El estudio, recogido bajo el título de Las transferencias intergeneracionales y el reto demográfico y elaborado por los investigadores Miguel Almunia y Pablo García-Guzmán, mira con perspectiva la trayectoria vital de una persona, analizando cuánto recibe del Estado respecto a lo que aporta desde su niñez hasta su vejez. De esta manera, los datos recabados en el informe reflejan distintos aspectos de interés, destacando entre ellos el cálculo por el cual señalan que un ciudadano nacido hoy en España acabaría recibiendo del sector público unos 140.000 euros más de lo que aportaría a lo largo de su vida.

El trabajo de investigación realizado en el EsadeEcPol hace una distinción entre receptores netos, los españoles que se encuentran en la infancia y la vejez, y contribuyentes netos, aquellos en edad de trabajar. Según expone el estudio, que realiza un análisis de las tensiones que se podrían producir como consecuencia del envejecimiento de la población, a día de hoy un 41 % de la población española aporta más de lo que recibe.

Los cálculos realizados en este trabajo señalan que, una vez que el individuo abandona la infancia y la juventud, en las distintas décadas que pasarán antes de llegar a la jubilación y la vejez, su paso por el mercado laboral lo convierte en un contribuyente neto dejando un saldo positivo para el Estado que alcanza su máximo en torno a los 50 años, con alrededor de 11.000 euros anuales. Ahora bien, esa posición cambiar por completo cuando hayan llegado a su fin sus años de trabajo al dejar de aportar vía actividad laboral y empezar a percibir la pensión de jubilación, lo que genera un déficit de unos 16.000 euros anuales a los 70 años. De ahí, haciendo el cálculo general, el ciudadano termine por recibir a lo largo de su vida mucho más de lo que aporta mediante cotizaciones e impuestos. 

Uno de los puntos en los que pone el foco esta investigación es en la pirámide de población. Según las cuentas que plasman en el informe os investigadores, en 2024, el saldo fiscal asignable por edad, siendo esto la diferencia entre lo que un ciudadano aporta al Estado y lo que recibe, ya se situó en un déficit, para las arcas públicas, de 30.213 millones de euros, cantidad que equivale al 1,9% del PIB español. En este sentido, el estudio pone la mirada en el horizonte e interpreta, en base a estas cifras, cómo podría variar el escenario ante la evolución demográfica de España. Así, con las proyecciones de población previstas para 2050, cuando el porcentaje de personas mayores crecerá de manera notable y bajará el peso de aquellos que están en edad de trabajar como consecuencia de la baja natalidad, el informe estima que este déficit podría llegar a dispararse hasta el 8,5%, según cómo evolucione la llegada de nuevos migrantes.

Según las conclusiones que aportan los autores y la situación que plantean de cara a futuro, el estudio sugiere recetas como alargar la participación laboral de los mayores, vincular la edad de jubilación a la longevidad o cambiar a un modelo de cuentas nocionales, en el que cada trabajador dispone de una cuenta individual en la que se registran sus cotizaciones.

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