La OTAN cumple 40 años en España cuando el mundo vuelve a hablar el lenguaje de la guerra. Con Ucrania resistiendo la invasión rusa, que ya ha entrado en su cuarto año, Oriente Próximo inmerso en una nueva espiral de tensión y Europa cada vez más volcada en reforzar su capacidad militar, la pertenencia a la Alianza Atlántica ha dejado de ser una cuestión lejana o meramente histórica. Hoy forma parte de un debate político plenamente vigente, que atraviesa la seguridad, el gasto público, la posición internacional de España y hasta el propio modelo de país. Lo que durante años pudo parecer una discusión amortiguada por la estabilidad europea ha regresado al primer plano empujado por un escenario internacional mucho más áspero y volátil.

El aniversario llega, además, cargado de memoria política. España se incorporó formalmente a la OTAN el 30 de mayo de 1982, pero su permanencia quedó refrendada en el referéndum del 12 de marzo de 1986. Aquella consulta se saldó con una victoria del sí, con el 56,85% de los votos válidos, y con una participación del 59,42%. Fue una decisión trascendental y, al mismo tiempo, profundamente divisiva. La entrada en la Alianza partió a la izquierda, alteró viejos consensos del final de la Transición y dejó una huella simbólica que todavía hoy sigue presente en la discusión pública española.

Cuatro décadas después, sin embargo, el contexto es radicalmente distinto. La OTAN ya no se discute solo como herencia de la guerra fría ni como una pieza más de la inserción occidental de España. Se discute a la luz de una guerra abierta en suelo europeo, de una política de bloques cada vez más marcada y de una presión creciente para que los Estados incrementen su inversión en defensa. La propia Alianza acordó en la cumbre de La Haya de 2025 un nuevo compromiso para elevar al 5% del PIB en 2035 la inversión en defensa y seguridad, con al menos un 3,5% dedicado al gasto militar propiamente dicho. Eso convierte el debate en algo muy concreto: hablar de OTAN es hablar también de presupuestos, de prioridades y de la dirección estratégica que quiere tomar España en los próximos años.

A esa presión europea se suma un clima bélico más amplio. La invasión rusa de Ucrania no solo ha devuelto la guerra convencional al continente; también ha reforzado el argumento de quienes ven en la OTAN una garantía imprescindible de seguridad colectiva. Al mismo tiempo, la nueva escalada en torno al Estrecho de Ormuz ha recordado hasta qué punto los conflictos armados tienen hoy efectos inmediatos sobre la economía global. La UNCTAD advirtió esta semana de que las disrupciones en esa ruta ponen en riesgo no solo la energía, sino también fertilizantes y economías vulnerables, ampliando el impacto de la crisis mucho más allá del terreno estrictamente militar.

En ese escenario, la pregunta sobre cómo valorar estos 40 años de España en la OTAN vuelve a abrirse con toda su complejidad. Para algunos, la Alianza ha sido una herramienta de estabilidad, integración internacional y protección en un mundo más incierto. Para otros, ha consolidado una dependencia estratégica, ha normalizado el aumento del gasto militar y ha desplazado recursos y atención política que podrían dirigirse a otras prioridades sociales. Entre ambos polos se mueve una discusión que ya no pertenece solo a la historia, sino al presente más inmediato. Por eso lanzamos esta encuesta. Porque el aniversario no llega en un tiempo de calma, sino en medio de guerras abiertas, rearme europeo y nuevas incertidumbres globales. Y porque, 40 años después de aquel referéndum, la pregunta sigue teniendo plena vigencia: ¿cómo valoras los 40 años de España en la OTAN?

Encuesta
ENCUESTA: ¿Cómo valoras los 40 años de España en la OTAN?
Imagen de archivo de la bandera de la OTAN en el uniforme de un efectivo. EP/Archivo.

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