La izquierda alternativa ha despejado esta semana la primera de las muchas incógnitas que la rodean: las siglas con las que irán a las próximas elecciones generales. Los cuatro partidos de Sumar que reafirmaron su compromiso de ir en coalición -Izquierda Unida, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar- concurrirán bajo el nombre de 'Frente Amplio', según publica este viernes El Salto. El nombre, marcado por claras connotaciones históricas, deja el foco ahora en quién será el candidato elegido por las cuatro formaciones para llenar el hueco que dejará Yolanda Díaz. Dos de los nombres más sonados para tal responsabilidad pertenecen, precisamente, a los comunes: Ada Colau y Ernest Urtasun.

Mediados de octubre será la fecha elegida para presentar al candidato a la presidencia del Gobierno, con todo abierto y sin un nombre claro por encima del resto. "Hubiéramos preferido hacerlo antes del verano pero la democracia es lenta y tiene sus tiempos", explica una militante. La incógnita, además, no hizo más que crecer después de que el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, se descartara a sí mismo, de que Mónica García, titular de Sanidad, confirmara que será la candidata de Más Madrid para disputar la presidencia regional a Isabel Díaz Ayuso, y de que el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, pusiera el foco de sus esfuerzos en Andalucía. Esta baraja de nombres dejaba dos opciones algo más punteras sobre la mesa, las de Colau y Urtasun.

La opción con más enteros en estos momentos es la del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, portavoz ejecutivo de la coalición y corresponsable institucional de los Comuns. También hay ojos puestos en la recientemente elegida líder de Movimiento Sumar, Verónica Martínez, después de la relevancia mediática que ha obtenido en sus años como portavoz en el Congreso de los Diputados y de salir airosa de la guerra interna que hizo caer a su predecesora, Lara Hernández.

La otra equis de la ecuación es Ada Colau. La exalcaldesa de Barcelona y su entorno han rechazado en varias ocasiones que vaya a dar el salto definitivo a lo nacional, pero su tirón no pasa desapercibido como activo electoral, y el vídeo que publicó esta semana presionando a su espacio político para romper con el PSOE le ha dado un empujón para asumir este rol. "Se acabó, no se puede mantener la presencia en un Gobierno de coalición si no es para hacer el máximo esfuerzo para enfrentarnos a los fondos buitre", dijo Colau tras el desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años, de su casa en Madrid este miércoles. "Que hoy sea un punto de inflexión para hacer políticas valientes. Y si el PSOE no está dispuesto, que quede claro que se queda solo", defendió.

Fronteras por definir

A su vez, la presentación de la marca no significa que el espacio considere cerrado el perímetro de la candidatura. Desde el inicio del proceso, las cuatro formaciones han defendido una alianza abierta a incorporar a otros actores de la izquierda. Izquierda Unida, de hecho, ha defendido la integración de Podemos en una candidatura amplia, algo que han visto con mayor recelo desde Más Madrid, por ejemplo. La formación de Antonio Maíllo planteó durante el verano la necesidad de recuperar a las fuerzas que concurrieron juntas en las elecciones generales de 2023, aunque las relaciones con Podemos siguen siendo complejas y no existe por ahora un acuerdo para concurrir conjuntamente.

También ha aparecido en las conversaciones el nombre de Gabriel Rufián, aunque las cuatro organizaciones que forman el Frente Amplio han mantenido dudas sobre la posibilidad de que el portavoz de ERC encabece el proyecto y tanto él mismo como su formación han rechazado tal cosa. La posible incorporación de otras fuerzas, por tanto, permanece abierta y puede condicionar tanto la composición de las listas como la elección del candidato.

La vivienda, el eje vertebrador del nuevo proyecto

Por otra parte, mientras se decide quién ocupará el primer puesto de la candidatura, el Frente Amplio comienza también a definir sus líneas discursivas, y uno de los asuntos clave será, precisamente, la vivienda. El reciente resultado de Die Linke en las elecciones regionales de Berlín ha provocado que las políticas de vivienda de la izquierda alemana, que incluyen propuestas de intervención de los alquileres, ampliación del parque público y actuaciones sobre grandes propietarios, comiencen a tenerse en cuenta y analizadas como referencia por distintas formaciones de la izquierda alternativa española.

El caso de Maricarmen ha añadido, además, un elemento de actualidad a esa discusión y ha evidenciado las diferencias existentes entre Sumar y el PSOE sobre hasta dónde debe llegar la intervención pública en el mercado inmobiliario. Precisamente en la línea de lo que decía Ada Colau, en algunos mentideros comienzan a preguntarse hasta cuándo puede llegar el PSOE con la no intervención sin que ello le suponga perder el apoyo de sus socios.

La incógnita del nombre del proyecto está finalmente resuelta. Ahora queda la más importante: quién será la persona que encabece el proyecto. Urtasun, Colau, Martínez y otros perfiles siguen formando parte de un debate que los cuatro partidos pretenden cerrar en octubre. A partir de ahí, comenzará la verdadera tarea: convertir una alianza entre organizaciones en una candidatura electoral reconocible, definir su programa y decidir hasta dónde puede ampliarse, valga la redundancia, el Frente Amplio antes de las próximas generales.

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