euros restantes están previstos que se alcancen con apoyo bilateral adicional a Ucrania.
No se prevé que Estados Unidos participe en esta financiación, aunque el principal suministro en este caso vendrá del mecanismo PURL (Lista de Requisitos Prioritarios de Ucrania, por sus siglas en inglés), a través del cual los europeos y Canadá compran armamento estadounidense para donárselo a Ucrania. Según Whitaker, hasta la fecha ya son más de 6.000 millones de dólares (5.200 millones de euros) para la compra en sistemas estadounidenses, como misiles Patriot para hacer frente a los ataques aéreos de Rusia.
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