Javier Ortega Smith sigue sentado formalmente en el grupo parlamentario de Vox en el Congreso, pero su papel político se ha reducido al mínimo. Un mes después de que la dirección del partido hiciera oficial su expulsión, el que fuera uno de los fundadores de la formación permanece en la bancada de Santiago Abascal mientras su actividad parlamentaria se limita, en la práctica, a votar en las sesiones plenarias.
El contraste es evidente. Quien durante años fue una de las caras más reconocibles de Vox, secretario general, vicepresidente del partido y portavoz adjunto en el Congreso, lleva meses sin protagonismo real en la Cámara Baja. No constan intervenciones suyas ni en Pleno ni en comisión desde el pasado mes de enero, y su última iniciativa parlamentaria registrada data del 24 de febrero.
Expulsado de Vox, pero aún en su grupo
El Comité de Garantías de Vox anunció en marzo la expulsión de Javier Ortega Smith al considerar que había cometido una "infracción muy grave" después de frustrar su relevo como portavoz del partido en el Ayuntamiento de Madrid. Aquella resistencia interna abrió un expediente por desobediencia y derivó en su suspensión de militancia.
El dirigente madrileño, sin embargo, no aceptó apartarse. Defendió su intención de continuar al frente del grupo municipal hasta el final del mandato, en mayo de 2027, al considerar que era "lo legítimo". Posteriormente presentó un recurso de alzada contra la decisión del Comité de Garantías, pero Vox lo rechazó el 16 de abril, haciendo oficial su salida del partido.
Pese a ello, Ortega Smith ha seguido ejerciendo como portavoz municipal de Vox en el Ayuntamiento de Madrid, donde cuenta con mayoría dentro del grupo. Además, ha advertido de que no moverá ficha hasta que la Justicia resuelva la demanda que interpuso contra la dirección de Vox por una presunta vulneración de sus derechos fundamentales.
Pepa Millán enfría los tiempos
En el Congreso, la dirección parlamentaria que encabeza Pepa Millán no ha precipitado todavía su salida del grupo. La portavoz ha defendido que el proceso interno sigue su curso y ha dejado caer que el desenlace está cantado.
"Aquí hay un procedimiento administrativo como en todos los partidos, establecidos los estatutos, un procedimiento reglado, y conforme vayan sucediéndose los acontecimientos, pues así se irá respondiendo conforme a los estatutos y a lo previsto reglamentariamente", explicó Millán en una reciente rueda de prensa.
La propia dirigente de Vox añadió que el resultado "es muy previsible" y que "no hay nada inventado", una fórmula que apunta directamente a un posible traslado de Ortega Smith al Grupo Mixto cuando el partido complete todos los trámites internos y reglamentarios.
Despojado de poder
La expulsión no llegó de golpe. Vox llevaba meses apartando a Ortega Smith de los espacios de decisión. En enero de 2024 dejó de ocupar puestos relevantes en la Ejecutiva y quedó reducido a vocal. En diciembre terminó fuera de la dirección del partido.
El desgaste también se trasladó al Congreso. En noviembre perdió su condición de portavoz adjunto del grupo parlamentario. Después fue apartado de la Diputación Permanente, el órgano que permanece activo cuando se convocan elecciones generales, y perdió las portavocías de las comisiones de Interior y Justicia.
Su papel quedó reducido al de vocal en la Comisión de Presupuestos, un órgano que lleva años sin reunirse ante la falta de nuevos proyectos presupuestarios. Incluso perdió el escaño que ocupaba cerca de Santiago Abascal y acabó desplazado al 'gallinero' del hemiciclo.
Su última intervención parlamentaria se produjo el 27 de enero, cuando tomó la palabra en la Diputación Permanente para fijar posición ante las peticiones de comparecencia de Pedro Sánchez y de varios ministros. Desde entonces, silencio político en sede parlamentaria.
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