La guerra interna de Javier Ortega Smith con Vox sigue dejando escenas que calan en el ámbito político. La ruptura fue definitiva tiempo atrás, pero el último capítulo de esta historia radicó la semana pasada con la salida del diputado madrileño del grupo parlamentario del Congreso de los Diputados, lo que le obligó a sumarse al Grupo Mixto. Sin embargo, debido a que mantiene su condición de diputado, la Cámara Baja lo ha reubicado precisamente al escaño, hasta ahora vacante, que ocupó el exministro de Transportes socialista José Luis Ábalos.

Debido a su guerra frontal con Santiago Abascal y la pérdida de peso y altavoz en las filas internas del partido, Ortega Smith fue desplazado en estos últimos tiempos al conocido como “gallinero” de los escaños del Hemiciclo, situándose entre el portavoz de Vox en la Comisión de Defensa, el militar retirado Alberto Asarta, y el diputado por Zaragoza Pedro Hernández, quien, como el ahora diputado del Grupo Mixto, también fue concejal en el Ayuntamiento de Madrid.

Ahora, en las filas del Grupo Mixto, bajará una fila, sentándose en la penúltima junto al pasillo izquierdo de la zona central, sin tener compañero parlamentario a su derecha ni por encima, tan sólo por tres de los seis diputados de Bildu por debajo. Se espera que Ortega Smith se coloque en este nuevo escaño este jueves en caso de que acuda al Pleno extraordinario que se celebrará en el Congreso antes del parón de las vacaciones de verano.

Podrá presentar preguntas escritas, pero sin turno de palabra ni registrar iniciativas

En esta nueva etapa parlamentaria, y pese a este cambio de calado de significación política, el ex de Vox seguirá percibiendo lo mismo que cobraba hasta la fecha: una asignación constitucional básica de 3.366,99 euros más la indemnización de 1.032,38 euros que se abona a los electos por Madrid para sufragar su actividad parlamentaria.

Tal y como aconteció con Ábalos tras su salida del PSOE, Ortega Smith no tendrá tiempos de intervención en plenos ni cupo para la presentación de iniciativas propias, tampoco hueco en comisiones parlamentarias, por lo que su actividad en la Cámara Baja se reducirá con creces. El diputado madrileño tan sólo ha entrado en la Comisión de Peticiones, un órgano que se reúne a puerta cerrada y en el que rara vez se vota, y conservó su derecho de registrar preguntas escritas, que es inalienable de los diputados, pues se puede ejercer de forma individual sin contar con la firma del portavoz del grupo, y que también mantendrá Ortega Smith.

En lo que respecta a sus nuevos compañeros de grupo, serán los cuatro diputados de Podemos, y los representantes individuales de Bloque Nacionalis Galego (BNG), Coalición Canaria (CC), Unión del Pueblo Navarro (UPN) y Compromís.

Ábalos recibió el mismo trato que se había dado en la anterior legislatura a Pablo Cambronero, que llegó al Mixto tras abandonar el grupo parlamentario de Ciudadanos, el partido por el que había concurrido a las elecciones. Por este motivo, los integrantes del Mixto le equipararon a un diputado no adscrito, figura que sí existe en corporaciones locales y autonómicas, pero que el Congreso no tiene regulada.

Caso distinto fue el de Àgueda Micó, que desembarcó en el Mixto tras abandonar voluntariamente el grupo de Sumar hace un año, y a quien trataron como una miembro de pleno derecho, reorganizando sus portavocías de comisión y abriéndole el cupo para registrar iniciativas y entrar en el reparto de tiempos de intervención de los Plenos, incluidos los debates con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El Mixto, como el resto de grupos, recibe una subvención mensual de 30.346,72 euros, a repartir entre sus miembros, y además se le otorga una subvención variable en función del número de diputados a razón de 1.746,16 euros mensuales por escaño. Ahora esos casi 1.750 euros individuales se asignarán a Ortega Smith, pero, al tratarse de una subvención finalista, sólo servirá para cubrir gastos de su actividad parlamentaria, como pudiera ser contratar un asistente.

Expulsión de Vox “arbitraria” e “injusta”

Pese a este escenario, Ortega Smith no da toda la batalla por perdida. Cuando trascendió la pasada semana su baja como miembro del Grupo Parlamentario de Vox, lanzó un mensaje directo en clave de advertencia a Abascal: “Estoy seguro, presidente, de que esta decisión en la que muchos me han precedido, no te quepa duda, la tomarán muchos otros en el futuro próximo, motivados a partes iguales por tus decisiones e indecisiones como líder del partido”, suscribió en una carta de despedida publicada en sus redes sociales.

Con respecto a su salida forzada de todos los que fueron sus cargos del partido de extrema derecha, este martes ha confiado en que la Justicia “repare” su expulsión, la cual ha calificado de “arbitraria”, “injusta” e “injustificada”: “Deseo que se haga justicia y que los tribunales entiendan que no se puede permitir expulsar a nadie de esa manera. (…) Considero que la arbitrariedad y la injusticia del Comité Ejecutivo Nacional, expulsándome de manera injustificada de Vox, debe tener una reparación judicial. Cuando se produzca esa reparación, analizaré lo que diga la sentencia judicial y en ese momento tendré que tomar una decisión”, ha precisado.

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