La Federación Madrileña de Municipios (FMM) afronta una de las mayores crisis políticas internas de los últimos meses. Los alcaldes y representantes socialistas en el organismo han decidido elevar el tono y promover la reprobación de su presidenta, Judith Piquet, a quien han acusado de haber convertido la entidad en un instrumento de confrontación política y de respaldo permanente al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso.
La propuesta será llevada a la Junta de Gobierno prevista para este martes y supone un paso más en un enfrentamiento que venía creciendo desde hace meses. Los representantes socialistas han sostenido que la Federación ha dejado de desempeñar el papel de órgano común para los municipios madrileños y han denunciado una gestión que consideran alejada del consenso institucional.
“Se ha eliminado cualquier posibilidad de debate y diálogo que deberían ser herramientas de trabajo imprescindibles en un espacio de todos los ayuntamientos, independientemente de su color político”, ha señalado Ramón Jurado, alcalde de Parla y uno de los vicepresidentes de la Federación. La frase ha resumido el núcleo del malestar expresado por los representantes del PSOE, que consideran que durante el actual mandato se han reducido progresivamente los espacios de discusión interna y que determinadas decisiones se han adoptado de manera unilateral.
Desde el bloque socialista han sostenido que la FMM se ha ido alejando de las funciones para las que fue concebida. En lugar de convertirse en un espacio de coordinación entre administraciones locales, aseguran que la institución ha actuado como una plataforma de apoyo político al Ejecutivo autonómico.
“El PSOE denuncia la utilización de la institución únicamente como un instrumento adulador del gobierno de la Comunidad de Madrid y como un ariete contra el gobierno de España, en lugar de ser el lugar de búsqueda de soluciones a los problemas de las entidades locales”, han denunciado representantes socialistas del organismo, quienes consideran que el foco debería estar puesto en los problemas reales que afectan a los municipios madrileños.
El conflicto también ha alcanzado a la organización interna de la entidad. Los alcaldes socialistas han cuestionado modificaciones en las normas de funcionamiento que, según su interpretación, habrían reducido la participación efectiva de los integrantes de los órganos de gobierno. Entre las principales críticas figura la limitación de los turnos de palabra y la modificación de determinados reglamentos internos. Para los representantes del PSOE, estas medidas han acabado generando un funcionamiento más cerrado y con menos capacidad para el intercambio de posiciones.
Las comisiones de trabajo constituyen otro de los puntos de fricción. Los socialistas han denunciado que buena parte de estos órganos no está desarrollando la actividad prevista y aseguran que los datos reflejan un importante nivel de inactividad. “Durante el año 2025, ocho comisiones no se han reunido nunca, cinco tan solo una vez, otras cinco tres veces y únicamente dos de las veintiséis han cumplido con las exigencias recogidas en el reglamento”, ha subrayado Jurado.
Las críticas también se extienden a algunos convenios impulsados por la Federación. Entre ellos, los representantes socialistas han mostrado especial preocupación por un acuerdo relacionado con servicios de atención temprana en varios municipios madrileños. “La tramitación de esta contratación se ha realizado a través de un convenio que ha carecido de procedimientos básicos de contratación pública: publicidad, concurrencia y transparencia”, ha afirmado el alcalde de Parla. “No forma parte del objeto de la FMM la prestación de servicios a la ciudadanía”.
Más allá del choque institucional, el movimiento impulsado por los alcaldes socialistas busca abrir un debate sobre el futuro de la propia Federación. Desde este sector han considerado que asuntos como la vivienda protegida, las escuelas infantiles, la igualdad o los procesos de regularización migratoria deberían ocupar una parte central de la agenda de trabajo del organismo.
La Junta de Gobierno prevista para este martes permitirá medir ahora el alcance político de la iniciativa y comprobar si las críticas expresadas por el bloque socialista logran sumar más apoyos dentro de la Federación. Lo que ya parece evidente es que la ofensiva contra Judith Piquet ha dejado de ser una discrepancia puntual para convertirse en un nuevo frente de batalla política en el municipalismo madrileño.
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