El Partido Popular y Vox se vanaglorian a la hora de hablar de catolicismo, pero, en la práctica, llevan a cabo acciones que quedan muy lejos del amor al prójimo o a los derechos fundamentales. Medidas que, sin embargo, sí van en consonancia con lo que sectores eclesiásticos han defendido históricamente, manteniendo alejados con ellas a muchos feligreses cuya única fe es, precisamente, el respeto a los demás.

En los últimos días, coincidiendo con estos días festivos, la derecha y le extrema derecha han hecho pinza en cuestiones contra la mujer o la memoria histórica. Algunas de estas uniones se han producido en localidades lo que implica que, sobre el papel, pueda adquirir una menor relevancia mediática, pero que da buena cuenta de lo que las formaciones serían capaces en u hipotético gobierno de coalición entre los de Alberto Núñez Feijóo y los de Santiago Abascal en Moncloa.

El presente artículo recoge dos focos de interés en ese sentido: Elche (Alicante) y Albal (Valencia), donde los partidos que están en la oposición a nivel nacional han pedido en los últimos días al Gobierno central derogar la ley del aborto y permitido que una concejala que comparó a Pedro Sánchez con Franco se mantenga en el cargo, respectivamente.

La interrupción voluntaria del embarazo, en la localidad alicantina

Respecto de la localidad ilicitana, ‘populares’ y ultraderechistas se alinearon para solicitar al Ejecutivo de España tumbar una normativa que fue resultado de la lucha social y, sobre todo, del feminismo, en un momento en el que la interrupción voluntaria del embarazo ha vuelto a ser motivo de debate -un debate que se presupone superado- por las pugnas jurídicas entre el Ministerio de Sanidad y la Comunidad de Madrid o después de que el mismo Sánchez prometiera su blindaje en la Constitución.

Vox nunca ha escondido su postura frente a este derecho, pero choca más la postura del PP reciente. De hecho, Génova no ha dejado claro en estos meses cuál es su posición actual al respecto, mientras que la lideresa madrileña, Isabel Díaz Ayuso, mantiene su batalla particular contra el Ejecutivo español.  

Sin embargo, la localidad ilicitana podría servir como reflejo de lo que es capaz la dupla de los partidos a la derecha del tablero en un hipotético pacto a mayor escala. Aquí, el alcalde del partido de Feijóo en el municipio, Pablo Ruz, no ocultó su perspectiva, llegando a mezclar el ‘No a la guerra’ enarbolado por el Gobierno con el aborto. “Se puede decir ‘no a la guerra’ para algunos y en cambio estar a favor de la reforma constitucional que incorpora el derecho al aborto”, emplazó para, después, unir sus votos a los de sus socios.

La dictadura, en el municipio valenciano

El otro municipio que ocupa estas líneas también es llamativo. En este caso, PP y Vox, junto a las siglas locales de Avant Albal, unieron su representación en el pleno para evitar la salida de la concejala Azuzena Muñoz, quien meses atrás había comparado al presidente electo con el dictador, que gobernó con mano de hierro nuestro país durante 40 años.

Muñoz compartió en febrero mensajes en los que ensalzaba la gestión del caudillo frente a la del secretario general de los socialistas con mensajes públicos puestos en redes sociales y que, además, eran directamente falsos. Entre las mentiras que reprodujo se encuentran que Franco “creó cuatro millones de viviendas y otro -Sánchez- cuatro millones de okupas”.

La concejala, que había republicado un mensaje difundido en un grupo de seguidores de Ayuso, redujo la dimensión de lo expuesto a un “error” que asumió “personalmente”. “No hice un uso adecuado de mis redes, una cosa que, como cargo público, tengo que cuidar con el máximo rigor”, escribió a modo de disculpa.

Un perdón que no es suficiente para el PSOE ni para Compromís, tal y como quedó demostrado en la moción presentada por ambos y que ha podido conocer de primera mano ElPlural.com, con testimonios de dirigentes de los dos partidos.

Desde Compromís, Raul Esteban, portavoz en el Ayuntamiento, explica que “si bien pueden producirse errores y la gente tiene derecho a redimirse, este tipo de actuaciones son suficientemente serias como para que no sirvan solamente unas disculpas”. “No se trata de una cosa que pueda pasar por una broma. Consideramos que se trata de algo muy serio y, por tanto, creímos que no era suficiente al tratarse de cuestiones con las que no se puede ni tan siquiera banalizar por el sufrimiento y el destrozo que supuso durante la época más oscura de España”.

Por su parte, la portavoz del PSOE, Melani Jiménez, lamenta en declaraciones a este periódico que "la pinza de PP y Vox en en el Ayuntamiento de Albal ha servido para defender unos mínimos democráticos tras la difusión de un mensaje que comparaba la gestión de Pedro Sánchez con la dictadura franquista".

"Pese a la gravedad de los hechos y a la alarma social generada, ambas formaciones han optado por proteger a la concejala Azucena Muñoz en lugar de exigir responsabilidades, desvirtuando el debate y rebajando la exigencia de ejemplaridad pública", apostilla la responsable socialista, que también evita calificar lo ocurrido como un "error".

"No estamos ante una polémica menor ni un error aislado, sino ante la difusión de contenidos que banalizan una dictadura, algo incompatible con el compromiso democrático que deben representar las instituciones. Con su decisión, PP y Vox han preferido cerrar filas antes que situarse del lado de la defensa de los valores constitucionales y de la memoria democrática", concluye.

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