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El accidente de tren sucedido este pasado miércoles, que ha dejado al menos 68 fallecidos y decenas de heridos, ha vuelto a poner de relieve la solidaridad del pueblo español que, una vez más, se ha volcado desinteresadamente, junto a los miles de trabajadores involucrados en el rescate y la atención, con las víctimas y sus familiares. Sin embargo, los buitres que buscan engrosar sus beneficios y sacar tajada de la tragedia también han aflorado. Una situación tan bochornosa como habitual que el Gobierno intenta combatir de nuevo.
El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 está trabajando a toda velocidad para recuperar la ley que topa los precios en situaciones de catástrofe, tal y como han confirmado fuentes del departamento que dirige Pablo Busntiduy a El Plural. Esta norma, que fue tumbada por el Partido Popular (PP), Vox y Junts per Catalunya en el Congreso de los Diputados, pretende evitar que servicios o productos relacionados con la desgracia, como en esta ocasión serían los transportes alternativos, disparen sus precios aprovechándose de la tesitura.
PP, Vox y Junts hicieron posible que multinacionales aprovechen la necesidad y la vulnerabilidad
Lo mismo sucedió tras el accidente de Adamuz o en los días posteriores a la DANA que asoló valencia hace dos años. Los buitres siempre aparecen en los peores momento y, por ello, el Ejecutivo de coalición aprobó, el pasado febrero, una normativa que evitase estas prácticas. El Consejo de Ministros le dio luz verde, pero las derechas nacionalistas, española y catalana, la tumbaron en la Cámara Baja, defendiendo los intereses de los carroñeros que anteponen los beneficios incluso por encima de la vida de las personas.
Carroñeros de la desgracia
La colisión por alcance entre el AVE y el Iryo que se dirigían de Madrid a Sevilla dejó conmocionado a todo el país. Las víctimas y sus familiares eran lo único importante para la mayoría, pero una minoría, aprovechando la suspensión del transporte ferroviario, decidieron intentar beneficiarse de ellas. Así, desde el trágico miércoles, el Ministerio de Consumo ha detectado un aumento generalizado de los precios en los transportes alternativos al tren, como los billetes de avión, y monitoriza desde ese día los precios de otros medios de transporte, aunque ahora ninguna ley evita esta práctica.
La norma de topes permitía al Gobierno de España fijar que el precio de un servicio o de un producto no podría ser superior al precio máximo que tuviera este servicio o producto en los 30 días naturales anteriores al comienzo de la emergencia. Además, esta nueva normativa introducía un mecanismo de tope adicional estableciendo que si el precio máximo que ha tenido un servicio o un producto en esos 30 días previos fuese superior en más de un 50% al precio medio en ese mismo período, la referencia para topar un precio pasará a ser el precio medio de los 30 días más un 50%.
Este abordaje fue sentenciado por las derechas tan solo dos semanas después de ver la luz. “La derecha y la ultraderecha se han vuelto a poner de acuerdo para votar en contra de los derechos de la ciudadanía española”, afeó Bustinduy ese mismo día, tras la votación. El ministro recalcó entonces que “la próxima vez que, en una situación de emergencia, haya multinacionales que aprovechen la necesidad y la vulnerabilidad de la gente para lucrarse sin límite y con impunidad, que se acuerden de que PP, Vox y Junts lo hicieron posible con sus votos”.
Para evitar que esto vuelva a ocurrir y hacer frente a las situaciones de abusos para los consumidores que podrían estar produciéndose estos días tras la tragedia ferroviaria en Urda, el Ministerio de Consumo, trasladan sus fuentes, ya está trabajando para recuperar esta norma. La idea es alumbrar un real decreto-ley que modifique el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios para facultar al Gobierno actuar en esas situaciones que se emergencia con carácter extraordinario que alteren de forma excepcional la oferta y la demanda, y que no se corresponderían con un aumento de costes para las empresas




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