José María Aznar, presidente de FAES y del área latinoamericana del Atlantic Council / EFE-Archivo José María Aznar, presidente de FAES/ EFE-Archivo



José María Aznar no está dispuesto a saldar sus deudas pendientes en temas como el 11-M y la guerra de Irak. El expresidente del Gobierno ha buscado argumentos con los que justificar su cuestionable actuación en ambos asuntos, en el segundo volumen de sus memorias, El compromiso del poder. Sobre la matanza de Atocha, el político popular se saca debajo de la manga un informe del director del CNI en aquel momento para afirmar que hasta los Servicios de Inteligencia tenían dudas sobre la autoría de los atentados, dos días después. Un material que con seguridad jalearán los sectores vinculados al PP que aún hoy continúan manteniendo viva la teoría de la conspiración.

Las dudas de Dezcallar
Aznar dedica un buen número de páginas a justificar su actuación durante los atentados, en 2004, y desvela un informe del director del CNI Jorge Dezcallar, quien, según asegura el expresidente, tuvo dudas sobre la autoría.

"No estamos en condiciones de respaldar o rechazar ninguna de las dos grandes alternativas en presencia", decía el informe en referencia a la posible autoría de ETA o del terrorismo islámico. "Ni antes ni después del atentado se ha detectado absolutamente nada, ni dentro ni fuera de España, que pudiera indicar una preparación o satisfacción por lo que ha ocurrido", continuaban las conclusiones del CNI, según la narración de Aznar.

Leña para los conspiradores
Según el presidente de honor del PP, él mismo había encargado un análisis sobre los atentados y su autoría y que Dezcallar le entregó el informe personal no clasificado. Con su revelación, Aznar da argumentos a los sectores afines al PP, con el diario El Mundo y su director, Pedro J. Ramírez, a la cabeza, y también al propio partido, para seguir defendiendo su teoría de la conspiración.

La guerra de Irak
Sobre la guerra de Irak, Aznar asegura en su libro que la apoyó para "preservar y hacer respetar los intereses de España" frente a pretensiones como la del entonces presidente francés Jacques Chirac de intentar supeditar Europa a sus posiciones.

Las armas químicas de las que "casi nadie" dudaba
El expresidente justifica que "casi nadie" dudaba de que Sadam Husein poseía armas de destrucción masiva y afirma que el verdadero motivo de la discrepancia en Europa eran las pretensiones de Francia y Alemania al considerar que había llegado el momento de "romper amarras" con Estados Unidos. Para él, querían inaugurar una nueva concepción de la defensa europea "en la que España y otros países no tenían mucho que decir y en la que sus intereses quedarían supeditados a los grandes".