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Al final, ha terminado por ser la vivienda la que ha hecho colapsar el panorama político y social provocando una convocatoria anticipada de elecciones generales. El vaso se venía colmando desde hace tiempo con un clima cada vez más cargado, una oposición que venía ejerciendo una presión constante y un Gobierno al que no solo lastraba enormemente su dificultad para conseguir una mayoría parlamentaria, sino también las diferentes circunstancias poco favorables para su imagen pública que han surgido a lo largo de la legislatura. Las gotas iban cayendo continuadamente sobre un vaso en el que la vivienda, como venían señalando los españoles en las encuestas, lo rellenaba casi hasta el borde ante el enorme lastre que la tensión del mercado inmobiliario está siendo para los ciudadanos. El golpe final lo ha asestado la ardua tarea que es a día de hoy conformar un proyecto de vida debido a lo complicado que resulta hallar un hogar, explotando todo con el caso de Maricarmen y el movimiento social que ha provocado su desahucio.
La acampada de Sol viene ejerciendo una notable presión política sobre todos los agentes públicos, da igual su partido o la administración a la que representen. La población española ha dicho basta, reclamando a sus representantes en las distintas instituciones que pongan de su parte para que la especulación deje de afectar de una manera tan llamativa a un bien de primera necesidad como es la vivienda. Las protestas ejercían el efecto buscado, derivando en que el Ejecutivo nacional presentara dos decretos con los que tratar de abordar esta situación y frenar los desahucios. No obstante, esta volvió a ser otra ocasión en la que la debilidad del Gobierno en la cámara parlamentaria quedó manifiesta, llevando a Pedro Sánchez a reflexionar sobre si aguardar hasta 2027 o convocar elecciones anticipadas. Sí, al final, después de tantos intentos de la derecha por tumbar al presidente de España, ha sido una mujer de 87 años la que propiciará, sea con cambio de colores o no en la Moncloa, un cambio de ciclo en el país.
Ahora bien, con la convocatoria anticipada de elecciones no concluye la protesta ciudadana, ya que, como se mencionaba antes, estas movilizaciones están haciendo un llamamiento general a los representantes públicos a actuar sobre un problema que no hace sino hacerse cada vez más grande. El problema no va solo ya de casos como los que afecta a quienes se ven obligados a pagar más de 700 euros al mes por vivir en un estudio de 20 metros cuadrados en un semisótano, sino que la escalada de este asunto viene siendo tal que, como ya dijera un promotor inmobiliario en una entrevista concedida a El Plural, los barracones del siglo XXI es ver a familias completas que, para poder disponer de un techo, se ven obligadas a vivir en una habitación de un piso compartido con personas ajenas a su círculo.
Es esto por lo que siguen presionando los colectivos sociales, por lo que la acampada de Sol sigue en marcha y lo por lo que este pasado fin de semana un millón de personas recorrieron las calles del país en manifestaciones que decían basta al abuso inmobiliario. Una movilización que podría haber sido mayor si las condiciones meteorológicas no hubieran impedido la celebración de muchas de las protestas convocadas.
La presión sigue y, con ella, la convocatoria de una huelga general que paralice el país durante 24 horas. El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ya expresaba su rechazo a esta movilización masiva. La calificaba de ilegal, debido, según argumentaba, a que no se encuentra relacionada con ningún conflicto laboral y aseguraba que, de darse, emprendería acciones legales.
Una vez conocidas las últimas noticias, parece que Garamendi deberá ir preparando a su equipo de abogados si desea seguir adelante con este anuncio que hizo, ya que los colectivos sociales que se vienen manifestando no dan un paso atrás y mantienen su intención de provocar este parón generalizado en España. Tal es así que, según se comunicaba en las últimas horas, UGT y CCOO han acordado, haciendo uso del poder legal de convocatoria del que disponen al ser representantes de los trabajadores, apoyar al Sindicato de Inquilinas en esta contienda contra los disparados e irracionales precios que afrontan los españoles.
Ahora sí, el apartado normativo que podía frenar esta huelga general ha hallado una respuesta con la que seguir avanzando en el proceso, ya que la ley establece que la iniciativa debe partir de los sindicatos representantes de los trabajadores o los comités de empresa. Una vez acordada la convocatoria, debe comunicarse mediante el correspondiente preaviso, de forma que las administraciones puedan adoptar las medidas necesarias para garantizar los servicios mínimos cuando resulte necesario. Deberán terminar de concretarse algunos detalles, pero lo principal, al aparecer en el tablero UGT y CCOO, ya está, en principio, resuelto.
La incógnita que queda por resolver es la de cuándo se convocará esta movilización masiva en el país. No hay fecha concreta todavía dibujada; sin embargo, sí que han señalado que será en este otoño y que la intención es que se celebre antes de las elecciones generales que Pedro Sánchez ha convocado para el próximo 29 de noviembre. Una huelga de esta magnitud y su poder de convocatoria puede dejar imágenes especialmente llamativas. La cantidad de personas que reúna esta huelga general, de efectuarse finalmente, puede presentar un marco orientativo de cara a las elecciones y que ofrezca cierta orientación de voto, ya que, aunque las reclamaciones que la sociedad viene haciendo se dirigen al conjunto de las administraciones y partidos políticos a los que piden actuar, en este asunto concreto muchos hallan un culpable claro en determinados ejecutivos que han puesto, tal y como han denunciado, una alfombra roja a los fondos de inversión y han rechazado impulsar medidas planteadas para limitar la especulación en el mercado. Es por ello que, en caso de darse esta parón nacional en los días previos a la apertura de urnas, la conversación de la vivienda subiría los decibelios, pudiendo igualarse a otros asuntos que, sin duda, durante la campaña estarán sobre la mesa, pasando a jugar un importante papel en la contienda electoral y el desenlace final que pueda haber.



