A falta de un año para las elecciones municipales, Esquerra Republicana de Catalunya ha dado un golpe de efecto al hacerse con dos nuevas alcaldías que hasta ahora estaban en manos de Junts per Catalunya. Ambas conquistas se han producido en la provincia de Tarragona, concretamente en Perafort y L’Ametlla de Mar, y en los dos casos mediante mociones de censura que han alterado el equilibrio político local.
Estos movimientos han llegado apenas dos semanas después de que Junts impulsara una operación similar en Tàrrega, donde, con el apoyo de la CUP, logró arrebatar el bastón de mando a Esquerra. La dinámica ha evidenciado una creciente confrontación entre ambas formaciones, que han intensificado su lucha por el control municipal.
Estrategia de cara a 2027
Las maniobras recientes han formado parte de una estrategia más amplia en la que ambos partidos han tratado de posicionarse ante las elecciones municipales previstas para mayo de 2027. La competición se ha endurecido notablemente, con una disputa directa entre los principales actores del independentismo y la irrupción de Aliança Catalana, que ha aspirado a capitalizar el desgaste de sus rivales.
En este contexto, los contactos entre líderes han generado expectativas que, sin embargo, no han cristalizado en una cooperación real. La reunión entre Oriol Junqueras y Carles Puigdemont en Bélgica ha sido un ejemplo de ello. Aunque ambos han abordado cuestiones como la financiación o el IRPF, el contenido del encuentro ha sido limitado y no ha logrado frenar la escalada de tensiones.
El enfrentamiento entre Esquerra y Junts se ha reflejado en múltiples escenarios. En el Congreso de los Diputados, los intercambios entre Gabriel Rufián y Miriam Nogueras han sido constantes, con acusaciones cruzadas sobre políticas de vivienda y estrategias parlamentarias.
Mientras tanto, en el Parlament de Cataluña, Junts ha intensificado el uso del término “tripartito” para señalar la supuesta cercanía de ERC con los Comunes y el Govern socialista del PSC. Aunque el tono ha sido menos agrio que en Madrid, la rivalidad ha seguido siendo evidente.
Uno de los episodios más significativos ha tenido lugar en Perafort, donde una moción de censura ha puesto fin a 26 años de gobierno de Joan Martí Pla, vinculado a Junts. El cambio ha sido posible gracias al voto decisivo de Elisabet Albujar, número dos de la lista de Junts, en un caso de transfuguismo que ha generado una fuerte controversia.
La sesión plenaria ha contado con una notable presencia vecinal y ha estado marcada por la expectación en torno a Albujar, quien ha acudido con una camiseta con el lema “me la bufa”. Finalmente, el candidato de ERC, Lluís Massagués, ha asumido la alcaldía.
En L’Ametlla de Mar, el relevo también ha sido fruto de una reconfiguración de alianzas. La hasta ahora alcaldesa, Eva del Amo (Junts), ha perdido el cargo tras una moción de censura impulsada por ERC. Un concejal del PSC ha cambiado de posición y, junto con el apoyo de los Comunes, ha facilitado la investidura de Jordi Gaseni.
Gaseni, que ya había gobernado el municipio durante ocho años, ha recuperado la alcaldía mientras compagina el cargo con su labor como senador y presidente de la Asociación de Municipios por la Independencia.
Ripoll, en el punto de mira
El foco político también se ha situado en Ripoll, donde gobierna Sílvia Orriols, líder de Aliança Catalana. La aprobación de los presupuestos ha quedado en el aire y la alcaldesa ha planteado vincularla a una cuestión de confianza, un mecanismo que podría permitir su aprobación automática si no emerge una alternativa de gobierno.
El precedente del año pasado ha evidenciado la fragilidad del equilibrio político en el municipio. Entonces, una posible alianza entre Junts, PSC y ERC, con apoyo externo de la CUP, estuvo a punto de desalojar a Orriols. Sin embargo, Junts se desmarcó en el último momento, argumentando que la maniobra podría fortalecer electoralmente a la alcaldesa.
La pugna entre ERC y Junts ha trascendido los discursos y se ha materializado en movimientos concretos que han reconfigurado el mapa municipal. Lejos de la cooperación que en algún momento han insinuado sus líderes, ambas formaciones han mantenido una estrategia de confrontación directa. Con el horizonte de 2027 cada vez más cercano, todo apunta a que la competencia se ha intensificado y que los próximos meses seguirán marcados por maniobras políticas, cambios de alianzas y una lucha constante por el poder local en Cataluña.