Este jueves el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha regresado de su cita en Pekín donde ha podido reunirse con su homólogo Xi Jinping, en plena escalada de tensiones bélicas en Oriente Próximo. Un encuentro que, sin embargo, ha vuelto a elevar las críticas en las filas de la FAES, fundación que dirige el expresidente del Gobierno José María Aznar, desde donde recriminan al jefe del Ejecutivo su visita a China mientras que “limitó su agenda a dos visitas oficiales a los Estados Unidos”, país que desencadenó a finales de febrero el conflicto bélico en Irán.

A través de un escrito que ha difundido este jueves FAES, la fundación del expresidente del Gobierno por el Partido Popular (PP) censura lo que califica como “nueva peregrinación asiática” de Sánchez, “la cuarta ya en cuatro años”, a la vez que reprochan que el jefe del Ejecutivo limitara su agenda “a dos visitas oficiales a los Estados Unidos”. “Da esquinazo en toda cita europea donde se cocinen decisiones estratégicas”, señala el comunicado, y añade que a España “le sienta mejor subordinarse a China que conservar un átomo de influencia occidental”.

En este orden de cosas, desde el escrito la FAES se han pronunciado también por la relación económica como uno de los motivos que han empujado al encuentro entre Sánchez y Xi Jinping, lo que, entre otras cosas, responde a las reuniones del presidente del Gobierno con gigantes tecnológicas como Xiaomi. Sin embargo, desde la fundación que dirige Aznar ven en todo ello una “excusa” alegando que “durante el sanchenato” el déficit comercial con China no ha dejado de aumentar en cantidad, con "más que duplicándose las exportaciones chinas", y en "calidad", dado que España importa bienes de equipo y tecnología, y exporta porcino. "Incluso se ha ignorado la advertencia y el veto de la Unión Europea sobre riesgos de seguridad asociados a compañías chinas vinculadas al control del PCC. Eso sí, pueden presumirse espléndidas oportunidades de negocio para tanto lobista que inspira y acompaña la operación", han agregado.

En la misma línea, para dar peso a este argumentario, desde la fundación pasan a la ironía para referirse al “espejo donde mirarse” que, a su juicio, supone China para Sánchez. "Y ya que hablamos de comercio internacional, no descuidemos aquí el principio de reciprocidad: ¿cómo no habría de ser para Sánchez la China de Xi un espejo donde mirarse? Enriquecimiento rápido y pacifismo retórico, sin contrapoderes ni fastidiosas trabas parlamentarias; como un Comité Federal a lo grande y sin cortinillas: qué tíos, los chinos, no les hace falta ningún Koldo en los recuentos", señalan.

Entre otras cosas, FAES considera que Pekín "ya está comercializando su particular rollo de primavera", con Sánchez como "referente pacifista, aliado de China" y de lo que el régimen chino "representa y defiende". Según añade, en esta reconfiguración del orden mundial suele citarse con reiteración una advertencia: "si no estás en la mesa, estás en el menú". "Con Sánchez, hace tiempo que dejamos de estar en la mesa. Y lo peor es que, por su torpe irresponsabilidad, España acabe como simple aperitivo en el menú", finaliza.

Ahora por China… antes por su “vergonzosa” postura

Al margen de todo ello, lo cierto es que en las últimas semanas la fundación encabezada por el expresidente del Gobierno ha venido elevando el tono contra Sánchez en reiteradas ocasiones. A razón del estallido de la guerra en Irán, fruto de los ataques orquestados por Estados Unidos, la fundación lanzaba otro comunicado en el que cargaba contra la decisión de Sánchez de plantarse contra el modelo de intervencionismo internacional de la Administración Trump.

Pese a que desde la presidencia del Ejecutivo español se subrayó que el régimen de los ayatolás oprime a la población iraní, desde FAES remarcaron que se debe "contribuir a la caída del régimen" y que "toda ocasión es buena si permite la liberación del pueblo iraní". "En esta hora lo que toca es actuar, no lamentar", añadían.

Al hilo de ello, FAES remarcaba en aquel escrito que la actitud adoptada por Sánchez es "vergonzosa", además de indicar que es "peligrosa y nos compromete a todos", a pesar de los numerosos reconocimientos y elogios al presidente del Gobierno vertidos desde Europa. Así, recurriendo a un argumento utilizado por la extrema derecha, la Fundación FAES subrayó que "el totalitarismo islámico es un proyecto global que ya está intentando imponer en suelo europeo su inversión de valores y su frenético antisemitismo" y remarcó que "cuando la política renuncia a enfrentar el peligro, no sobrevive ningún derecho".

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