La mayoría del patrimonio inmobiliario de Rodrigo Rato no está a su nombre sino al de un complejo entramado de sociedades que tiene como único administrador al exministro popular, lo que le ha permitido beneficiarse de un régimen fiscal más favorable. El exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI) no aparece como propietario en su totalidad de su propia vivienda y de su despacho.

Su empresa RAFI es dueña en un 30% de su vivienda
El domicilio habitual de Rodrigo Rato, una lujosa vivienda en la calle Don Juan de la Cruz, de más de 300 metros cuadrados, en el distrito de Salamanca está registrada a su nombre y un 30% a la empresa RAFI SL, de la que el exministro es administrador único, según adelanta la SER.

Su despacho, a nombre de Arada, S.L.
Su despacho profesional, situado a corta distancia de su vivienda, que ocupa 110 metros cuadrados, en la calle Castelló, está registrado a nombre de otras dos firmas gestionadas por el exvicepresidente económico: Arada S.L., en la que aparece como administrador único, y Antigüedades Salamanca, en la que es apoderado junto a familiares.

El domicilio fiscal de sus empresas es su vivienda
Es curioso que las empresas con mayores activos de Rato tienen como domicilio social su vivienda y, también, que todas cuentan con una actividad casi nula, prácticamente ningún empleado y escasos beneficios, que en algunos casos llegan a pérdidas.

Las empresas a nombre del exministro Rodanman Gestión 3 S.L., Arada S.L. y Explotaciones de Carabaña S.L., tienen como objeto social actividades inmobiliarias, de producción de energía eléctrica y asesoría.

Tres pisos, un grupo de garajes, un exclusivo hotel, una finca rústica...
De ellas, Explotaciones Carabaña y Rodanman Gestión posees tres pisos en el barrio de Salamanca, exactamente en la calle Jorge Juan. Rodanman, además, tiene en el mismo barrio un grupo de garajes y un hotel el exclusivo barrio de El Viso, uno de los más caros de Madrid, así como otros activos inmobiliarios en la provincia de Lleida. La firma Arada SL. posee más de 10.000 metros cuadrados de terreno rústico a las afueras de Gijón.

Rodrigo Rato habría cometido un delito fiscal si se demuestra que creó las empresas con un fin instrumental para favorecerse en términos tributarios.