En las últimas horas, las tensiones entre el Gobierno y la Iglesia se han disparado a raíz de las declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, quien se refirió al Ejecutivo de Pedro Sánchez como “banda de ladrones”. Unas palabras que han desencadenado la réplica de voces de Moncloa y el consiguiente matiz del jefe de los obispos.

Fue este jueves cuando Argüello, en el marco de las jornadas de la Escuela de Verano organizada por la Conferencia Episcopal, la Universidad Pontificia de Salamanca y la Fundación Pablo VI y celebrada en la sede de la Fundación Pablo VI, que ha llevado de título ‘El colapso de la democracia: la oportunidad para una geopolítica al servicio del ser humano’, defendió que “cuando un Estado olvida la ética se convierte en una banda de ladrones. A las pruebas me remito, mirándoos a vosotros y a mí”.

Por ello, apostó porque la referencia ética debe ser para todos, no solo para “los líderes políticos”, además de que situó el foco sobre la “crisis” que acuñó al estado de la democracia actual, un sistema que calificó de “asistencialista” en el que se otorga “una paguita” porque interesan “ciudadanos pasivos comprados por las subvenciones”. De esta manera, instó al Gobierno central a no convertirse en “un Cáritas laica que da limosna”.

Sin quedarse en este punto, Argüello fue un paso más en su conservadurismo enmarcado en la Iglesia católica para postularse a favor de las terapias de conversión dentro del colectivo LGTBI y con proclamas en contra de la inmigración. Sobre la primera cuestión, dijo que se está produciendo “un fenómeno de deconstrucción antropológica, de autonomía para decidir yo mi propio género, despreciando el cuerpo, como expresión máxima orgullosa, qué bien lo del orgullo, porque ese es el pecado de Satán: el orgullo”.

Moncloa replica al jefe de los obispos

Horas después de trascender estas palabras, el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, hizo énfasis en las acusaciones de “banda de ladrones”. En una misiva enviada a la Conferencia Episcopal, el ministro le trasladó a Argüello su “sorpresa” por el tono de estas declaraciones, tildando este razonamiento de “injusto y profundamente contraproducente”.

“Permítame hacerle una pregunta. ¿Qué le parecería si un miembro del Gobierno calificase a la Iglesia entera como 'banda de agresores sexuales, a las pruebas me remito'? Evidentemente, sería falso y profundamente injusto”, resolvió, lamentando que en ningún momento él, sobre esta cuestión, ha caído “en una descalificación de ese calibre”.

Bajo este marco, instó al jefe de los obispos a adoptar una postura de “moderación, respeto y justicia” en lugar de acudir a “la exageración y el partidismo en favor de las fuerzas de la derecha y la ultraderecha”.

A renglón seguido, Bolaños expresó su espera a que ambas instituciones colaboren tal y como aconteció el pasado mes de junio con la visita oficial del Papa León XIV, a la cual se refirió como “un rotundo éxito pastoral y social”. Al citar al Sumo Pontífice, quien defendió que “quienes ejercen una responsabilidad pública tienen una especial obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje”, el ministro se mostró convencido de que sus palabras “podrán inspirar” a Argüello para “reconducir sus declaraciones públicas" y que sean "más respetuosas con el conjunto de la sociedad y sus representantes públicos”.

La réplica no sólo vino únicamente de parte de Bolaños, sino también de la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, quien acusó este viernes a Argüello de “colaborar con Vox” tras estas palabras. “Podría repetir la respuesta del señor Bolaños. No sé si es el presidente de la Conferencia Episcopal o un colaborador de Vox, atendiendo también a que da mítines con Vox. De manera que, si queremos, podemos generalizar y decir que la Iglesia en nuestro país es de Vox”, refirió en declaraciones a los medios de comunicación desde Valencia.

Argüello recula y matiza sus palabras sobre el Gobierno

Debido a la polémica suscitada por estas declaraciones, el propio presidente de la Conferencia Episcopal salió el viernes al paso de nuevo para matizar sus propias palabras, precisando entonces que no se refería expresamente al Ejecutivo de Sánchez cuando habló de “banda de ladrones”, sino que hablaba del Estado en general, sus ciudadanos inclusive.

“No me refería al Gobierno, me refería al Estado, incluyendo a los ciudadanos. Yo incluí en la cita de San Agustín y Benedicto XVI a los ciudadanos que no pagan impuestos, a quienes hacen facturas en negro, a quienes en diversas otras relaciones de la vida económica o social defraudan. O sea que, escuchemos, yo me remito a mi intervención completa”, subrayó en conversaciones con medios de comunicación desde Valladolid.

Preguntado por si se retracta de hablar sobre “banda de ladrones” y el contexto sobre el Gobierno, volvió a referir que no fue como tal, haciendo así una apelación a la “regeneración democrática” sobre “la responsabilidad de todos los ciudadanos en todos los ámbitos”: “Dije que no teníamos derecho los ciudadanos a criticar a nuestros responsables políticos si nosotros no teníamos el mismo código moral con el que criticamos”, ahondó.

En lo que concierne a la réplica del ministro de Presidencia, sí que ha trasladado su desacuerdo por la comparación de que la Iglesia es una “banda de agresores sexuales”, matizando en este caso que la institución religiosa “en su conjunto ha asumido la responsabilidad” de estos escándalos. Sobre esta cuestión, recordó la firma entre Estado e Iglesia por la obligación moral “sin tener una obligación jurídica ante personas que han fallecido o cuyos hechos y han prescrito”.

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