En esta semana que en breves termina con una cita electoral en Aragón, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha publicado una columna en The New York Times sobre la reciente decisión del Ejecutivo español de regularizar a 500.000 migrantes, poniendo de relieve la importancia de estas personas para el crecimiento del país.
Una publicación que ha traspasado las fronteras y que el propio jefe del Ejecutivo compartía en su cuenta de X (antes Twitter) con un mensaje en inglés. “Cuidan de nuestros padres ancianos, trabajan en pequeñas y grandes empresas y cosechan los alimentos que llegan a nuestras mesas. Los fines de semana, pasean por nuestros parques y juegan en el equipo local de fútbol amateur. Para mí la elección está clara. Aquí está mi artículo para New York Times”, compartía Sánchez.
Sin embargo, no era nada bien recibido por el líder de Vox, Santiago Abascal, quien contestaba también por X, cargando contra el jefe del Ejecutivo por haber compartido ese mensaje en inglés. “Impone la invasión al pueblo español, pero las únicas explicaciones que da son en inglés, para que se lo premien sus amos multimillonarios. TRAIDOR”, espetaba Abascal. No obstante, este mensaje tampoco quedaba impune de respuesta. Horas después de publicarse, Antón Losada salía a la carga con un irónico mensaje para el líder de la extrema derecha. “Santiago, coño. Aprende inglés. Un tipo como tú en un par de tardes lo domina”, respondía el gallego.
Santiago, coño. Aprende inglés. Un tipo como tú en un par de tardes lo domina. https://t.co/Ck5GccU9fy
— Antón Losada (@antonlosada) February 6, 2026
La columna de Sánchez en el New York Times
“Imagina que eres líder de una nación y te enfrentas a un dilema. Aproximadamente medio millón de personas cruciales para la vida cotidiana de todos habitan tu país. Cuidan de tus padres ancianos, trabajan en pequeñas y grandes empresas, cosechan los alimentos que llegan a la mesa (…) También forman parte de tu comunidad. Los fines de semana pasean por los parques, van a restaurantes y juegan en el equipo local de fútbol”, comienza señalando.
A continuación, contempla que hay “algo crucial” que “diferencia a este medio millón de personas del resto de su país”, y es que “carecen de la documentación legal que les permite vivir allí”. “Por lo tanto, no tienen los mismos derechos que los ciudadanos de su país ni pueden cumplir con las mismas obligaciones. No pueden acceder a una educación superior, pagar impuestos ni cotizar a la Seguridad Social”, expone.
A renglón seguido, responde a la pregunta de lo que “debemos hacer con estas personas”, y lamenta la forma de operar de la ultraderecha, en España y el resto del continente y el mundo: “Algunos líderes optan por perseguirlas y deportarlas mediante operaciones ilegales y crueles”. Su gobierno, no obstante, deja claro que “ha optado por una vía diferente, rápida y sencilla”.