Extremadura 2.0. Los cálculos electorales que esperaban desde Génova, de nuevo, han dado error. Las estrategia de Alberto Nuñez Feijóo, líder del Partido Popular, ha vuelto a dejar como gran vencedores a los de Santiago Abascal. Las anticipadas elecciones por el presidente Jorge Azcón han tenido el resultado contrario al esperado, ya que no han logrado librarse de su dependencia del partido ultra para gobernar en solitario en la comunidad. Sin embargo, no solo no lo han conseguido, sino que han quedado aún más en las manos del partido ultraderechista tras perder dos escaños. Si en 2023 la suma del PP y Vox era 46,74%, ahora lo es de cerca del 52%.
El primer batacazo fue en Extremadura y ahora se vuelve a repetir el mismo escenario en Aragón, donde Vox ha ganado siete escaños y vuelven a ser los que más crecen al hacerse con 14 parlamentarios, duplicando el resultado de 2023. La esperanza del PP de gobernar en solitario se ha esfumado de golpe y su factor estrella, el agitador Vito Quiles, tampoco ha funcionado. El intento de robarle parte del electorado juvenil a Vox fichando a Quiles para su cierre de campaña, no ha dado sus frutos. Junto a los jóvenes de Nuevas Generaciones, el agitador aprovechó para su discurso para de nuevo atacar a los socialistas, sobretodo al ministro de Transportes, Óscar Puente, que le tildó como “el simio”.
Teniendo en cuenta estos resultados, los populares son aún más dependientes de los ultras y Abascal va a endurecer aún más sus exigencias si el PP quiere seguir gobernando. La estrategia de Vox como una alternativa única a los socialistas ha sido la clave para su victoria en estas elecciones.
El gobierno aragonés tiene precio
El líder de vox ha asegurado que “si el Partido Popular quiere cambiar de política, puede contar con nosotros, pero si pretende seguir con las mismas políticas que hicieron que tuviésemos que abandonar los gobiernos regionales, tiene al Partido Socialista. Y esto es exactamente lo que vamos a decir a partir de mañana, también en Castilla y León”. Estas declaraciones son un claro aviso a Azcón, a quien piden que respete sus políticas en materia de migración, medio ambiente o género. Feijóo y Azcón están contra las cuerdas, al igual que la presidenta del Gobierno extremeño en funciones, Maria Guardiola, quienes van a tener que sentarse en la mesa a negociar con un Vox más fuerte que nunca.
Los de Abascal entraron por primera vez en las Cortes de Aragón en 2019 con tres diputados, sin embargo, a día de hoy es protagonista para el futuro de los aragoneses. Por provincias, la extrema derecha se hizo con 83.000 votos y siete asientos en Zaragoza, tres más que en 2023; 20.000 papeletas y cuatro escaños en Huesca (en la última llamada a las urnas logró dos) y 13.000 votos y tres escaños en Teruel, dos más que en los pasados comicios. De hecho, aquí, donde el candidato votaba, quedó por encima del PSOE y se situó como segunda fuerza.
“Lo más importante de lo que ha sucedido esta noche es que Aragón ha derrotado a Pedro Sánchez, igual que Extremadura. En Extremadura derrotaron al enviado de Pedro Sánchez, al colocador de su hermano (…) Y en Aragón han derrotado a la ministra enviada de Pedro Sánchez”, ha celebrado Abascal.
Las excusas del Partido Popular
“Yo no soy Sánchez”. La autocrítica en estas elecciones no se ha dejado ver por los pasillos de la sede del PP, Génova 13. El líder popular ha arremetido como de costumbre contra el PSOE: "Sánchez y su portavoz candidata no merecen ni un voto en Aragón". El gallego se ha centrado más en criticar al PSOE que en el acuerdo que tiene que llegar con Vox para poder gobernar. Sin embargo, Feijóo ha pedido “entendimiento con responsabilidad a Vox”. "Vamos a buscar la manera de reunir a aún más españoles en una alternativa que desahogue y también construya. Y por eso, con claridad, quiero dirigirme a Vox con una sola palabra: responsabilidad", ha expresado dirigiéndose a la formación de Abascal
Asimismo, ha asegurado a sus votantes que quieren “hacer las cosas diferente” y no repetir los errores de 2023. “Hacer las cosas diferente es no bloquear una alternativa a los españoles. Respetamos a todos sus votantes, a todos; pero también pido respeto a los nuestros, que son la mayoría y los que han ganado. Es evidente que no somos lo mismo, no nos vamos a poner de acuerdo en todo; pero seguro que hay puntos de acuerdo coherentes entre sus votantes y los nuestros que pueden mejorar todo el país", ha zanjado.
El día de ayer terminó siendo una noche agridulce en Génova, donde el PP ha terminado gravemente herido en batalla y ha sido testigo de su dependencia de la ultraderecha una vez más. No obstante, el foco está puesto en las próximas elecciones de Castilla y León, el próximo 15 de marzo, donde Vox tiene sed de sangre para repetir lo ocurrido de nuevo, mientras el PP reza por conseguir sus objetivos y no depender de los ultraderechistas.