Gustavo de Arístegui era de esas personas que aparecían siempre en las quinielas de 'minestrables' si algún día Mariano Rajoy conseguía ganar unas elecciones. De hecho era el portavoz de Exteriores del Partido Popular en la pasada legislatura y como tal tenía una gran visibilidad. Como otros tantos en su partido mantuvo alguna discrepancia con Rajoy en torno a la reelección de este último como presidente del partido en 2008, pero siguió siendo una pieza importante en Génova 13. Arístegui correspondía a la confianza del partido en tareas tan poco gratas como defender a capa y espada a Bárcenas, como hacía hasta hace poco el propio Rajoy. Pero de repente pasó de ser la referencia en materia internacional de su partido a quedar excluido en las listas para las generales de 2011. Al menos una vez que el PP ganó las elecciones recibió como premio de consolación por parte del ministro García Margallo una embajada en la India.

¿Cómo pasó este dirigente de estrella de su partido a estrellado? Su relación con Marruecos siempre dio mucho que hablar. En 2008 fue condecorado por el Reino de Marruecos por su promoción de las relaciones de la amistad hispano-marroquí. En 2010 se casó con Nadia Jalfi, una marroquí que había trabajado para el Gobierno del país vecino. El popular tuvo que desmentir que su ahora esposa estuviera emparentada con la familia real alauí.

Pero las informaciones más comprometedoras para la diplomacia popular acaban de ser difundidas por El Mundo, que ha recogido cómo un perfil anónimo en las redes sociales ha filtrado en las últimas semanas cientos de documentos y correos electrónicos de los servicios de Exteriores de Marruecos y de la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), el espionaje exterior del país magrebí. Entre ellos figuraban unos 150 correos enviados o recibidos, entre 2008 y 2011, por Nadia Jalfi y Mourad el Ghoul, el director de la inteligencia exterior alauí. De la lectura de esos correos se deduce que durante esos tres años Jalfi mantuvo una estrecha relación con la DGED y muchos de ellos tratan de mejorar la imagen internacional marroquí sobre todo en relación al conflicto del Sahara. El entorno de Nadia apunta que ésta trabajó para una agencia de consultoría y comunicación que prestó servicios al Gobierno marroquí pero niega que conociera El Ghoul.