A última hora de la mañana los asesores de la Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, avisaban a los periodistas que estaban por los pasillos del Congreso que la número dos del Gobierno 'diría algo' antes de abandonar el edificio. Sorpresa. ¿La número dos de Gobierno anunciaría algo importante? esa era la pregunta, dado que la valoración de los resultados compete a la dirección del partido, no del Gobierno. No ha habido gran anuncio, pero si una sorpresa: Soraya Sáenz de Santamaría quería mostrar su apoyo público a Dolores de Cospedal, número dos del PP y que se ha quedado sin gobernar Castilla-La Mancha tan solo después de una Legislatura. Todo ello en medio de las voces del PP que piden un relevo precisamente de Cospedal. Los españoles somos muy dados a deshacernos en elogios, incluso a nuestros enemigos, un vez fallecidos. En este caso políticamente, porque el elogio sonó a epitafio.

Si quiere decir que no está intrigando.....
No venía a cuento. La Vicepresidenta del Gobierno no está en la cúpula del partido, por tanto no venía a cuento defender "ahora, cuando ya no sirve de nada" a Dolores de Cospedal, ha manifestado un dirigente del PP a ELPLURAL.COM. Y no venía a cuento porque es de dominio de todo el PP y de toda la prensa que Soraya y Cospedal no se soportan, que su guerra para ver y demostrar cuál de ellas tenía más poder ha sido cruenta y no exenta de juego sucio, especialmente después del batacazo del PP en las andaluzas, comicios en los que Soraya Sáenz de Santamaría impuso a "su candidato" en contra del criterio de Cospedal. El candidato de Soraya se dio un batacazo, pero la Vicepresidenta y Javier Arenas no perdieron un minuto en culpar a Cospedal.

Con estos antecedentes muchos en el PP piensan que la Vicepresidenta "quiso transmitir el mensaje de que ella no está conspirando contra nadie, no vaya a ser que al final vayan a por ella". No en vano Soraya Sáenz de Santamaría sale a la palestra el día en el que varios medios de comunicación publican que los barones culpan precisamente al enfrentamiento entre ‘las dos números 2’ de la falta de sintonía entre partido y Gobierno y, a la postre, de los malos resultados. Los barones se quejan de la "soberbia" de los ministros, y los ministros son competencia de la Vicepresidenta.

Es que está en la intriga
Lo que ocurre en política es que cuando alguien se ve forzado a salir a elogiar a la número dos de su mismo partido cuando se la da por amortizada, es que hay lío. Por eso para algunos veteranos del PP "si lo que Soraya ha querido transmitir es que no está intrigando, es que lo está", en línea con el dicho "excutatio non petita...."
Las tensiones y los enfrentamientos entre Soraya y Cospedal se han vivido en los territorios y las han sufrido los barones, así que ya es demasiado tarde para que la Vicepresidenta acuda en auxilio de la (todavía) secretaria general del PP.

Lo nunca visto en un partido que gobierna con mayoría absoluta
Lo que está ocurriendo en el Partido Popular jamás se ha visto en un partido que gobierna con mayoría absoluta a tan solo seis meses de las elecciones generales. Ni siquiera en el último año del Gobierno de Zapatero, cuando se olía la derrota socialista en municipales y autonómicas. Es verdad que salió Patxi López, todavía Lehendakari, a pedir que el Presidente del Gobierno dimitiera como Secretario General para que Rubalcaba, ya proclamado candidato, se hiciera también con el control de partido, pero esa maniobra no prosperó.

Que tan solo 24 horas después de una elecciones municipales y autonómicas, que por cierto ha ganado el PP con 453.944 votos más que el PSOE, toda una ristra de barones autonómicos anunciaran que se iban, y que inmediatamente se pidiera el relevo de la número dos del partido ¡a seis mese de las generales! es asombroso. Pero del asombro se pasa a lo increíble cuando 24 horas después de cerrarse las urnas un Presidente autonómico en funciones, y que casi con toda seguridad seguirá gobernando, Juan Vicente Herrera planteara abiertamente que Rajoy no debía repetir como candidato.
Sencillamente esto no había pasado nunca en los casi 40 años de Democracia que llevamos.