La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) es el organismo público responsable de investigar los accidentes de tren en España. Cada vez que se produce un siniestro ferroviario grave, como el ocurrido recientemente en Adamuz (Córdoba), este órgano técnico se encarga de analizar qué ocurrió, cuáles fueron las causas y qué medidas deben adoptarse para mejorar la seguridad ferroviaria y evitar nuevos accidentes.

¿Qué es la CIAF y cuál es su función?

La CIAF se creó en 2007 como un organismo independiente de investigación técnica de accidentes e incidentes ferroviarios. Aunque está adscrita a la Subsecretaría del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, actúa con plena autonomía funcional respecto a los operadores ferroviarios, los reguladores y la autoridad responsable de la seguridad.

Su función principal es determinar las causas y circunstancias de los accidentes de tren, así como emitir recomendaciones de seguridad dirigidas a mejorar el funcionamiento del sistema ferroviario. La CIAF no determina culpas ni responsabilidades penales, ya que su labor es exclusivamente técnica y completamente independiente de cualquier investigación judicial.

Precedentes: accidentes de tren investigados por la CIAF

Desde su creación en 2007, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha investigado más de 270 accidentes e incidentes ferroviarios en toda España. Su actuación se ha centrado tanto en grandes siniestros con víctimas mortales como en accidentes de menor gravedad, pero con potencial riesgo para la seguridad ferroviaria. El objetivo común de todas estas investigaciones ha sido identificar fallos técnicos, operativos o estructurales y formular recomendaciones que permitan prevenir sucesos similares en el futuro.

Entre los casos más conocidos se encuentra el accidente de Angrois, en Santiago de Compostela, ocurrido en julio de 2013, uno de los siniestros ferroviarios más graves de la historia reciente de España. En su informe, la CIAF analizó las circunstancias del descarrilamiento del tren Alvia y emitió recomendaciones relacionadas con los sistemas de control de velocidad, la evaluación de riesgos en tramos singulares y la gestión de la seguridad por parte de los operadores y del administrador de infraestructuras. Este caso marcó un punto de inflexión en el debate público sobre la seguridad ferroviaria y el papel de los organismos de control.

Otro precedente relevante es el accidente de Castelldefels (Barcelona) de 2010, en el que murieron varias personas arrolladas por un tren en un paso habilitado para acceder a una playa. La investigación de la CIAF puso el foco en las condiciones de acceso a la zona, la señalización, la gestión de grandes flujos de viajeros y la necesidad de medidas adicionales de protección en entornos con alta concentración de usuarios. Las conclusiones del informe impulsaron cambios en la gestión de accesos y en los protocolos de seguridad en estaciones y apeaderos.

Además de estos grandes siniestros, la CIAF ha investigado descarrilamientos, colisiones, arrollamientos y fallos técnicos en distintos puntos de la red ferroviaria, tanto convencional como de alta velocidad. Muchas de estas investigaciones han dado lugar a recomendaciones que han derivado en mejoras en el mantenimiento de infraestructuras, en los sistemas de señalización y en los procedimientos operativos de circulación.

Plazos y proceso de investigación de la CIAF

El proceso de investigación de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) está regulado por normativa específica y responde a una metodología técnica común en los organismos independientes de seguridad ferroviaria de la Unión Europea. Una vez que se produce un accidente grave o un incidente relevante, la Comisión evalúa si procede la apertura de una investigación técnica, atendiendo a la gravedad del suceso, sus consecuencias y su potencial impacto en la seguridad del sistema ferroviario.

Cuando se decide investigar, se constituye un equipo de investigación independiente, encabezado por un investigador encargado y formado por varios técnicos especializados. Este equipo tiene como misión recopilar todas las evidencias disponibles y reconstruir de forma precisa lo ocurrido. Para ello, analiza la infraestructura ferroviaria —incluidos carriles, traviesas, plataforma y sistemas de señalización—, el material rodante implicado, los sistemas de protección y control de la circulación, así como los procedimientos operativos aplicados antes y durante el accidente. También se estudian los datos extraídos de los registradores jurídicos embarcados en los trenes, equivalentes a las “cajas negras”, que permiten conocer parámetros clave como la velocidad, el frenado o las comunicaciones.

Además del análisis técnico, la investigación puede incluir entrevistas con personal ferroviario, responsables de mantenimiento y otros agentes implicados, así como la revisión de documentación interna, registros de circulación y protocolos de seguridad. Todo ello se realiza con el objetivo de identificar causas directas, factores contribuyentes y posibles deficiencias del sistema, siempre desde una perspectiva preventiva y no sancionadora.

Con la información recabada, el investigador encargado elabora una propuesta de informe técnico que recoge las conclusiones de la investigación y, en su caso, recomendaciones de seguridad. Este borrador se eleva al Pleno de la CIAF, que lo analiza, puede solicitar aclaraciones o modificaciones y decide su aprobación como informe final. Las recomendaciones incluidas no tienen carácter obligatorio, pero suelen servir de base para cambios en la normativa, en los sistemas de seguridad o en los procedimientos de explotación ferroviaria.

El informe final debe hacerse público en el plazo más breve posible para garantizar la transparencia del proceso y el acceso de la ciudadanía a la información. De manera orientativa, la CIAF establece un plazo máximo de 12 meses desde la fecha del accidente para la publicación del informe, aunque en casos especialmente complejos este periodo puede ampliarse. En cualquier caso, la difusión de las conclusiones busca contribuir a la mejora continua de la seguridad ferroviaria y a la prevención de futuros accidentes.

Actuación de la CIAF en el accidente de Adamuz

En relación con el accidente ferroviario de Adamuz, la CIAF se encuentra en una fase inicial de investigación centrada en la recogida de información sobre el terreno y el análisis de datos técnicos. El organismo abrió oficialmente el expediente 08/2026 tras desplazarse a la zona del siniestro la noche del domingo 18 de enero.

El equipo investigador ha inspeccionado el punto de inicio del descarrilamiento, los carriles, las traviesas y la plataforma ferroviaria, así como los daños en los trenes afectados. Además, mantiene contacto con todos los agentes implicados, entre ellos Renfe, Iryo, Adif AV, la Guardia Civil, la policía judicial y la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria.

Entre las próximas actuaciones previstas se encuentran el análisis en laboratorio de los carriles, la inspección en taller de la rodadura del tren de Iryo y la extracción de los datos de los registradores jurídicos embarcados. La CIAF también ha solicitado a Adif información sobre las circulaciones por el tramo de Adamuz en los días previos al accidente e inspeccionará otros trenes que pasaron por ese punto, con el objetivo de esclarecer las causas del siniestro y emitir recomendaciones que refuercen la seguridad ferroviaria en España.

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